En Marzo, el Carnaval…Parte II

Buscando información sobre el Carnaval en Jujuy, y más precisamente de Humahuaca, encontré el artículo denominado Folklore en JUJUY, originalmente publicado en la revista HORIZONTE – Primera Época (1969, San Salvador de Jujuy), publicación a cargo de la sub-comisión de Prensa de la Escuela Normal Mixta “Juan Ignacio Gorriti” de San Salvador de Jujuy. Los autores del mismo son Roque Salas y Oscar Aramayo, en aquel entonces alumnos de  5º año de la misma institución. Minuciosa investigación con muy buena redacción, merece ser difundida, destacando además el nivel del alumnado de la tradicional Escuela.

Jujuy es tierra madura de tradición y opulenta de folklore. Tiene el privilegio emotivo y hondo de ofrecer la recia estabilidad de su tradición añeja con valores auténticos.

Jujuy posee la tradición más antigua y el más rico folklore. Un solo vistazo sobre sus costumbres, la lejana voz que desde el fondo mismo de los tiempos nos llega en música, la diversidad de limpias danzas tradicionales, un arte propio, el intacto vivir milenario de nuestros aborígenes puneños.

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Integrantes de una diablada en Humahuaca. Foto: colección de Jorge Mendoza. Años ’60 aproximadamente. Digitalización: veromendo.

Carnaval de Humahuaca

Analizando el carnaval desde un punto de vista humano se pueden observar dos diferenciaciones: una es el carnaval espectáculo que provoca grandes desplazamientos de personas atraídas por lo fastuoso, lo pintoresco, lo novedoso. Otra es el carnaval como diversión, en ella se aprecia cómo, a pesar de los diferentes matices que adopta en las distintas regiones, los elementos carnavalescos siguen sin variación.

El que asiste a una fiesta de carnaval puede hacerlo simplemente como observador o tomar parte activa de la euforia carnavalesca.

El carnaval de Humahuaca es único en la Argentina y aún en la quebrada de ese nombre. No en vano ha trascendido atrayendo cada año centenares de visitantes ansiosos de contemplar y participar en él. Es que varios factores han contribuido a darle renombre; allí se encuentran puras y pintorescas las costumbres carnavalescas propias de la zona. También por ser lugar obligado del paso a Bolivia y al Perú, ha incorporado música e instrumentos de regiones de esos países. Esto dio al folklore jujeño una característica diferente y misteriosa que habla de diablos, vicuñas, cacharpayas; además el carnaval de Humahuaca, no ha decaído como en otras regiones; por el contrario, se ha enriquecido con nuevas formas.

Preparación de la Fiesta

Las diferentes comparsas efectúan sus reuniones entre sus asociados, generalmente, en la casa de un miembro de la comisión directiva, a fin de tratar los asuntos para el éxito del carnaval que se avecina. Las comparsas que realizan fortines abren el registro de los mismos.

Fiestas Precarnavalescas

El ensayo del carnaval: era tradicional que antes que comenzaran los carnavales, las comparsas humahuaqueñas se reunieran en locales para planear coreografía, ensayar coros, aprender nuevos cantos, probarse nuevos disfraces y luego salir bailando a las calles como un preludio de alegría. El ensayo se realiza en conjunto, las diferentes agrupaciones carnavalescas se reúnen al pie del Monumento a la Independencia por la tarde y poco antes del anochecer descienden por ambos costados para reunirse en la explanada; cada uno efectúa por turno, su pieza característica, mientras dan vuelta al pueblo, para luego encaminarse al salón donde tiene lugar la cacharpaya o despedida.

 Desentierro del Carnaval

Ha llegado por fin el sábado de carnaval y todo está listo para dar comienzo a lo que se ha esperado durante un año, la comparsa desbordando adornos y color, los músicos afinando los instrumentos, la gente, con un inmenso deseo de divertirse. Todos se encaminan al punto de reunión fijado de antemano, para luego dirigirse al cerro en donde se encuentra el mojón, en el que se enterró el carnaval el año anterior. Se ha hecho la noche y es necesario alumbrar el camino con linternas, para evitar los espinos de airampo y churqui.

Todo está en silencio, los que se van a disfrazar, con sus ropas bajo el brazo, los músicos con sus instrumentos, y la comparsa que transporta los cántaros de chicha, botellas y bebidas, bombas de estruendo, pico y pala.

Llegados al lugar, fácilmente reconocible por las piedras acumuladas (mojón), los que se transformarán en diablos se separan del grupo y se alejan llevando un acordeón y un bombo hacia un lugar que sólo ellos conocen y al que nadie más puede ir. Poco a poco desaparecen en la distancia con sus linternas.

Algunos curiosos vuelven desalentados; mientras tanto los que se han quedado, se agrupan alrededor del mojón, iluminado por un farol. Socios de la comparsa, apartan piedras y cavan cuidadosamente hasta dejar al descubierto la olla de barro enterrada el año anterior y se apretujan para verla; entonces se comienza a dar de comer a la tierra madre (Pachamama), echando en el pozo un poco de las cosas que se utilizarán y de las bebidas que se consumirán. Todos los concurrentes, socios o no, hacen caer alrededor de la olla, cigarrillos, coca, serpentina, papel picado, talco, chicha, etc.

Allá lejos en la elevación, se ve arder un fuego; es un churqui encendido, a cuya luz los futuros diablos se cambian, despojándose de sus ropas diarias y colocándose los disfraces. Una vez completada la transformación, uno de ellos dispara una bomba, emprendiendo acto seguido la diablada en el regreso el mojón. Al oír señal los que se en­cuentran en el lugar brindan con chicha por el buen éxito del carnaval, se cubre la olla con una laja y se vuelven a amontonar las piedras sobre ella. Cerca se oye el canto de los diablos acompañados de acordeón y bombo; llegan por fin, saltando en medio de las espinas, entre gritos y repiqueteos de cascabeles, toman parejas y la hilera zigzagueante del carnavalito comienza a bajar buscando las calles del pueblo y siguiendo a la comparsa que canta.

El dios MOMO, Pucllay o Diablito, se enseñorea de Humahuaca; desde éste instante, hasta el “Domingo de Tentación“, los días serán de una euforia ininterrumpida, de risas y cascabeles, charangos, bombos, cajas, acordeones y erkes.

Entierro del Carnaval

Se podría creer que luego de ocho días de canto, baile y juegos, los humahuaqueños quedan extenuados; pero en realidad, el entusiasmo sigue sin decaer hasta el domingo llamado de “Tentación”. Ese día, desde temprano, los diablos salen a hacer su recorrido de puerta en puerta por el pueblo, negocios, bares, mercado, casas de familia. Todos son invitados por los pedigüeños que recolectan así, frutas, verduras, quesos, empanadas, trozos de carne, etc. que ensartan en un trozo de alambre que cuelgan del cuello. Esta costumbre viene de años no muy lejanos, en que los comestibles recogidos por los disfrazados, se utilizaban en la preparación del almuerzo.

Los diablos llevan las tiras al local de las comparsas donde se las cuelgan de las paredes, durante la tarde, para permitir a sus poseedores bailar cómodamente.

 Al finalizar el almuerzo, las personas que se encargaron de confeccionar el diablito lo entregan al diablo más antiguo. El muñeco está hecho con telas de colores vivos, cascabeles, una caretita e imitando la indumentaria real de los diablos. En su relleno de lana, la costurera colocó una bomba de estruendo. Su tamaño es variable, generalmente mide 30 o 40 cm de la cabeza a los pies.

Terminada la comida, los miembros de la comparsa ganan la calle para dirigirse a las invitaciones de los últimos días.

Las horas van pasando y todos procuran bailar sin cesar, cantando y bailando con renovados bríos, de uno a otro extremo del pueblo acompañando al carnaval que se va.

El disfrazado que lleva el diablito lo revolea por los aires y lo muestra a todos, acunándolo en sus brazos. En cada esquina los diablos hacen una rueda en torno a él lamentándose por el fin que ya se aproxima.

En el momento que se pierde el sol, los diablos no pueden bailar ya con sus parejas, tienen que acompañar al diablito adelante de la comparsa.

En la vuelta de despedida, los gauchos, “a talerazo limpio”, los obligan a llorar a gritos en cada esquina.

Cuando el grueso de la comparsa llega al sitio del entierro son sólo siluetas, que se alejan entre los espinos en procura del secreto lugar de la transformación. Llegado a él, prenden fuego a un churqui y al calor de su llama bailan por última vez una pieza triste; la Zamba de los diablos, y otra alegre, el Carnavalito del Entierro, acompañado por un bandoneón.

Configuran una escena fantástica las figuras demoníacas danzando en torno a la hoguera, agitando el pequeño diablito que pasa de mano en mano, todo ello sin más testigos que la noche y las estrellas.

El churqui se va consumiendo; aprovechando su luz los diablos se quitan los disfraces emprendiendo la vuelta. Pero falta algo; antes de retirarse, la música calla y casi todos, de pie, contemplan como uno de ellos coloca, reverentemente en el fuego a punto de extinguirse al diablito. Cumplido este último rito, el grupo se va cantando su tristeza. Apenas se han alejado unos metros, la bomba de estruendo que el muñeco guardaba en su interior explota ruidosamente. En el mojón, mientras tanto, una numerosa concurrencia se ha congregado alrededor del pozo cavado mi­nutos antes; la música deja de tocar y en él se coloca una olla de barro; en ella se depositan las sartas que recolectaron por la mañana los diablos. La gente se sacude el talco y el papel picado adherido a las ropas y cabellos, pues es creencia que no debe quedar ningún rastro de carnaval en la persona.

La olla es cubierta con una laja y luego tapada con tierra. Un viento frío sopla sobre Humahuaca como anticipo del largo invierno. Ha concluido el carnaval.”

Fragmento del artículoFolklore en Jujuy” por Roque Salas (5º Año ‘B’) y Oscar Aramayo (5º Año ‘C’). Revista HORIZONTE – Primera Época.  Sub-comisión de Prensa de la Escuela Normal Mixta “Juan Ignacio Gorriti”, San Salvador de Jujuy, 1969.

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Tapa, índice y staff de la Revista HORIZONTE -Primera Época.

En tapa, grabado de HUGO MACHADO, licenciado en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Tucumán, quien en ese entonces se desempeñaba como profesor de Grabado en la Escuela Provincial de Artes Plásticas de San Salvador de Jujuy.

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Por favor, en caso de tomar información de esta página, tenga a bien citar la fuente original, nombre de los jóvenes autores y toda información relevante. Debe tenerse en consideración que esta información se publica para hacer una sincera difusión del patrimonio cultural, y NO para rellenar un espacio. Muchas gracias. V.M.

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2 pensamientos en “En Marzo, el Carnaval…Parte II

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