Tilcara 1984

Tomas realizadas en Tilcara y Maimará a principios de los ’80, utilizando una cámara automática muy básica, con visor directo y cartucho 126, que generaba estas fotos cuadraditas. Creo que era una Kodak y fue mi primer cámara.

Maimará 1984 veromendo

Maimará y su cementerio desde RN9 (veromendo, 1984)

 No son grandes fotos, pero fueron las primeras en Jujuy.

tauro matic 1c

Kodak TAURO Matic !

 

 

Anuncios

Jujuy diáfano

 

“Pocas veces sucede que un cerro alto quede limpio de nubes […] se cuentan los días en que él está claramente visible”

Luis Brackebusch

Puente Lavalle con SOL-

Desde el nuevo puente “Juana Azurduy” que une las calles Otero y Urdininea (veromendo, 2015)

Noviembre de 2015. Un día cualquiera. 8 AM.

Colectivos, taxis, autos circulan y ya se amontonan en el icónico puente Lavalle. La ciudad va despertando y reedita sus habituales rutinas. Como telón de fondo, un límpido perfil de cerros graníticos se recorta sobre la bóveda azul-celeste, y los grises y verdes en el cauce del río Chico estallan en su esplendor.

A través de la lente me quedo observando una inocente nubecilla que irrumpe en el perfil de San Salvador de Jujuy. Imagino su evolución: en un rato ya habrá “emponchado” a los cerros altos. Así que me decido y doy “click“. Con tanta luminosidad no puedo ver en la pantallita como quedó la foto. Hago un par de tomas extra por las dudas, y también con la cámara de rollo. Intento continuar con mi camino pero me quedo embobada ahí, frente a esa imagen…

Hoy.

Cada tanto vuelvo a mirarla. Tiene cierta magia. Quizás sea que resume a la perfección los recuerdos del Jujuy de mi infancia cuando salir al mundo transcurría por default en un escenario con ese maravilloso paisaje de fondo, enaltecido por ese collar de cerros violeta…

Resulta increíble pero no tengo recuerdos de días nublados, todos los días eran así:

diáfanos.

Mi Jujuy, recuperado en formato digital.

Juy en espejo

Destino final: IRUYA

Salimos a las 6 AM desde San Salvador de Jujuy para llegar a Humahuaca a eso de las 10. Allí tomamos el micro local que cubría el trayecto Humahuaca-Iruya.

El camino empieza a ascender. Pasa por ITURBE. Continúa subiendo entre elevaciones tapizadas de marrón y, al fondo, un contrastado cerro en tonos rosados: el Cerro Morado que es pico en la región. Así se llega al abra de Cóndor, con 4000 msnm. En el punto panorámico el colectivo se detiene por algunos minutos. Todos sacan fotos con desesperación, menos yo: permanezco pegada a mi asiento mientras me afano por tomar oxígeno de donde no hay y trato de entrar en calor tapándome con una campera tan gris como mi cara. Allí, ya del lado de Salta, comienza el descenso tortuoso por curvas y contracurvas, en algunas de las cuales el conductor tiene que hacer peligrosas maniobras de marcha y contramarcha para ir encajando el largo vehículo en la curva cerrada… El camino sigue y, ya casi a nivel del río, bordea una quebrada que es más bien un “cañón“, por lo abrupto del corte de los cerros. A pesar de haber comenzado el otoño, vegas verdes y laderas aterciopeladas acompañan esta parte del recorrido. Al otro lado del río, en esos cerros gigantes, enormes, descomunales se ven fincas rodeadas por pircas pequeñísimas y rebaños como puntos blancos. Pienso en el esfuerzo que debe significar vivir de aquel lado…

Sin embargo, cada vez que recuerdo aquel viaje y pienso que podría morir allí: mientras hago equilibrio para no caerme de esas montañas, voy sintiéndome un punto que se desvanece en la inmensidad…

Un cartel anuncia que IRUYA está cerca. En el último tramo del recorrido mi madre viene a mi mente con su relato de lo sorprendente que es la llegada a ese pueblo: luego de girar y contragirar en las incontables curvas del camino, de repente, tras una de ellas, la última, aparece la emblemática vista de postal con iglesia enclavada al pie de los gigantes graníticos.

Llegamos a IRUYA. Me siento ligera, como suspendida de un hilo invisible.

Justo en frente de la iglesia recibo señal de celular y llamo a mi madre para anoticiarle dónde estoy. Al principio no me entiende. Luego, felizmente recicla una vez más su recuerdo: “que a IRUYA fueron con mi padre para casarse pero, por hallarse el camino cortado por las lluvias, tuvieron que volverse y cambiar el destino de la ceremonia…“. Le corto un poco el mambo ya que es 2005 y la telefonía celular sale carísima. Quedo un poco asombrada de lo que estoy viviendo: IRUYA, iglesia, señal, comunicación por celu como por obra de “altos espíritus”…

highspirits Iruya2006

Iglesia de Iruya (veromendo 2005)

A todo esto ya es mediodía. Bandadas de niños salen de la escuela y es un verdadero desparramo de delantales por las callecitas, con alegres voces y correteos… Resulta hermoso verlos. Contagian felicidad.

Tenemos vianda con choclos tibios y unas vainillas. Luego recorremos el pueblo de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Lástima no haber contado con la información de que podíamos hospedarnos allí para así poder conocer, al día siguiente, los alrededores. Haciendo una caminata se puede acceder a San Isidro, Panti Pampa, San Juan, entre otros lugares con paisajes deslumbrantes.

Sobre las 3 sale el ómnibus de regreso hacia Humahuaca. El camino inverso nos permite contemplar el paisaje con otra luz y con otra perspectiva. Pasar por el abra por segunda vez en el día no es gratuito. Mientras “el Morado” lidera las vistas otra vez me siento desmayar y tengo que quedarme “piola” en mi asiento. Recién, cerca de Iturbe empiezo a recuperar mis facultades plenas. Siento que el hilo celestial del que había pendido en IRUYA se cortó y caigo con el rigor de todo mi peso a la realidad del regreso.

Sin embargo, mi mente se quedó en IRUYA, atrapada por ese hilo invisible que un día me hará volver.

.

.

.

Dedicado a  Pey Lien, a quien me une un hilo de amistad que misteriosamente aparece y desaparece tras curvas y contracurvas de la vida.

____

From Humahuaca to Iruya . English abstract.

During 2005 Easter, my friend Pey and I visited Iruya. For me, it was a long waited trip as it was always present in my mothers memories as one of the most beautiful places she ever went to. In this short chronique I describe the trip from Humahuaca to Iruya, how I felt being there, the things we did or could have done and the activities that were left to do in the future.

I also describe how I missed the sceneries at the “abra” (top part of the way) due to “puna“=”soroche” = altitude sickness -even I was born in Jujuy!-.

 

Terapia jujeña.

“Volveré Jujuy, una tarde de estas…”

Así empieza una muy conocida canción con letra de Alejandro Carrizo.

.

Este noviembre, llegué a Jujuy de mañana (¡emoción!). Me recibió una espesa capa de nubes en la zona del aeropuerto “El Cadillal” que, en forma de neblina, se desplazaba a ras del suelo. Durante el trayecto de 25 km aproximadamente, hasta la ciudad de San Salvador, el intenso verde de la vegetación después de una lluvia y el marrón oscuro de la tierra exaltaban el color lila de los tarcos a la vera de la ruta. Esto ya me hizo estremecer. El color celeste-violáceo de los jacarandás resulta difícil de captar con la cámara y su luminosidad sólo  perdura en toda su dimensión en mi recuerdo.

Puente Lavalle y tarco en día nublado BLOG

Día 1 (nublado): Jacarandá y Puente Lavalle, sobre el Xibi-Xibi.

Desde hace varios viajes, las nubes permanecen bajas impidiendo que la ciudad me muestre todo su esplendor de perfiles serranos. Este año, luego de cuatro días de lluvia o seminublados, el domingo amaneció absolutamente radiante regalándome toda la transición de verdes a azules y de azules a liláceos (otra vez el color lila…) de los cerros circundantes, que delimitan el Valle de Jujuy. El día domingo resulta fabuloso para hacer turismo: la ciudad está dormida y uno puede caminar a sus anchas por calles, avenidas ó angostas veredas, sin tropezar con los ríos de gente y el tránsito caótico de lunes a sábado. Camino miles de cuadras y no me canso ni temo -aunque voy atenta dado que enarbolo mi 35 mm colgada del cuello, pero nada raro se percibe-. San Salvador es una ciudad amigable, la gente mayor que me cruzo me saluda con un “Buen día…” que me hace sentir integrada. Cuando el sol roza el cenit se torna demoledor y vuelvo al barrio Gorriti, donde me esperan comida, confort y abrigo emocional que la tía Nelly y su casa me proporcionan. Elijo al voleo algún libro entre los numerosos que siempre encuentro a mano, leo un rato y luego duermo la siesta de los justos.

Rio Grande Puente BelgranoBlog

Día 5 (sol a pleno): Cadenas montañosas hacia el NO desde el Puente Gral. Belgrano, sobre el río Grande.

En Jujuy ya me siento pato en el agua, luego de ese par de días que necesito para acomodar mi barómetro a los 1200 msnm. Comer bien, siestear, caminar, inundar mi retina con paisajes constituyen mi terapia jujeña.

Ya en lunes, otro día diáfano, un poco más caluroso y con todo el movimiento propio del comienzo de semana me fagocita en su dinámica de ciudad de interior. Y no por ser del norte es una dinámica lenta, todo lo contrario, es como un inmenso hormiguero donde todo el mundo se dirige hacia algún lado con premura y desición. Disfruto de la combinación de este ritmo con el telón de fondo que más me gusta: todas las calles dan a cerros. Y eso me proporciona un descanso visual, el contraste entre el movimiento intenso y la permanencia. Saco algunas fotos, pensando justamente en ese concepto y en este Blog.

El martes debo partir hacia la Quebrada y ya me da pereza. Sintiéndome tan cómoda aquí, con un clima ideal -soñado-, con los paisajes de mi infancia, con mis referentes de cariño, cual oasis en la vida…

Sin embargo el martes muy temprano tomaré el Balut desde la nueva terminal de ómnibus, con destino a los 2900 msnm de Humahuaca -y unos poquitos menos en CHUCALEZNA- a ver qué me depara el destino por allí, esta vez.

 .

 

A mis afectos en Jujuy:S8304297a

 Nelly Ase y Leandro Álvarez Groppa

Delia Gómez Rubio y Raúl Chirimonti

Tita Riba

a mi sempiterna Victoria, con quien recorrimos Jujuy en 2012.

Estrellas fugaces

“Los hijos pasan por nuestra vida como estrellas fugaces”

Gustavo Berti (*)

V&V-1 chucalezna

Your heart is on my sleeve
Did you put it there with a magic marker?
For years I would believe
That the world couldn’t wash it away.

‘Cause we can’t fall any further
If we can’t feel ordinary love
We cannot reach any higher
If we can’t deal with ordinary love

Are we tough enough
For ordinary love?

Ordinary love -U2

(*) https://gruporenacer.wordpress.com

Ventana al pasado: crónica desde Villa San Martín.

Sent: Tuesday, February 12, 2002 8:58 PM
Subject: anécdotas desde Jujuy (día dos)

Querida amiga:

                         Esta mañana salí muy temprano a caminar y caminar y caminar por Jujuy. Cuando me quise dar cuenta eran alrededor de las 11 AM y me encontraba en la Fascio, sobre el Puente Senador Pérez, mirando hacia el bajo, tratando de divisar aquella vieja casona que fuera “la casa de mi infancia” en Villa San Martín, a la que siempre soñé con volver. Total, que decidí bajar y tomarle unas fotografías para el recuerdo…

Puente Senador Pérez chucalezna.wordpress com Puente Senador Pérez2 chucalezna.wordpress

Retomé la caminata. Pasé bajo el Puente Senador Pérez, crucé las vías del ferrocarril abandonadas a los yuyos y a las trepadoras que emanaban aromas tan intensos y característicos. Pasé por el frente de la Asociación Boliviana, sede de bailantas memorables que sacaban de quicio a mi vieja por el barullo que armaban, y emprendí el descenso hacia la villa. Contra todo lo que me habían advertido me resultó de lo más familiar, barrio humilde de casitas bajas… (muy parecido a Lanús, donde estaba Farmatecnia, mi primer lugar de trabajo). Así que renové las energías y seguí caminando. Al llegar a una esquina tuve un déjà vu. Era la esquina donde mi vieja pegaba la vuelta con el auto cada día al volver de la escuela. Y ahí estaba nomás, doblando esa esquina, (años más tarde, y ahora, a pie), la bendita calle Primero de Mayo, y cincuenta metros más allá el tantas veces ansiado y anhelado n.° 150…
Foto calle chucalezna.wordpressLa cuadra está de lo más cuidada; todas las casitas, pintadas; y la costanera, que solía estar plagada de basura, rellenada. Con el relleno despareció también una especie de laguna donde vivían miles de ranas que te ensordecían con su croar desde el anochecer. Me acerqué y tomé algunas fotos del frente de la casa, de su puerta. Y de pronto, una fuerza sobrepasó mi endémica timidez y percibí mi mano pulsando el timbre, viejo, blanco, el mismo de siempre.

……………… Interminables minutos. Ó quizás fueron segundos -pero me pareció una eternidad- hasta que salió una viejita a quien le expliqué mi caso: “… de chica yo viví en esta casa y, si fuera tan amable, me gustaría pasar para verla de nuevo”. Me respondió: “Bueno, espere que consulto con el dueño”… Otros infinitos minutos. Por fin salió el dueño, un tipo serio que me miró por encima de los anteojitos de leer, y dijo: “Bueno, ¿qué desea?”. Repito el versito: “Esto le va a parecer raro, pero viví en esta casa cuando era chica y, si Ud. me lo permitiera me gustaría poder pasar y tomarle unas fotografías. Mis mejores recuerdos de infancia son de aquí, bla, bla, bla…”. Inmediatamente, me preguntó de todo, que quién era yo, con quién había vivido, en qué época, hasta que se me ocurrió la idea de describirle cierto ventanal que daba hacia el fondo, y también la escalera… Al parecer, lo convencí y me invitó a pasar…
Ventanal chucalezna.wordpressDe repente me encontraba atravesando aquel recordado umbral. Fui reconociendo poco a poco cada detalle. Ahora la casa me parecía más chica que entonces. En eso, vino a saludarme una perrita muy amistosa igual a “Bijou” -nuestra mascota en esa casa-. ¡Casi me desmayo de la emoción! Fue como atravesar un túnel de tiempo…
En resumen, el dueño se presentó como Julio Lencina, cineasta, quien trabajó en las películas La deuda interna y La última siembra junto al director Miguel Ángel Pereyra. Su esposa es antropóloga. La casa, ahora suya, está ligeramente cambiada, aunque los equipos de filmar y los miles de libros me recordaron mucho al ambiente bohemio que reinaba allí cuando nosotros vivíamos. Me abrió cada habitación y me dejó sacar todas las fotos que necesitara, incluso me asesoró en cuanto a la velocidad y el diafragma en las fotos de interior. ¡Qué te parece! ¡Una experiencia única! Por mi parte, le conté de mi viejo y de su historia en Chucalezna. Ellos en cambio, estaban cansados de la vida en B. A. y decidieron volver Jujuy e instalarse en “la casa de mi infancia”.Ventana al río chucalezna.wordpress
Me dio su e-mail por si era necesario contactarlo alguna vez. Le prometí mandarle alguna foto, si es que salían bien. ¡Me aseguró que “iban a salir bien”! Todavía tengo el rollo en la cámara, saqué como veinte… Supongo que las revelare aquí mismo en Jujuy…..
Mientras te escribo estas líneas no puedo evitar que se me piante un lagrimón en memoria de ”mi casita de Jujuy”…

.

.

.

Fin

Agradecimientos

A Adri Scaglione, amiga del alma, destinataria de esta crónica, que desinteresadamente colaboró en su edición.