Viejo Puente Pérez

Allá por la década del 70, mi niñez balconeaba sobre la mismísima playa del Río Grande mientras que, a pocos metros, el Puente Pérez era el paso natural y obligado desde y hacia los barrios de Los Perales, La Viña y Chijra.

La omnipresencia de aquel enorme “mecano” de hierro en mi cotidianidad tenía cierto encanto del cual no era demasiado consciente. Su larga estructura férrea asentada sobre enormes pilotes de piedra gris, cruzaba la ancha playa de greda y pedrones al tono. Desde nuestra casa se lo observaba eclipsado por algunos sauces en la orilla, contrastando con los tonos verdes de los cerros del otro lado del río.

Jujuy Puente Pérez

Una vez tuve que atravesarlo de a pie por su costado, en la zona delimitada para tal fin que en las fotos se ve muy bien. Recuerdo que el cruce se hacía interminable y al hacer un alto en la mitad, pude asomarme desde la baranda. La corriente del río que en invierno transitaba armoniosa y cristalina, había devenido roja y furiosa, generando una atemorizante atracción. Cuando la crecida era tan grande la playa aparecía fagocitada por ese mar rojo que bajaba desenfrenado desde la Quebrada.

Cruzando el puente Pérez

Una tarde de sábado o de domingo –y lo deduzco, porque mi madre estaba en casa–, un impresionante estruendo hizo temblar todo. Más tarde descubrimos, ante el aviso de los vecinos azorados, que el puente Pérez se había venido abajo. Sería el año 1977 o 1978… Según mi recuerdo, en aquel momento se comentó que la falta de obras de dragado determinó que el río fuera socavando los pilotes del puente año tras año. Otros rumores decían que se había dejado caer de ex professo para así obtener vía libre para iniciar la construcción de un puente “moderno”, enmascarando los consabidos negociados detrás de la obra pública, en aquel momento a cargo de la dictadura del ’76.

A poco tiempo de este incidente nos mudamos. Abandonamos aquella casona con ventanales hacia el río, aquel barrio medio pelo y mi provincia natal. La imagen  del  lugar con esa estructura abatida como un gigante con su espina dorsal fracturada, retorcida me acompañó por largo tiempo. Y tuvieron que pasar muchos años hasta que retorné a Jujuy y volví a cruzar el río Grande ya por un puente nuevo, amplio, también gris pero de hormigón absolutamente impersonal, igual a otros tantos en la provincia y en el mundo. Sin embargo la impronta de aquel puente mítico, del Viejo Puente Pérez, permanece en mi memoria y su alma pervive en las antiguas postales que continúan rindiéndole tributo.

La evolución del Puente Pérez y las márgenes del río Grande, en imágenes.

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El legado de mi abuelaViejo Puente Pérez Zenarruza

Hace años que tengo en mente al dichoso puente Pérez y esta pequeña historia, pero me faltaban datos y  testimonios fotográficos. Así que me puse en campaña para obtener algunas postales antiguas de Jujuy y su puente. Pero el año pasado, la breve visita a la casa donde vivió mi abuela Nicolasa me deparó una sorpresa. Debajo de otros papeles encontré una preciosa carpeta antigua muy bien preservada, en cuyo interior entre cartas, prospectos de medicamentos y libretas de calificaciones del magisterio había atesorado un recorte de diario –lástima que sin fecha ni fuente– sobre la caída del coloso.

 

Algo sobre la historia del antiguo Puente Senador Pérez.

Bajo la gobernación de Eugenio Tello (1883-1886) y por impulso del Senador Domingo Teófilo Pérez, de allí su nombre, se dio inicio a la construcción del puente, cuando la ciudad tenía tan sólo 3000 habitantes. Su función era primordial: comunicar el centro del poblado con la banda del río Grande y desde allí, facilitar el acceso a la zona del Ramal. La construcción del Puente Pérez se terminó en 1894 con el estilo de varios otros puentes que le siguieron. Como dato anecdótico, el puente estuvo erigido antes de que llegara el ferrocarril a Jujuy (1903), de que se ofreciera el servicio de luz eléctrica (1909) y de que circulara el primer automóvil en la ciudad (1910)! Junto con el Hospital San Roque, fueron las dos únicas obras públicas nacionales que se llevaron a cabo desde la Revolución de Mayo hasta 1912 en la provincia.

(c) veromendo

Referencias históricas sobre el Puente Senador Pérez

Más fotos sobre el Puente Pérez en el perfil de Félix Hugo Zerpa, en Facebook:

 

English abstract

Under the government of Eugenio Tello (1883-1886) and on impulse of Senator Domingo Teófilo Pérez, hence its name, the construction of the Pérez Bridge began. By the time, San Salvador de Jujuy city had only 3,000 inhabitants. Its crucial role was to communicate the town center with the other side of the Grande river, hence to facilitate the access to the Ramal (Yungas) zone. The construction of the Pérez Bridge was accomplished in 1894 with a novel architectural style in the province. As anecdotic data, the bridge was built before the railway arrived to Jujuy (1903), before the electric light service was given (1909) and even before the first car was driven around the city (1910)!

In this entry I share my personal memories about this marvellous bridge, while I lived in it’s neighbourhood when I was a child.

(c) veromendo

 

 

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Descubriendo el Qhapaq Ñan por la Quebrada de Sapagua

Por la ruta del Q Ñan banner

En agosto de 2016 tomé rumbo a Jujuy para sacarme la mufa y la humedad del sur. El truco funcionó y unos días gloriosos de sol y calorcito me esperaban dispuestos a abrazarme (y a cambiarme el humor).

La visita a Humahuaca ese año fue reveladora por muchos motivos. Por un lado, fui invitada a la casa de la profe Faltracco para participar de la ceremonia en honor a la Pachamama (Entrada 134). Y ese mismo día, luego de la increíble experiencia de purificación, de comer y de beber con la tierra, la dueña de casa me propuso marchar hacia los petroglifos de Sapagua que yo, desde hace tiempo, ansiaba ver con mis propios ojos.

El lugar está bastante cerca de Humahuaca, hacia el NO. Nos acercamos en vehículo por RN9 tanto como pudimos y luego, al adentrarnos por un camino de ripio que ascendía levemente, empezaron a aparecer a nuestra derecha unas suaves ondulaciones aterciopeladas todavía en marrones y ocres invernales. La tarde estaba especialmente radiante y al iniciar la marcha de a pie pude quedarme en remera y asolearme, dejando atrás las tres infatigables capas de abrigo.

Sapagua Comp2--

Encontrar el punto de descenso hacia la playa del río Sapagua en la zona donde está la pared con los petroglifos no es fácil, por ello es que siempre se recomienda ir con un guía de la comunidad de Hornaditas. Sin embargo, fue muy divertido hallar la forma de descender, ante la mirada azorada de una majada de cabritas que, desde el cerro de enfrente no podían comprender tanta torpeza. Finalmente, derrapamos a metros de “El pintado”: los petroglifos estaban allí, en vivo y en directo. El cartel que había visto en las fotos de difusión turística del lugar ya no estaba, seguramente llevado por la corriente del río en algún verano reciente. La destrucción de las defensas que pretendían poner a resguardo estas maravillas arqueológicas así lo sugiere.

Panel 2016-

Panel de “El Pintado“, Humahuaca, Jujuy (veromendo, 2016)

El paso del tiempo, el clima, el crecimiento de vegetación en los intersticios y también el turismo displicente han generado un deterioro en los paredones esgrafiados. Aun así resultan fascinantes. El pasado y el presente colapsan en un mismo punto del espacio  (ver ENTRADA 35).

Por el río Sapagua

Quebrada del río Sapagua (veromendo 2016)

Decidimos disfrutar del regreso emprendiendo una caminata por la playa, mientras buscábamos un lugar de ascenso natural. Fue así que con sorpresa nos topamos con vestigios del histórico Qhapac Ñan y  decidimos retomar nuestro camino por esas antiguas huellas.

Qhapaq Ñan, que en lengua quechua significa “principal camino”, se refiere a la red vial que llegó a unir el centro-oeste de Argentina y Chile con el suroeste de Colombia bajo dominio de la cultura Inca, antes de la llegada de los españoles. Esta red de caminos sumó más de 30.000 km en total, conectando centros de producción, administración y sitios ceremoniales. Muchos de ellos habían sido construidos durante la época pre-incaica pero luego, el Tawantinsuyo los tomó como propios e impulsó su ampliación e interconexión para cubrir un área geográfica cada vez mayor. De esta manera, el con frecuencia denominado “Camino del Inca”, constituyó la base de su poder político y económico.

La provincia de Jujuy se encuentra surcada por parte de esa extensa red de arterias que conforman el Qhapac Ñan. En la actualidad pueden encontrarse algunas de sus estructuras, mostrando la conexión que existía entre la región de la Puna con la Quebrada de Humahuaca y de ésta, con las Yungas permitiendo reconstruir, las actividades de los pueblos pre-hispánicos y sus relaciones comerciales. Los lugares elegidos para el emplazamiento del camino y la fortaleza de la construcción le han permitido resistir hasta nuestros días a pesar de la topología y de la erosión por la rigurosidad del clima. Según pude informarme, remontando la Quebrada del río Sapagua hacia el oeste y continuando por Inca-Cueva, persisten tramos del Qhapac Ñan en buen estado.

Sapagua

La vista del río Sapagua desde el Qhapac ñan (veromendo 2016)

Mientras caminábamos en silencio por esa senda ancestral, nos íbamos desintegrando y pasábamos a formar parte del paisaje. Empecé a sentir una emoción única, con la sensación de estar en total conexión con mis omnipresentes antepasados andinos.

El Qhapaq Ñan fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2014.

© veromendo 2017

Referencias y recomendaciones

veromendo en SapaguaMi agradecimiento a “la profe” Alicia Faltracco, guía en los senderos del Qhapac Ñan.

Jujuy diáfano

 

“Pocas veces sucede que un cerro alto quede limpio de nubes […] se cuentan los días en que él está claramente visible”

Luis Brackebusch

Puente Lavalle con SOL-

Desde el nuevo puente “Juana Azurduy” que une las calles Otero y Urdininea (veromendo, 2015)

Noviembre de 2015. Un día cualquiera. 8 AM.

Colectivos, taxis, autos circulan y ya se amontonan en el icónico puente Lavalle. La ciudad va despertando y reedita sus habituales rutinas. Como telón de fondo, un límpido perfil de cerros graníticos se recorta sobre la bóveda azul-celeste, y los grises y verdes en el cauce del río Chico estallan en su esplendor.

A través de la lente me quedo observando una inocente nubecilla que irrumpe en el perfil de San Salvador de Jujuy. Imagino su evolución: en un rato ya habrá “emponchado” a los cerros altos. Así que me decido y doy “click“. Con tanta luminosidad no puedo ver en la pantallita como quedó la foto. Hago un par de tomas extra por las dudas, y también con la cámara de rollo. Intento continuar con mi camino pero me quedo embobada ahí, frente a esa imagen…

Hoy.

Cada tanto vuelvo a mirarla. Tiene cierta magia. Quizás sea que resume a la perfección los recuerdos del Jujuy de mi infancia cuando salir al mundo transcurría por default en un escenario con ese maravilloso paisaje de fondo, enaltecido por ese collar de cerros violeta…

Resulta increíble pero no tengo recuerdos de días nublados, todos los días eran así:

diáfanos.

Mi Jujuy, recuperado en formato digital.

Juy en espejo

Destino final: IRUYA

Salimos a las 6 AM desde San Salvador de Jujuy para llegar a Humahuaca a eso de las 10. Allí tomamos el micro local que cubría el trayecto Humahuaca-Iruya.

El camino empieza a ascender. Pasa por ITURBE. Continúa subiendo entre elevaciones tapizadas de marrón y, al fondo, un contrastado cerro en tonos rosados: el Cerro Morado que es pico en la región. Así se llega al abra de Cóndor, con 4000 msnm. En el punto panorámico el colectivo se detiene por algunos minutos. Todos sacan fotos con desesperación, menos yo: permanezco pegada a mi asiento mientras me afano por tomar oxígeno de donde no hay y trato de entrar en calor tapándome con una campera tan gris como mi cara. Allí, ya del lado de Salta, comienza el descenso tortuoso por curvas y contracurvas, en algunas de las cuales el conductor tiene que hacer peligrosas maniobras de marcha y contramarcha para ir encajando el largo vehículo en la curva cerrada… El camino sigue y, ya casi a nivel del río, bordea una quebrada que es más bien un “cañón“, por lo abrupto del corte de los cerros. A pesar de haber comenzado el otoño, vegas verdes y laderas aterciopeladas acompañan esta parte del recorrido. Al otro lado del río, en esos cerros gigantes, enormes, descomunales se ven fincas rodeadas por pircas pequeñísimas y rebaños como puntos blancos. Pienso en el esfuerzo que debe significar vivir de aquel lado…

Sin embargo, cada vez que recuerdo aquel viaje y pienso que podría morir allí: mientras hago equilibrio para no caerme de esas montañas, voy sintiéndome un punto que se desvanece en la inmensidad…

Un cartel anuncia que IRUYA está cerca. En el último tramo del recorrido mi madre viene a mi mente con su relato de lo sorprendente que es la llegada a ese pueblo: luego de girar y contragirar en las incontables curvas del camino, de repente, tras una de ellas, la última, aparece la emblemática vista de postal con iglesia enclavada al pie de los gigantes graníticos.

Llegamos a IRUYA. Me siento ligera, como suspendida de un hilo invisible.

Justo en frente de la iglesia recibo señal de celular y llamo a mi madre para anoticiarle dónde estoy. Al principio no me entiende. Luego, felizmente recicla una vez más su recuerdo: “que a IRUYA fueron con mi padre para casarse pero, por hallarse el camino cortado por las lluvias, tuvieron que volverse y cambiar el destino de la ceremonia…“. Le corto un poco el mambo ya que es 2005 y la telefonía celular sale carísima. Quedo un poco asombrada de lo que estoy viviendo: IRUYA, iglesia, señal, comunicación por celu como por obra de “altos espíritus”…

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Iglesia de Iruya (veromendo 2005)

A todo esto ya es mediodía. Bandadas de niños salen de la escuela y es un verdadero desparramo de delantales por las callecitas, con alegres voces y correteos… Resulta hermoso verlos. Contagian felicidad.

Tenemos vianda con choclos tibios y unas vainillas. Luego recorremos el pueblo de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Lástima no haber contado con la información de que podíamos hospedarnos allí para así poder conocer, al día siguiente, los alrededores. Haciendo una caminata se puede acceder a San Isidro, Panti Pampa, San Juan, entre otros lugares con paisajes deslumbrantes.

Sobre las 3 sale el ómnibus de regreso hacia Humahuaca. El camino inverso nos permite contemplar el paisaje con otra luz y con otra perspectiva. Pasar por el abra por segunda vez en el día no es gratuito. Mientras “el Morado” lidera las vistas otra vez me siento desmayar y tengo que quedarme “piola” en mi asiento. Recién, cerca de Iturbe empiezo a recuperar mis facultades plenas. Siento que el hilo celestial del que había pendido en IRUYA se cortó y caigo con el rigor de todo mi peso a la realidad del regreso.

Sin embargo, mi mente se quedó en IRUYA, atrapada por ese hilo invisible que un día me hará volver.

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Dedicado a  Pey Lien, a quien me une un hilo de amistad que misteriosamente aparece y desaparece tras curvas y contracurvas de la vida.

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From Humahuaca to Iruya . English abstract.

During 2005 Easter, my friend Pey and I visited Iruya. For me, it was a long waited trip as it was always present in my mother’s memories as one of the most beautiful places she had ever gone to. In this short chronique I describe the trip from Humahuaca to Iruya, how I felt being there, the things we did or could have done and the activities that were left to do in the future.

I also describe how I missed the sceneries at the “abra” (top part of the way) due to “puna“=”soroche” = altitude sickness –even I was born at Jujuy!–.

 

Terapia jujeña.

Volveré Jujuy, una tarde de estas…”

Así empieza una muy conocida canción con letra de Alejandro Carrizo.

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Este noviembre, llegué a Jujuy de mañana (¡emoción!). Me recibió una espesa capa de nubes en la zona del aeropuerto “El Cadillal” que, en forma de neblina, se desplazaba a ras del suelo. Durante el trayecto de 25 km aproximadamente, hasta la ciudad de San Salvador, el intenso verde de la vegetación después de una lluvia y el marrón oscuro de la tierra exaltaban el color lila de los tarcos a la vera de la ruta. Esto ya me hizo estremecer. El color celeste-violáceo de los jacarandás resulta difícil de captar con la cámara y su luminosidad sólo  perdura en toda su dimensión en mi recuerdo.

Puente Lavalle y tarco en día nublado BLOG

Día 1 (nublado): Jacarandá y Puente Lavalle, sobre el Xibi-Xibi.

Desde hace varios viajes, las nubes permanecen bajas impidiendo que la ciudad me muestre todo su esplendor de perfiles serranos. Este año, luego de cuatro días de lluvia o seminublados, el domingo amaneció absolutamente radiante regalándome toda la transición de verdes a azules y de azules a liláceos (otra vez el color lila…) de los cerros circundantes, que delimitan el Valle de Jujuy. El día domingo resulta fabuloso para hacer turismo: la ciudad está dormida y uno puede caminar a sus anchas por calles, avenidas ó angostas veredas, sin tropezar con los ríos de gente y el tránsito caótico de lunes a sábado. Camino miles de cuadras y no me canso ni temo. Aunque voy atenta, dado que enarbolo mi 35 mm colgada del cuello, nada raro se percibe. San Salvador es una ciudad amigable. La gente mayor que me cruzo me saluda con un “Buen día…” que me hace sentir integrada. Cuando el sol roza el cenit se torna demoledor y vuelvo al barrio Gorriti, donde me esperan comida, confort y abrigo emocional que la tía Nelly y su casa me proporcionan. Elijo al voleo algún libro entre los numerosos que siempre encuentro a mano, leo un rato y luego duermo la siesta de los justos.

Rio Grande Puente BelgranoBlog

Día 5 (sol a pleno): Cadenas montañosas hacia el NO desde el Puente Gral. Belgrano, sobre el río Grande.

En Jujuy ya me siento pato en el agua, luego de ese par de días que necesito para acomodar mi barómetro a los 1200 msnm. Comer bien, siestear, caminar, inundar mi retina con paisajes constituyen mi terapia jujeña.

Ya en lunes, otro día diáfano, un poco más caluroso y con todo el movimiento propio del comienzo de semana me fagocita en su dinámica de ciudad de interior. Y no por ser del norte es una dinámica lenta, todo lo contrario, es como un inmenso hormiguero donde todo el mundo se dirige hacia algún lado con premura y desición. Disfruto de la combinación de este ritmo con el telón de fondo que más me gusta: todas las calles dan a cerros. Y eso me proporciona un descanso visual, el contraste entre el movimiento intenso y la permanencia. Saco algunas fotos, pensando justamente en ese concepto y en este Blog.

El martes debo partir hacia la Quebrada y ya me da pereza. Sintiéndome tan cómoda aquí, con un clima ideal –soñado–, con los paisajes de mi infancia, con mis referentes de cariño, cual oasis en la vida…

Sin embargo el martes muy temprano tomaré el Balut desde la nueva terminal de ómnibus, con destino a los 2900 msnm de Humahuaca –y unos poquitos menos en CHUCALEZNA– a ver qué me depara el destino por allí, esta vez.

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A mis afectos en Jujuy:S8304297a

 Nelly Ase y Leandro Álvarez Groppa

Delia Gómez Rubio y Raúl Chirimonti

Tita Riba

a mi sempiterna Victoria, con quien recorrimos Jujuy en 2012.

Laguna de Tesorero – Parte III.

Laguna de Tesorero – Parte III: “En busca de la Laguna”.

En el año 2005, con mi amiga Pey Lien organizamos un viaje a Jujuy durante la Semana Santa. Queríamos observar y participar de las festividades pascuales y además, dado que la época de lluvias intensas ya habría quedado atrás, visitar con toda comodidad la zona de los Valles. Pey se mostró encantada y me apoyó, asimismo, en la idea de salir a buscar aquella laguna perdida donde pescaba mi padre 35 años antes (ver Laguna de Tesorero – Intro).

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Lugares de interés turístico en la zona de Valles de Jujuy. Mapa base: Google maps. División política: veromendo, con la guía de “Síntesis Geografica de la Prov. de Jujuy” (1976, Bernardo Farfán).

Sin embargo, por el cambio climático, el período de lluvias en Jujuy se ha extendido cada vez más: comienza antes de la Navidad y termina a fines del mes de marzo, dejando intransitables muchos de los caminos que conducen hacia los más bellos paisajes. El año de nuestro viaje, las lluvias se prolongaron hasta mediados de abril y por lo tanto nuestra excursión por los valles peligraba. Dado que sólo hay transporte público -con muy baja frecuencia- hasta la zona de Ocloyas, decidimos armar nuestra propia excursión contratando un guía. Esto además nos permitiría detenernos donde deseáramos para disfrutar del paisaje y para sacar fotos. Encontramos a la persona adecuada en Club Hostel Jujuy (un hostel muy bonito en San Salvador, por calle San Martín, el lugar donde pernoctó Manu Chao durante una estadía suya en Jujuy!) que singularmente ofrecía servicios turísticos a la medida de cada visitante. Por las lluvias extendidas, tuvimos que esperar varios días hasta que el clima fue propicio y nos largamos a la aventura, rogando que los caminos estuvieran transitables. Saliendo desde Jujuy, queríamos hacer el circuito Tilquiza OcloyasTesorero Tiraxi; allí, cruzar la ruta 9 y terminar en las famosas Lagunas de Yala.

Iniciamos el recorrido cruzando el Río Grande y tomando la RP35 que inicia su recorrido en el barrio de Chijra, bordeando el río homónimo.

1 Cuesta larga

Saliendo desde Chijra, por RP 35, hacia Tilquiza (Foto-contacto, veromendo, 2005).

El paisaje de los Valles, es tan bello como el de la Quebrada, las Yungas y la Puna e ingratamente no es tan archifamoso como los otros. En mí, produce una inexplicable mezcla de emociones que no experimento en ninguno de los otros entornos. Posiblemente tenga que ver con las mil tonalidades de verdes, con la suavidad que presentan algunas laderas montañosas, de atercipelado verdor, con la diversidad de texturas, con el contraste cuando las nubes están bajas y el rojo de algunas de sus tierras que abruptamente emergen entre vegetación. En la medida en que se van recorriendo los caminos ripiados, sus curvas y contracurvas, con subidas y bajadas, uno empieza a sentirse abducido por un espiral de verdes, de olores vegetales y a formar parte de esa amigable naturaleza: es simplemente el paisaje perfecto para sentirse parte de él.

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Camino a Tilquiza, por RP 35 (Foto-contacto, Pey Lien, 2005).

De esta manera llegamos a Tilquiza.

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Llegando a Tilquiza (Foto-contacto, Pey Lien, 2005).

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Puente sobre el Río Tilquiza (veromendo, 2005).

Puente Río Tilquiza

Puente sobre el Río Tilquiza. Pey con nuestro guía (veromendo, 2005).

Zona Camping Tilquiza

Zona de camping en Tilquiza (veromendo, 2005). Biodiversidad.

Continuando unos kilómetros, atravesamos el puente sobre el caudaloso e imponente río Corral de Piedra.

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Al sur de Corral de Piedra, por RP 35 (Foto-contacto, Pey Lien, 2005).

Cruce Rio Corral de Piedra

Río Corral de Piedra (Collage de fotos 35 mm, veromendo, 2005). Tonos y texturas que enamoran…

Finalmente arribamos a la localidad de Ocloyas.

Encarando el tramo final hacia la laguna de Tesorero y empezando a entregarnos a la sensación de estar llegando a nuestro objetivo, luego de una curva se nos presentó un imprevisto: con la última lluvia un árbol había caído y su tronco enorme atravesaba la huella de lado a lado. Unos baqueanos alzaban su moto por sobre el tronco para proseguir el camino en sentido contrario al nuestro. Nos dijeron que habría que esperar a que vialidad se anoticie y que despeje el camino y eso, seguramente, demoraría un par de días…

No había nada más que hacer, sino desandar el camino y tratar de llegar a la laguna desde RN9, por Jaire Tiraxi. Pero siendo entrada la tarde, este recorrido (que dicen, también es bellísimo) quedaría pendiente para una próxima oportunidad.

Camino a Yala por RN9

Camino a Yala, por RN 9 (Foto 35 mm, veromendo, 2005).

Terminamos nuestra jornada, en las Lagunas de Yala, accediendo por el sinuoso pero increíble camino desde la RN9.

Agradecimientos & recomendaciones

Por favor, en caso de tomar información de esta página, tenga a bien citar la fuente original. Muchas gracias. V.M.

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En verde claro, trayecto desarrollado en nuestra búsqueda de la laguna de Tesorero. Mapa base: Google maps. División política: veromendo, con la guía de “Síntesis Geografica de la Prov. de Jujuy” (1976, Bernardo Farfán).

Laguna de Tesorero – Parte II

Laguna de Tesorero – Parte II: “La jujeña que se apuna”.

 

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Alturas en metros sobre el nivel del mar (m.s.n.) en la Provincia de Jujuy. Fuente: DPV Jujuy.

Siendo jujeña de nacimiento, siempre cargué con la vergonzosa conflictiva de no poder visitar zonas de altura sin “apunarme” (*). Las travesías a la Quebrada pueden resultar muy inciertas si no me establezco por lo menos cinco días en San Salvador de Jujuy para mi aclimatación ó, de lo contrario, la llegada a Humahuaca o a cualquier sitio de altura va acompañada del fuerte dolor de cabeza y nauseas característicos. Esta problemática me hacía sentir que no era una “buena jujeña”. Sin embargo, no hace mucho tiempo me dieron una explicación totalmente empírica según la cual “mucha gente nacida en el Valle, se apuna al ir a la altura”, la cual elegí creer para así llevar cierta calma a mi espíritu.

Por este motivo, al realizar viajes cortos por Jujuy opté por empezar a recorrer la zona de Valles, con paisajes preciosos aunque menos difundidos.

Así quedó sembrada la semilla del viaje que voy a relatar.

Google maps Valles Ampliado jpg ChWPcom

Zona de Valles. Principales destinos turísticos en el Departamento Manuel Belgrano (Google mapsveromendo, “Síntesis Geografica de la Prov. de Jujuy” ,1976, Bernardo Farfán). Dar “click” sobre la imagen para ampliarla.

(*) Sobre “mal de altura” y sus “remedios” ver “CIANZO: el paraíso más allá de Hornocal” en https://chucalezna.wordpress.com/2018/04/18/cianzo-el-paraiso-mas-alla-del-hornocal/

Mapa Jujuy Vialidad Provincial

Mapa muy completo de la Provincia de Jujuy (Dirección Provincial de Vialidad de Jujuy , año 2015).