Takashi Takahashi, un puente entre Jujuy y Japón.

高橋喬の足跡

El señor Takashi Takahashi, 高橋喬san (1) o, simplemente don Takashi, como era conocido por todos en Jujuy, ocupa un lugar especial en mi recuerdo y en la historia de Chucalezna.

Don Takashi fue como un familiar, pero un familiar japonés, a quien no se le hacen demasiadas preguntas y se acepta con agradecimiento lo que ofrece. Durante mi infancia jamás me pregunté cómo habría llegado este parco japonés nada menos que hasta Humahuaca. Su presencia allí era tan natural como la de Chucalezna misma. En cada paseo a la Quebrada lo clásico era visitarlo. A veces algún vecino nos avisaba: -“Don Takashi se ha ido a Uquía”. Otras veces lo esperábamos, hasta ver su sencilla figura acercándose por las callecitas empedradas de Humahuaca. Luego de darnos una cordial bienvenida e invitarnos a pasar a su heya –su pieza– que olía a arcilla húmeda traída desde el río Grande, yo quedaba en libertad para rondar por el lugar entre cerámicas con preciosos motivos decorativos. Una de las últimas noticias que recibí acerca de don Takashi fue que un sobrino había llegado desde Japón para estar con él en Humahuaca. Al tiempo, el muchacho, casado con una humahuaqueña y ya con un pequeño hijo, retornó con su nueva familia a Japón. Takahashi permaneció en Humahuaca.

Takahashi san 1973 Jujuy BLOG-

Don Takashi en 1973.

Takahashi fue un inmigrante japonés a quien la vida y sus actividades lo fueron arriando hacia el norte, primero Tucumán, luego Salta y por último, Jujuy. Allí se afincó unos años en San Salvador, otros en Humahuaca y al fin, en Uquía. Localmente fue reconocido por su labor como docente y sus trabajos con telares y textiles pero fueron sus cerámicas las que le brindaron un reconocimiento universal.

Tratar de contar la vida de don Takashi es como intentar armar un enigmático puzzle al cual, además, le faltan algunas piezas. Lo azaroso de su llegada a nuestro país desde Japón y luego la elección de radicarse en las provincias norteñas plantea una serie de interrogantes. Reconstruir con detalle su vida es una tarea que continuará, pues nuevas piezas pueden aparecer en cualquier momento y revelarnos sorprendentes respuestas.

La figura de Don Takashi es una pieza clave en el engranaje universal, ya que  entrelaza diversos actores, de distintos orígenes, en diferentes lugares y tiempos. Fue un puente entre lo japonés y lo argentino. Y más que eso, su obra es la muestra del sincretismo entre la milenaria cultura del sol naciente y la ancestral cultura de nuestros pueblos del noroeste.

Don Takashi Takahashi: una historia dentro de otras historias.

Hasta hace unos años no se hallaba información sobre él en internet, ni fuentes fidedignas que lo mencionaran. Muchos de los coetáneos y colegas que podían brindar más datos, habían fallecido.

En la vida, dicen, nada es casual sino causal. Así, don Takashi, que fue la primera figura japonesa que apareció en mi vida, de alguna forma fue determinante en la fascinación que más adelante desarrollé por la cultura nipona. Será por ello que hace un par de años empecé a estudiar el idioma japonés, guardando siempre la esperanza de acercarme a la historia de don Takashi. Por otra parte, realizando el doctorado en química me tocó en suerte compartir el espacio de laboratorio con Gustavo Kashiwagi, un nisei (2) con quien rápidamente nos hicimos amigos. Cuando le conté esta intrigante historia, se comprometió de lleno con ella. Fue él quien motorizó los hallazgos más importantes para empezar a armarla.

En primer lugar, Gustavo se puso en  contacto por e-mail con Choichi Sakihara, director editorial del diario de la colectividad japonesa La Plata Hochi. El señor Sakihara nos aportó la valiosísima referencia de la “Historia del Inmigrante Japonés en la Argentina”, una publicación que recupera la historia de vida de los inmigrantes japoneses en nuestro país. En su intercambio con Gustavo, le comentó que en el segundo tomo de dicha obra, que abarca el Período de Posguerra (3), se brindan datos de “la vida de Takahashi san y de la historia con su amigo Jorge Mendoza san”. Según el señor Sakihara, Takahashi era soltero y de tener parientes los tendría en  Yokohama, de donde era oriundo y “sólo una mujer japonesa, gentil y trabajadora, podría haber vivido con él y ayudarlo en su trabajo”. Pero estas últimas fueron sus conjeturas. Finalmente, contó que él mismo pudo conocer las pinturas de paisajes y de cerámicos realizados por Takahashi en el Centro Cultural de la Embajada de Japón, en una exposición en el año 1985. Además, el señor Sakihara nos brindó el nombre de Takahashi en los  kanjis (4) originales: 高橋喬. Así Gustavo pudo hacer una búsqueda directa en la WEB y en japonés.

Al poner en Google 高橋喬の足跡 y dar click encontré esto!!!” me escribe Gustavo, exultante, en un mail mientras a continuación escribe un intrigante URL (5). “Es el blog del señor Shinji Kawaguchi, pude chatear unas palabras con él, le conté que estoy con vos en la búsqueda y recuperación de la memoria de tu padre y la de Takahashi san”. El señor Kawaguchi en ese momento era un becario de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y se encontraba realizando una especialización en ecoturismo en la provincia de Jujuy (6). En su blog personal relataba las vivencias en Jujuy y dedicaba un apartado para don Takashi. Allí comienza “[…] recientemente descubrí que hay un Museo Takahashi Takashi en la ciudad de Uquía, en la Quebrada de Humahuaca. Ese japonés vivió en Jujuy. En la comunidad nikkei jujeña (7), algunas personas lo conocieron”. Y aquí, nuevamente nos remite a la “Historia del Inmigrante…” en su versión en japonés. En la misma entrada, traduce algunos párrafos a nuestro idioma.Historia Inmigración FOTO Blog

Acá la historia se pone más interesante, pues Gustavo me ofrece prestadas las dos versiones idiomáticas, de la “Historia del Inmigrante…” que, providencialmente sus padres tenían en casa!

El segundo tomo del libro sobre la inmigración japonesa en Argentina en su versión en japonés, contiene un recuadro dedicado exclusivamente a la historia de Takahashi que, como bien destaca allí: “fue diferente a la de otros inmigrantes japoneses de Preguerra en la Argentina”. Posiblemente esto estuvo relacionado con su personalidad o con su interés en las actividades artísticas. No se sabe a qué se dedicaron sus padres y qué estudios tuvo Takahashi, hechos que quizás hayan sido determinantes a la hora de tomar su camino en la Argentina.

Takahashi san Blog de Shinji san-

Joven Takahashi (Blog de Shinji Kawaguchi , Ref. 5)

El libro cuenta que nació en 1908 en la prefectura de Yokohama (日本の横浜) y que con 27 años, llegó al país de la mano de una compañía comercial japonesa donde trabajó durante ocho años. En 1943, a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, la empresa cesó sus actividades. Takahashi recibió una módica indemnización y por motivos que se desconocen, eligió la provincia de Tucumán para residir durante los dos o tres años siguientes. Allí comenzó a desarrollar actividades artísticas, como la cerámica y la pintura. A continuación, Takahashi se mudó a la ciudad de Salta donde empezó a vivir de la venta de sus propias creaciones y donde también realizó la restauración de la imagen de la Virgen de una iglesia local. Así,  en base a su talento y su perfeccionismo, Takahashi fue logrando reconocimiento en el medio artístico de la zona. Cabe destacar que los inmigrantes japoneses que vivían en Salta y en Tucumán en aquella época predominantemente, llevaban adelante cafeterías y tintorerías. Por ello, la dedicación de Takahashi hacia una actividad creativa como medio de vida hacía que lo vieran como “un bicho raro”. Aún así tuvo participación activa en la Asociación Japonesa de Salta durante un tiempo.

Por su parte, la versión en castellano del mismo volumen, dedica solo un breve párrafo a la vida de Takahashi (8).

Don Takashi y Chucalezna: docencia, cerámica y perfeccionismo.

Habiendo sido definido como “alguien al que no le gustaba estar atado por nadie”, Takahashi migró a Jujuy hacia 1963. El motivo fue la amistad entablada con mi padre, Jorge Mendoza, quien lo había convencido para trabajar en un Taller de Cerámica de San Salvador de Jujuy, que más tarde se convirtiera en la Escuela de Cerámica. En esta ciudad Takahashi vivió unos cinco años destacándose en otros campos, no sólo pintura y cerámica, sino también en textiles (tapices), escultura, música y hasta cocina.

Se incorporó al Taller Libre de Arte de Chucalezna en 1969 para llevar adelante el área de cerámica. Recordemos que unos años antes, en 1959, los profesores Claudio Samos y Jorge Mendoza habían empezado esta experiencia en la Escuela de Chucalezna, donde la madre de Mendoza era directora y maestra. Allí los niños de la zona concurrían fuera del horario de clases para aprender pintura, escultura y telar . Luego de que Claudio Samos se mudara a La Rioja por razones personales, Jorge Mendoza continuó solo la tarea de consolidarlo como Taller Libre de Arte (9). Con don Takashi, se incluyó la enseñanza de cerámica en el taller-escuela. Fue idea del propio profesor Takahashi, por ejemplo, la de realizar pequeñas y encantadoras réplicas en cerámica de las  iglesias de la zona.

Iglesias cerámica Takahashi-BLOG

Réplicas en cerámica, idea original de don Takashi.

Para el año 1973 cuando ya funcionaba de manera oficial como Taller de Artes Plásticas y Artesanía de Chucalezna bajo la dirección del profesor Mendoza, se organizó en la ciudad de Jujuy la primera gran muestra de la producción realizada en el mismo: de tejidos a cerámicas, pasando por las tradicionales pinturas realizadas por los alumnos, más adelante conocidos como los niños pintores de Chucalezna. Durante su inauguración, en mayo, se tomó esta foto de mi padre y de don Takashi, juntos. Ese mismo mes mi padre murió.

Takahashi y Mendoza 1973 BLOG

Takahashi y Mendoza, durante la primera gran exposición, aunque última, de la producción artística del Taller de Chucalezna, en 1973.

Luego de la muerte de Jorge Mendoza, el Taller y la escuela primaria de Chucalezna se fusionaron quedando a cargo del profesor Takahashi quien los llevó adelante ya como su director. La “era Takahashi”, como es denominada en el libro, enfrentó al profesor japonés con la realidad de las escuelas estatales rurales de Argentina. Sin presupuesto, con paupérrimos insumos y una burocracia con la cual seguramente no estaba familliarizado, Takahashi se vio compelido a comprar sillas, pupitres, pizarra y hasta afrontar el gasto de la reparación del aula de la escuela con dinero de su propio sueldo. Como buen japonés, decidido a llevar la escuela hacia lo mejor, gradualmente agregó asignaturas e invitó a los mejores maestros de la zona para dictarlas, destacándose entre ellos el joven Ricardo Vilca como maestro de música. Así pasaron diez años.

Alrededor de 1983, Takahashi es designado como Director del Taller Escuela de Cerámica de Humahuaca por la Dirección General de Enseñanza Media Especial y Artística, por lo cual deja la Escuela de Chucalezna para instalarse en dicha ciudad. Sin él, el taller de la escuela de Chucalezna no logró continuar.

En la ciudad de Humahuaca don Takashi se dedicó a fondo a las artes y oficios. Años más tarde, ya retirado y con 83 años se radicó de forma definitiva en el pueblito de Uquía, 9 km al sur de Humahuaca, donde muere a la edad de 89. Actualmente sus restos descansan en lo alto del cementerio con vistas hacia la Quebrada.

Takahashi plato Blog

Impactante plato de cerámica de 64 cm de diámetro, realizado por don Takashi.

El Museo de Don Takashi en Uquía.

Las bellísimas obras de Takahashi han trascendido al mundo de la mano de coleccionistas privados, de instituciones y museos.

Entre ellos se destaca el Museo Takashi Takahashi que puede ser visitado en Uquía. Instalado en la última casa donde residió don Takashi, se exhiben sus obras, sus herramientas y el mobiliario que usaba, mostrando una vez más su sencillez y su japoneidad. Este museo fue inaugurado en 2012 luego de la iniciativa y las gestiones realizadas por el Centro de Residentes y Amigos de Uquía en San Salvador de Jujuy, con el apoyo del gobierno provincial de ese momento (12, 13, 14).


Takashi Museo foto

El Museo Takashi Takahashi se encuentra en el pueblo de Uquía, 120 kilómetros al norte de San Salvador de Jujuy, por la ruta nacional N° 9. Calle Cátulo Aparicio s/n, entre Padre Lozano y Capitán Uyunis, detrás de la Iglesia (Folleto del Museo para La Noche de los Museos en Jujuy).

 グロッパ・ネストルの高橋喬の哀詩

El poeta Néstor Groppa le dedicó a don Takashi un bello poema que completa el puzzle imaginario que me propuse armar (10).

Despidiendo a un legendario NGroppa

Corolario musical para esta historia.

El músico Ricardo Vilca le dedicó una canción con su nombre: “Takashi Takahashi”. Este tema, curiosamente, fue grabado de manera póstuma en 2009, en el CD “Promesas” que es, a su vez, un homenaje de los músicos amigos hacia Ricardo Vilca (11).

El primer video del canal Chucalezna en Youtube es un pequeño homenaje desde este Blog a estos dos grandes maestros de la Quebrada.

(c) veromendo y chucalezna.wordpress.com

DATOS Y REFERENCIAS

 

  1. Takahashi san: en idioma japonés el sufijo “san” es un honorífico, que se ubica luego del nombre de cada persona indicando “señor” o “señora”. En este caso, “señor Takahashi”.
  2. Nisei: hijo de inmigrantes japoneses, nacido en el extranjero; “segunda generación”.
  3. アルビンチン日本人移民史。 第二巻 戦後編。Historia del Inmigrante Japonés en la Argentina. Tomo II – Período de Posguerra. Versión en japonés. Federación de Asociaciones Nikkei en la Argentina (F.A.N.A), Buenos Aires, 2006. 日本文化 日本語孝育,第二世代の成長。 第5章, 第1節 日本文化 普及。374-375ページ。Capítulo 5: Cultura japonesa, educación en japonés, crecimiento de la segunda generación. Sección 1: Difusión de la cultura japonesa. Pag. 374-375. Choichi Sakihara director editorial.
  4. Kanji: ideograma de la escritura japonesa, de origen chino.
  5. El blog del señor Shinji Kawaguchi: http://yuishin0712.blog.fc2.com/
  6. “De Jujuy a Japón y viceversa” (El Tribuno de Jujuy, 13-01-2014) en https://www.eltribuno.com/jujuy/nota/2014-1-13-21-40-0-de-jujuy-a-japon-y-viceversa
  7. Nikkei: relativo a la colectividad japonesa.
  8. Historia del Inmigrante Japonés en la Argentina. Tomo II – Período de Posguerra. Versión en español. Federación de Asociaciones Nikkei en la Argentina (F.A.N.A), Buenos Aires, 2005. Capítulo 5: La cultura japonesa. El nisei. Sección 1: Aspectos de la difusión cultural. Pag. 405.
  9. Pensando en Chucalezna, pensando en Jorge Mendoza” en https://chucalezna.wordpress.com/2013/07/16/pensando-en-chucalezna-pensando-en-jorge-mendoza/
  10. Néstor Groppa. “Despidiendo a un legendario” en “Volverá el mar y se irá… como entonces: libro de ondas, segunda parte”. Buenamontaña, San Salvador de Jujuy, 2007.
  11. http://cantoymusicadelosandes.blogspot.com.ar/2011/03/2009-promesas-cd-los-amigos-de-ricardo.html
  12. Museo de Takashi Takahashi” en sitio web de la Fundación ILAM (Instituto Latinoamericano de Museos y Parques en América Latina y el Caribe) http://www.ilam.org/index.php/es/museo?id=473
  13. Nuevo Museo Takashi” (El Tribuno de Jujuy, 21-11-2012): http://www.eltribuno.info/jujuy/226061-Nuevo-Museo-Takashi.note.aspx
  14. Museo “Profesor Takahashi Takashi” en “Locos por la Quebrada de Humahuaca”: https://www.facebook.com/notes/locos-por-la-quebrada-de-humahuaca-jujuy-/museos/958372717611752/

 

AGRADECIMIENTOS

  • Al señor Gustavo Kashiwagi.
  • Al señor Choichi Sakihara.
  • Al señor Shinji Kawaguchi.
  • Al poeta Néstor Groppa.
  • Al músico Ricardo Vilca.
  • Al señor Alberto Ronzoni.

 

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Postales de Jujuy: Tilcara

A través de estas imágenes evoco la Tilcara que vivieron mis padres y abuelos, y rememoro la de mi infancia…

Vista panorámica de Tilcara hacia 1930 por Federico Kohlmann

Vista panorámica de Tilcara hacia 1930 por Federico Kohlmann (archivo de la BNMM)

Por su emplazamiento, su clima, su historia y su cultura, Tilcara sigue siendo el pueblo cuyo nombre surge inmediatamente, en el imaginario de jujeños y forasteros, al nombrar la Quebrada de Humahuaca.

1930∗∗∗2011

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Tilcara hacia 1920 por Federico Kohlmann (archivo de la BNMM)

1920∗∗∗2011

Referencias

2002

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Tilcara, panorámica hacia el Oeste (veromendo, 2002).

 

 

 

Perpetua Villa San Martín

 

Vº San Martín chucalezna

Vista de Vº San Martín hacia 1960 (por Jorge Mendoza)

 

Esta imagen me llena de nostalgia pues, tal como relaté en una Entrada anterior, durante mi infancia viví precisamente en una esas casas, sobre la costanera, que tan bien se distinguen en la fotografía. Hacia el año 1978, la Villa era todavía considerada un barrio semi-marginal de San Salvador de Jujuy, de pobre reputación aunque en aquel momento y a mi edad me era imposible percibirlo así. Era la extensión de mi hogar, la antigua casona que habitábamos balconeando directamente hacia el río Grande. Hacia el frente, algún que otro sauce en la orilla, la extensa playa y sobre la otra margen, el coqueto barrio de “Los Perales” descendiendo desde el cerro homónimo. Hacia el noroeste, podía verse el glorioso cerro Azul, con su típico “poncho” de granizo en el invierno y en diciembre un gigantesco árbol navideño, cuajado de bombillas de todos colores, que emergía desde la mismísima usina de Jujuy. De soslayo hacia el sur, el querido Puente Pérez

Pero la entrañable panorámica –la de la fotografía– me recuerda a aquella que, volviendo de alguna jornada extenuante de paseo por “La Viña” o por “Los Perales”, anticipaba que ya casi estábamos en casa…

(c) veromendo

Desde Los Perales 26-11-2007 por hraffag PANORAMIO

Vista de Vº San Martín desde Av. Mosconi -acceso a Los Perales- en 2007 (por hraffag, Panoramio)

Imágenes y referencias

Antigal y montoyismo

Negativos así rotulados por su autor, Jorge Mendoza (ver entrada La caja de Pandora: diapos inéditas).

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Antigal y Montoyismo 4. Por Jorge A. Mendoza (Digitalización: veromendo)

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Sobre Gustavo Montoya (1905 – 2003): artista y muralista mexicano de la primera parte del siglo XX, quién conformó la más tarde denominada “Escuela Mexicana de Pintura tardía”.

Destacado

Museo Municipal de Bellas Artes “Profesor Jorge A. Mendoza”: su historia.

En San Salvador de Jujuy, el Museo Municipal de Bellas Artes lleva el nombre de mi padre. Detrás de esa decisión hubo una historia que merece ser contada.

Las fotos y cuadros que verás aquí son preciosos, si decidís usarlas por favor mencioná sus autores. Si no figura un claro autor mencioná al Taller de Niños pintores de Chucalezna (Jujuy, 1959) o a este blog. GRACIAS.

Los Niños Pintores de Chucalezna

Taller en plena acción Lorenzo Kelly 1959

Taller de Niños Pintores de Chucalezna, año 1959 (Foto: Lorenzo Kelly).

En 1959, Chucalezna era apenas un paraje con pocas casas de adobe diseminadas entre montañas de vibrantes colores, en la Quebrada de Humahuaca. Allí funcionaba la Escuela Nacional 112, cuya directora y maestra era  Nicolasa Nelson de Mendoza, mi abuela. A través de los años, Doña Nicolasa fue notando que sus alumnos, todos de familias muy humildes, tenían un don para la pintura, mediante el cual expresaban sus vivencias. Y compartió esta observación con su hijo, Jorge Mendoza quien, en ese entonces, trabajaba como profesor de artes plásticas en San Salvador de Jujuy. Así mi padre se entusiasmó con una idea que puso enseguida en práctica con su amigo y colega Claudio Samos: desarrollar un taller libre que les brindara a los niños del lugar la posibilidad de pintar.

Dado que los alumnos de la escuela además debían ayudar en las tareas del hogar, cuidar de sus hermanos pequeños o participar activamente en el trabajo familiar, el taller comenzó a funcionar solo los viernes después de clases y los sábados. Era entonces, cuando Jorge y Claudio se acercaban desde San Salvador y San Pedro para orientarlos en los primeros fundamentos de la pintura. Pero, principalmente, eran quienes les proveían los materiales para pintar que, por mucho tiempo, compraron ellos mismos. Más adelante, cuando en 1963 Samos se trasladó a la provincia de La Rioja por temas de salud, mi padre quedó él solo a cargo del Taller.

Taller en los '70 chucaleznawordpress

El taller de Chucalezna a principio de los ’70 (Foto: Jorge A. Mendoza).

Recién en 1970 y tras interminables trámites, el Taller fue oficializado por las autoridades educativas y mi padre, nombrado como su Director y profesor de pintura. Lo acompañaron don Takashi Takahashi (高橋さん) como profesor de Cerámica y el señor Germán Machaca como ordenanza. La inesperada muerte de mi padre en 1973 no impidió, sin embargo, que el Taller siguiera funcionando, aunque ahora bajo la dirección del profesor Takahashi. Con el tiempo, la afluencia de alumnos se fue reduciendo y en 1985 el Taller de los Niños Pintores de Chucalezna fue cerrado y su personal derivado a escuelas de Humahuaca y Uquía.

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Las pinturas de Chucalezna

En 1986, mi abuela –ya jubilada– se radicó en San Salvador de Jujuy. Al poco tiempo, supo que el municipio crearía un Museo de Bellas Artes. ¿Qué mejor lugar, entonces, para donar la veintena de obras de los Niños Pintores de Chucalezna que había resguardado durante años? Pero tenía una condición: que la sala en la que fueran expuestas llevara el nombre de su hijo, mi padre, Jorge A. Mendoza.

Así fue que el 4 de junio de 1986, mediante el Decreto Nº 686, la intendencia encabezada por David Jorge Casas aceptó la donación. Y como los trabajos necesitaban cierta restauración (algunos habían estado guardados por más de diez años), esta labor quedó a cargo del reconocido artista Raúl Chirimonti.
La entrega de las obras de los Niños Pintores de Chucalezna se efectivizó el 18 de agosto de 1986, en un acto que tuvo lugar en el Salón de la Unión de Empresarios de Jujuy. Y, sorprendentemente, fue allí cuando el Intendente Casas anunció que el Museo Municipal de Bellas Artes de San Salvador de Jujuy, llevaría el nombre de Jorge A. Mendoza, al considerar esta decisión como “un justo reconocimiento y homenaje póstumo que el profesor Mendoza merece de las autoridades y pueblo de Jujuy”.

Donacion1 chucalezna-wordpress-com

Donación de las obras de los Niños Pintores de Chucalezna. En el centro el Intendente David Casas. A su izquierda: Nicolasa Nelson, la Prof. Delia Gómez Rubio, gran amiga de mi padre y Rolando Mendoza, hermano de Jorge (1986,  colección Verónica Mendoza).

Las obras donadas al Museo fueron veinte, todas realizadas en témpera o tinta témpera. Infortunadamente, el nombre de varios de los autores no pudo ser datado debido a que esa información se fue perdiendo en el tiempo.Mi escuela - Andrea Garnica chucalezna-wordpress-com

1- Cerros norteños (60 x 45 cm), de Lidia Ríos (11 años).
2- Cochinoca (108 x 79 cm)
3- Paisaje (105 x 69 cm)
4- Paisaje (110 x 70 cm)
5- Montañas (109 x 74 cm), de Zoilo Gaspar.
6- Paisaje (99 x 63 cm)
7- Cochinoca, Abra Pampa (105 x 69 cm), de Cástulo Vilte.Cochinoca Cástulo Vilte chucalezna-wordpress-com
8- Rumi Cruz, Abra Pampa (103 x 67 cm)
9- Noche de luna (110 x 73 cm)
10- Mi escuela (96 x 71 cm), de Andrea Garnica (13 años).
11- Coquena (157 x 93 cm)
12- Yacoraite (100 x 64 cm)
13- Punta Corral (98 x 63 cm)
14- Burritos salineros (158 x 97 cm)
15- Ruta 9 (138 x 96 cm), de Roberto Martínez (14 años).
16- La víbora (110 x 74 cm), de María Chorolque (15 años).
17- Paisaje (101 x 65 cm)La víbora María Chorolque chucalezna-wordpress-com
18- Paisaje (105 x 68 cm)
19- Paisaje (105 x 69 cm)
20- La quinta de Don Aparicio (105 x 78 cm)

.

img006 chucalezna-wordpress-comSegún lo detallado en el acta de donación y aceptación de cargo, estas obras “constituyen un conjunto unificado que por ningún motivo podrá dejar de exponerse en el Museo Municipal de Bellas Artes (…) Profesor Jorge A. Mendoza, ni cederse parcialmente o totalmente a otra entidad u organismo oficial o particular, constituyendo esta condición un cargo de la donación que deberán cumplir los funcionarios que en adelante se desempeñen en los cargos de Intendente Municipal y Secretario de Noche de luna chucalezna-wordpress-comCultura o el funcionario que reemplace en competencia dicho cargo.” Además, quedó explicitado que si se incumpliera con los requisitos planteados en esta donación, “la misma quedará automáticamente revocada, es decir de pleno derecho, sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial alguna, pudiendo retirar la colección del lugar que se encuentre, en forma total o parcial, hasta recuperar la totalidad de los cuadros que integran dicha colección.” Asimismo, los funcionarios firmantes se comprometieron a “velar Ruta 9 Roberto Martinez chucalezna-wordpress-compor su conservación, mantenimiento y exposición permanente en el Museo Municipal de Bellas Artes (…), cualquiera sea el lugar donde éste funcione en el futuro”. Dicho acta se firmó ante escribano público unos momentos previos al acto de inauguración del Museo. El Intendente Municipal de San Salvador de Jujuy, David J. Casas y el Secretario de Cultura, Jorge D. Calvetti, firmaron en representación de la Municipalidad.

Los destinos del museo

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Mi abuela Nicolasa, mi madre y yo durante la inauguración del Museo. En el fondo el trabajo “Burritos salineros”, que pertenece a la colección de obras donadas (1987)

La inauguración oficial del Museo tuvo lugar casi un año después, el 25 de julio de 1987, en el edificio de calle Güemes 956. Allí estuve junto a mi abuela Nicolasa y mi madre, Ofelia Bertolotto. Como adolescente que recién había cumplido quince años, me recuerdo muy emocionada, aunque algo abstraída de lo que significaba el acto en sí. Creo que lo más importante para mí, fue sentir el reconocimiento hacia mi padre por parte de la comunidad. No sólo como una figura pública, por lo que él brindó sino, sobre todo, por escucharlos referirse a él como “una gran persona”, halagando su personalidad, sus valores. Más allá de que todos los que lo habían conocido, no dejaron de reconocer nuestro parecido físico.

Un lugar para esta historia

Puesto que siempre se alojó en propiedades alquiladas por la Municipalidad, el Museo fue cambiando de sede con los sucesivos cambios de gestión. Inclusive, por un período durante la década del 2000 el Museo no contó con un espacio físico para funcionar, por lo que las obras permanecieron expuestas (aunque no todas) en un salón de actos del propio edificio de la Municipalidad de Jujuy.
Desde 2003, el Museo Municipal de Bellas Artes “Profesor Jorge A. Mendoza forma parte del Centro Cultural “Dr. Manuel Belgrano”, en la “Vieja Estación” del Ferrocarril Belgrano y las obras de los Niños Pintores de Chucalezna se exponen en sus salas.

El museo está ubicado en Av. Urquiza 410, San Salvador de Jujuy y su teléfono es: (+54) 388- 4020149.

***© veromendo

Jorge Mendoza e hija, en el entorno de obras de arte de los Niños Pintores de Chucalezna, en el Museo actual (2012, Alberto Ronzoni).

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Fachada de la “Vieja Estación”, donde funciona el Museo “Jorge A. Mendoza (2014, El Tribuno de Jujuy).

Fotos y agradecimientos

Las fotos de los trabajos de los Niños Pintores de Chucalezna corresponden a “Mi escuela” (Andrea Garnica), “Cochinoca” (Cástulo Vilte), “La víbora” (María Chorolque), “Paisaje“, “Noche de luna” y “Ruta 9” (Roberto Martínez) y fueron tomadas por Ofelia Bertolotto.

Foto de El Tribuno de Jujuy (15-02-2014): http://www.eltribuno.info/jujuy/374041-Museo-de-Bellas-Artes-Jorge-Mendoza-una-opcion-para-visitar.note.aspx

Agradezco muy especialmente a Alberto Ronzoni por sus correcciones y sugerencias hechas con tanta paciencia y cariño.

 Links relacionados:

 

 Por favor, en caso de tomar información de esta página, tenga a bien citar la fuente original, nombre de los niños autores de las obras y toda información relevante. Esta información se publica para hacer una difusión sincera, sin fines de lucro, del patrimonio cultural de Jujuy. Gracias.   V.M.

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English abstract

Jorge Augusto Mendoza, my father, was an art, painting and sculpture professor who created and directed the novel Chucalezna’s painting workshop (known as Taller de Chucalezna) during the ’60. Chucalezna was a humble spot placed in the middle of the Quebrada de Humahuaca, surrounded by a unique landscape. Children all over the place attended his lessons, creating marvellous paintings and small sculptures which were considered pieces of art. Professor Mendoza prematurely died in 1973, while he was making efforts to expand his initiative in other cultural areas, with the aim of bringing together the local inhabitants and developing a source of income for the community as well. Taller de Chucalezna continued under the direction of japanese professor Takashi Takahashi, 高橋さん, who formerly contributed by teaching in the area of ceramic crafts.
In 1987, when Jujuy’s Museum of Art was created, Nicolasa Nelson, professor Mendoza’s mother, donated twenty of the paintings performed by the former students of the Taller de Chucalezna, under his direction.
The donation was made on condition that the paintings were kept together as a single collection and permanently exhibited. The museum was named “Jorge A. Mendoza”, as tribute to his contribution to the cultural development of Jujuy province.
Nowadays the “Jorge A. Mendoza” Art Museum is placed at the former FCGB railway station, taking part of the Centro Cultural Manuel Belgrano (410 Urquiza street) and it opens from 8 am to 1pm and from 3pm to 7pm daily, except weekends and public holidays (information updated to 2016-02). I regret to inform that the Museum did not show an indicative sign of its time schedule. You can ask for information at (+54) 388- 4020149.
Take your chance and visit the Museum and enjoy the most wonderful collection of naïve paintings made by children of Chucalezna (Quebrada de Humahuaca), and other distinctive local artists as well.

                                                                                                                                        (c) veromendo

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日本語で

フフイ の美術館の名前は「メンドサž•žžžホルヘ」。メンドサ·ホルヘは私の父でした。

1969年頃,前述した メンドーサ•ホルヘの母 親がフフイ 市の北約百キロ (標高 約3000 メートル) の所に位置する チュカレスサ という,ボリビア へ 通じる 国道 9 号線治いの小さな部落に小学校を造り,息子の ホルヘ はその 学校から国道を隔てた向かいに周辺の子供たちが民芸を学べる学校を造った。

日本語の Reference: アルビンチン日本人移民史。 第二巻 戦後編。Historia del Inmigrante Japonés en la Argentina. Tomo II – Período de Posguerra. Versión en japonés. Federación de Asociaciones Nikkei en la Argentina (F.A.N.A), Buenos Aires, 2006. 日本文化 日本語孝育,第二世代の成長。 第5章, 第1節  日本文化 普及。374-375ページ。Capítulo 5: Cultura japonesa, educación en japonés, crecimiento de la segunda generación. Sección 1: Difusión de la cultura japonesa, pag. 374-375.

Vida de maestros

“…El docente, antes que un burócrata, es un ser dispuesto a dar, a enseñar y aprender, siempre.”

Oscar Taffetani

He elegido la siguiente foto para acompañar el texto de Oscar Taffetani, publicado por  Argenpress en el año 2009. En cada lectura vuelvo a encontrarlo de enorme vigencia, por lo cual decidí compartirlo en forma textual en esta Entrada.

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Durante una festividad, la comunidad relacionada con Escuela nº 112 de Chucalezna: padres, madres, hermanos y alumnos junto a su maestra Doña Nicolasa Nelson de Mendoza. Foto: Jorge Mendoza (año ’59 aprox.)

Vida de maestros por Oscar Taffetani (20/02/2009)

“Algunos sindicatos docentes vienen desarrollando talleres y encuentros, en los últimos años, bajo el sugestivo -y muy freudiano- título de El malestar docente. “La situación de pobreza extrema –se dijo en uno de esos encuentros- nos llevó a convertirnos en contenedores sociales, en vez de ahondar en estrategias pedagógicas. (…) La crisis ha hecho que los docentes estén más preocupados en los insumos para los alimentos del comedor que en las cuestiones de calidad educativa…” Como aporte a ese debate, creemos oportuno refrescar la memoria sobre el ejemplo silencioso de dos maestros argentinos

En su relato “Shunko”, el maestro rural Jorge W. Ábalos describía a fines de los años ’50 la dura y bella experiencia de un docente con hábitos urbanos, puesto a convivir (es decir, a enseñar y aprender) junto a los niños shalakos, habitantes del insondable Chaco santiagueño. Ábalos -gran colaborador del médico Salvador Mazza– enseñó a leer y a escribir, y también a lavarse la cara y a vestir; y aprendió a la vez, de sus niños, a reconocer los bichos del monte, colaborando luego en su estudio y en el desarrollo de vacunas y antídotos. La sabiduría de los niños shalakos llegó –a través del maestro Ábalos- a las universidades de Tucumán y Córdoba, y también a las de Río de Janeiro y Harvard.

Otro docente que supo enseñar y aprender, sobreponiéndose a la desidia y el olvido estatales, fue Jorge Augusto Mendoza, hijo de Nicolaza Nelson de Mendoza, directora de la Escuela Nacional Nro. 112 de Chucalezna, perdida en un valle de los Andes jujeños. La escuela de Chucalezna era, en palabras del maestro Mendoza (recién egresado de la prestigiosa “Prilidiano Pueyrredón”, allá por los ’60) “un ranchito humilde y prolijo, de paredes blancas, armado con bloques de barro y paja…”

Jorge Mendoza y su madre Nicolaza les dieron de comer y de leer a sus niños. Y también les enseñaron a poner sobre los papeles, las paredes y las telas todos los colores del amanecer y el atardecer en los valles.

La experiencia fue recogida en el bello cortometraje “Chucalezna” rodado por Jorge Prelorán, uno de los padres del documentalismo argentino. Y las admirables pinturas de Juan Humberto Aracena, Zoilo Gaspar, Dominga Saiquita y otros niños de la escuela son hasta hoy exhibidas en museos de la Argentina y el mundo.

Malestar vs. bienestar

La perspectiva sindical para el abordaje del problema docente no es la única posible. Debe completarse siempre con esa otra perspectiva, vivencial y pedagógica, que brinda el contacto directo –solidario- con el dolor, las alegrías y las esperanzas de la comunidad educativa. El tiempo empleado en “contener” a un niño golpeado por la pobreza y el desamparo, por eso, no es nunca un tiempo perdido para el docente. Ni puede ser excusa para dejar de ahondar en las “estrategias pedagógicas”. Ni una excusa para privarse de eso que puede ser –tratándose de docentes- otra forma de la felicidad.

La demanda educativa incluye (de más está aclararlo) el bienestar del docente. Pero el docente, antes que un burócrata, es un ser dispuesto a dar, a enseñar y aprender, siempre.

En 1929, ilustrando sobre lo relativo de cualquier apreciación, Sigmund Freud concluía uno de los capítulos de “El Malestar en la Cultura” con las palabras que el poeta Schiller había puesto en boca de un buzo que acababa de emerger de las profundidades: “¡Alégrense los que puedan respirar, a la rosada luz del día!”.”

Agradezco a Oscar Taffetani por su nota “Vida de maestros” en Argenpress.

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