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Peregrinación en lo alto del mundo – Parte I

Cuarenta días después del entierro del Carnaval comienzan las celebraciones de la Semana Santa. En la provincia de Jujuy, las localidades que más se destacan por su devoción son Tumbaya y Tilcara, donde los festejos tienen su punto culminante cuando las imágenes locales de la Virgen de Copacabana descienden en dos procesiones: desde Punta Corral, el Domingo de Ramos hacia Tumbaya y, desde el Abra de Punta Corral, el Miércoles de Ceniza hacia Tilcara. Dependiendo del calendario de cada año, estas celebraciones suelen caer entre fines de marzo y mediados de abril.

El santuario de Punta Corral se encuentra en el departamento de Tumbaya, al este del río Grande a 3700 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente a la latitud del pueblo de Purmamarca, mientras que el santuario del Abra de Punta Corral fue erigido más al norte, casi a la latitud de Maimará en el departamento de Tilcara. Desde allí los fieles bajan en procesión.

Para bajar, primero hay que subir

Unas semanas antes de la peregrinación las distintas comunas ya se preparan para recibir a los promesantes que acompañarán a las imágenes quebradeñas de la Virgen de Copacabana.

Para llegar hasta Punta Corral existen cuatro senderos principales, que llevan el nombre de la localidad desde donde parte cada uno. Tumbaya y Tilcara son los caminos tradicionalmente elegidos por la mayoría de los peregrinos para subir a Punta Corral. Se suman a ellos los que parten desde Tunalito y Maimará. Cada uno guarda sus encantos y sus dificultades. (3)

–El camino más clásico y antiguo parte desde Tumbaya, cruza el Río Grande hacia el Este y prosigue por detrás de la “Loma Larga”, continuando por la profunda quebrada surcada por el arroyo que nace en Punta Corral. Este recorrido es uno de los más largos y, si bien tiene algo más de 23 kilómetros, la senda va subiendo de a poco, de manera constante y está muy bien marcada. A su vez es la que suele contar con mayor número de puestos sanitarios y de comida ofrecida por los propios pobladores. La Asociación de Peregrinos de la Virgen de la parroquia de Tumbaya colabora en mantener el camino acondicionado con fondos mínimos que se obtienen a través de la venta de un bono contribución anual.

–Un poco más al norte de Tumbaya, sobre la margen derecha del río Grande y a la altura de Purmamarca, se ubica el pequeño pueblo de Tunalito desde donde parte el segundo camino para acceder a Punta Corral. Por este sendero el recorrido es más corto (15 km) y desemboca directamente sobre el santuario de Punta Corral pero el camino es más angosto y empinado siendo un ascenso más difícil que el anterior. No obstante, año tras año muchos de los peregrinos eligen subir por este lugar porque saben que la panorámica del famoso cerro pumamarqueño “de los siete colores”, es increíble. La Comisión Municipal de Purmamarca se encarga del control del estado del camino y de su reconstrucción en caso de estar derrumbado. Este sendero cuenta con un único puesto médico, por lo cual hay que estar muy seguro de la capacidad física y mental para elegir esta vía. (1, 2)

– Desde Tilcara ya el camino está mucho mejor construido, es ancho y se lo repara todos los años después del paso de las lluvias estivales, pero el trayecto es de 25 km.

– Finalmente, el sendero que parte desde Maimará es el más difícil de los cuatro puesto que escala por la empinada ladera de la Paleta del Pintor (también conocido como Cerro Rosa) para luego pasar por un punto de máxima altura donde suelen manifestarse los efectos del apunamiento. La recompensa la constituye una inigualable vista panorámica que abarca la Quebrada de Humahuaca toda, hasta las cadenas del oeste donde puede divisarse el Nevado de Chañi. Pasado este punto de máxima altitud, el camino desciende hasta la denominada Apacheta del Abra, donde nacen tres sendas bien marcadas: hacia la izquierda (Norte) se desciende hacia Tilcara; hacia el frente se llega al Santuario del Abra de Punta Corral, en el departamento tilcareño, y el camino hacia la derecha (Sur) cruza hacia el Departamento de Tumbaya conduciendo hacia el Santuario de la Virgen de Punta Corral. Esta opción es para avezados o conocedores del lugar. (4, 6)

Para cualquiera de los ascensos se deben calcular entre 8 y 12 horas y no hay que olvidarse del factor clima. Por ello, los peregrinantes consideran al ascenso como un acto supremo de fe, devoción y sacrificio en pos de agradecer o realizar una promesa a la Virgen. ¡El poder concretarlo es para ellos un milagro en sí mismo! (7)

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Caminos y senderos a los santuarios de Punta Corral (veromendo & Google Earth)

Recomendaciones

En caso de visitar la Quebrada durante la Semana Santa hay que tener en cuenta que si el tiempo es soleado habrá que vestir ropas livianas durante el día puesto que el sol todavía calienta con gran intensidad. Sin embargo, a principios de abril ya suele presentarse un clima otoñal que en combinación con la altura y el viento característico, puede estar bastante frío, llegando incluso a lloviznar. Para las noches siempre hay que llevar abrigo y mucho más si se pernoctará en lo alto del cerro.

Aquellos visitantes foráneos que desean emprender el ascenso deben tener en cuenta que a causa de la altura, la oxigenación del cuerpo se dificultará, por lo que la travesía podría requerir mucho más tiempo y esfuerzo que para un lugareño. (5) Como la caminata suele durar entre 8 y 12 horas, es aconsejable detenerse en los denominados “calvarios”, puntos estratégicos de descanso donde, además de reponer fuerzas, se ofrecen bebidas calientes y alimentos. (6) Es importante llevar un calzado cómodo, un palo o bastón para ayudarse en la marcha, mochila pequeña o morral, botella con agua, algo liviano para comer. Si se pernocta llevar también linterna y carpa liviana. (4)

bienvenidos a pta corral rojo12cds-

Bienvenidos a Punta Corral (rojo12cds)

Referencias

  1. Peregrinación a Punta Corral – Virgen de Copacabana (Click Jujuy, 15-03-2011) en http://www.clickjujuy.com.ar/2011/03/peregrinacion-a-punta-corral-virgen-de-copacabana/#sthash.phEXZ2kR.dpuf
  2. Purmamarca se prepara para los peregrinos de Punta Corral (El Tribuno de Jujuy, 20-03-2014) en  http://www.eltribuno.info/jujuy/nota/2014-3-20-12-5-0-purmamarca-se-prepara-para-los-peregrinos-de-punta-corral
  3. La Mamita de los Cerros: Virgen de Copacabana de Punta Corral, Argentina (www.forosdelavirgen.org) en  http://forosdelavirgen.org/590/virgen-de-copacabana-de-punta-corral-jujuy-argentina-16-de-marzo/
  4. Punta Corral en Semana Santa  (www.tilcarajujuy.com.ar) en  http://www.tilcarajujuy.com.ar/general/calendario/semanasanta/puntacorral.htm
  5. La Virgen de Punta Corral bajó ayer a Tumbaya (El Tribuno de Jujuy, 25-03-2013) en  http://www.eltribuno.info/la-virgen-punta-corral-ayer-tumbaya-n264297
  6. Un camino de devoción, sacrificio, fe y promesas (www.elsubmarinojujuy.com.ar, 12-04-2014) en http://www.elsubmarinojujuy.com.ar/especiales/5174-un-camino-de-devocion-sacrificio-fe-y-promesas
  7. Zanolli, C.; Costilla, J.; Estruch, D. Cofrades, esclavos y devotos. La peregrinación al Santuario de la Virgen de Copacabana de Punta Corral. Jujuy, Argentina en Patrimonio Cultural Inmaterial Latinoamericano. Fiestas. Cusco, CRESPIAL-UNESCO, 2010.
  8. Milliard, S. Geografía del folclore del Noroeste Argentino: una música entre el hombre y la tierra. El caso de la Quebrada de Humahuaca. Revista Española de Antropología Americana 2012 (42), pp. 225-242.

Fotografías

  • “Vista general del santuario del Abra de Punta Corral durante la peregrinación de 2010” por Sara Milliard (Referencia 8).
  • Peregrinación a la Virgen de Punta Corral” por Alejandro Gabriel Belasques (2008, Panoramio).
  • “Tunalito” por Lucio Alberto Soria (2010, Panoramio).
  • “Sendero Maimará – Punta Corral” por -Pupu¬ (2011, Panoramio).
  • Camino a Punta Corral” (por Tunalito) por Alejandro Gabriel Belasques (2008, Panoramio).
  • Punta Corral” por rojo12cds (2012, Panoramio).

Enlaces relacionados

Iglesia de Tumbaya Velas VM-1

Velas en la iglesia de Tumbaya en Semana Santa (veromendo, 2005)

Pasado, presente, futuro…

pasado presente futuro

Cardones en el Pucara de Tilcara (veromendo 2005)

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Entradas relacionadas:

Cardonales en https://chucalezna.wordpress.com/2013/10/24/cardonales/

Referencias:

Sistema de Información de Biodiversidad en http://www.sib.gov.ar/ficha/PLANTAE*Trichocereus*atacamensis

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Chocos de Jujuy

“Calle angosta, calle angosta,
¡si me habrán ladrao los chocos!”

José A. Zavala y Alfredo Alfonso

Lanudos y “pila“. Flacos y… más flacos. Apurados por llegar a quién-sabe-a-dónde. Avisores, pachorreros, amigueros, desconfiados, ladradores compulsivos de todo vehículo rodante. Perros con dueño y los tradicionales “callejeros”, forman parte del paisaje y de la cultura de Jujuy.

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perros banner

Chocos en las peñas Blancas, Humahuaca (veromendo  2014)

Colores de Maimará

Cerros, flores, choclos. Todo es color en el verano de Maimará, el encantador pueblo en la Quebrada de Humahuaca.

Panoramica Maimara chucalezna blog

Panorámica de Maimará, 79 km al norte de San Salvador de Jujuy (veromendo, 2015)

Entre mis recuerdos más queridos está Maimará. Allí, en la casa de mis tías abuelas -las “señoritas Nelson”-, pasé veranos inolvidables. Por la mañana era invitada a ayudar en la cocina. La comida -sopas, panes, dulces- se preparaba con frutas y verduras obtenidas de la propia huerta y con productos locales. Era riquísima. Las tareas que me asignaban eran siempre simples dada mi corta edad: pelar los choclos o hacer las cintas para atar las humitas en chala preparadas con choclo rallado a mano y con un pedazo de queso de cabra en cada una. El almuerzo sucedía en un comedor enorme, algo oscuro, y se servía en vajilla antigua con utensilios de plata baja que le deban a la comida un sabor al que había que acostumbrarse. Por la tarde, siesta obligada y al levantarnos, ya estaba dispuesta una mesa en la inmensa galería de la casa donde  mis tías jugaban a la lotería. No había escapatoria de los porotos y los cartoncitos. Mientras tanto, el viento producía el clásico sonido de las tardecitas de la Quebrada, al pasar por los álamos que rodeaban la quinta. En épocas de Carnaval, me escabullía de las tardes de juego para perderme confiadamente entre el gentío y la lluvia de confeti y papelitos.

 

 Maimará siempre se destacó por su producción frutihortícola y con el tiempo se convirtió en un polo de producción de flores. Desde la ruta nacional 9 ya se pueden apreciar las pequeñas parcelas de cultivos en diversos tonos de verdes, salpicadas por los colores de las flores. Al fondo, el contrapunto lo brinda la mole granítica de la Cordillera Oriental: marrones, rosados, amarillos y naranjas se entremezclan en las laderas conformando la denominada “Paleta del Pintor”. Actualmente, algunos productores también han elegido montar invernaderos, para permitir el cultivo de especies más delicadas y otros tantos decidieron trabajar en conjunto y conformaron la Cooperativa de Productores “Flor de la Quebrada”.

Luego, con el fin de impulsar la zona y dar a conocer sus producciones a turistas y a locales, empezaron a organizarse eventos culturales durante el verano. Desde 2009 se ha presentado, en el mes de febrero, el “Festival de la Flor y el Folklore” donde se conjugan una muestra de la producción local de flores y un recital de reconocidos músicos quebradeños y jujeños. En 2015 este festival se adelantó en la agenda de festividades regionales, realizándose hacia fines de enero. Y en 2016 se organizó, primero, el “Festival de la Flor” -el 23 de enero- mientras que el del Folklore se retrasó, para unirse al tradicional y esperado “Festival del Choclo” que tiene lugar en marzo, cuando la producción choclera está a pleno.

De esta manera, el “Festival del Choclo y el Folklore”, en su edición 39º, se celebró durante los días 12 y 13 de marzo. Como cada año, se ofrecieron comidas regionales, destacándose aquellas elaboradas a base de choclo y maíces locales. Para el cierre, la música folklórica estuvo a cargo de artistas locales.

Los festivales del verano maimareño invitan a acercarse y disfrutar de la hospitalidad y tradiciones de este pueblo, en un entorno de tranquilidad y coloridos paisajes.

Cada temporada conviene confirmar la fecha exacta de cada festival, por ejemplo, a través de la página web de la Secretaria de Turismo de Jujuy. También en las páginas web de noticias locales suelen brindar esa información.

Imágenes y sitios recomendados

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Agradecimientos

a A.R.♥ 

Jujuy diáfano

 

“Pocas veces sucede que un cerro alto quede limpio de nubes […] se cuentan los días en que él está claramente visible”

Luis Brackebusch

Puente Lavalle con SOL-

Desde el nuevo puente “Juana Azurduy” que une las calles Otero y Urdininea (veromendo, 2015)

Noviembre de 2015. Un día cualquiera. 8 AM.

Colectivos, taxis, autos circulan y ya se amontonan en el icónico puente Lavalle. La ciudad va despertando y reedita sus habituales rutinas. Como telón de fondo, un límpido perfil de cerros graníticos se recorta sobre la bóveda azul-celeste, y los grises y verdes en el cauce del río Chico estallan en su esplendor.

A través de la lente me quedo observando una inocente nubecilla que irrumpe en el perfil de San Salvador de Jujuy. Imagino su evolución: en un rato ya habrá “emponchado” a los cerros altos. Así que me decido y doy “click“. Con tanta luminosidad no puedo ver en la pantallita como quedó la foto. Hago un par de tomas extra por las dudas, y también con la cámara de rollo. Intento continuar con mi camino pero me quedo embobada ahí, frente a esa imagen…

Hoy.

Cada tanto vuelvo a mirarla. Tiene cierta magia. Quizás sea que resume a la perfección los recuerdos del Jujuy de mi infancia cuando salir al mundo transcurría por default en un escenario con ese maravilloso paisaje de fondo, enaltecido por ese collar de cerros violeta…

Resulta increíble pero no tengo recuerdos de días nublados, todos los días eran así:

diáfanos.

Mi Jujuy, recuperado en formato digital.

Juy en espejo

Destino final: IRUYA

Salimos a las 6 AM desde San Salvador de Jujuy para llegar a Humahuaca a eso de las 10. Allí tomamos el micro local que cubría el trayecto Humahuaca-Iruya.

El camino empieza a ascender. Pasa por ITURBE. Continúa subiendo entre elevaciones tapizadas de marrón y, al fondo, un contrastado cerro en tonos rosados: el Cerro Morado que es pico en la región. Así se llega al abra de Cóndor, con 4000 msnm. En el punto panorámico el colectivo se detiene por algunos minutos. Todos sacan fotos con desesperación, menos yo: permanezco pegada a mi asiento mientras me afano por tomar oxígeno de donde no hay y trato de entrar en calor tapándome con una campera tan gris como mi cara. Allí, ya del lado de Salta, comienza el descenso tortuoso por curvas y contracurvas, en algunas de las cuales el conductor tiene que hacer peligrosas maniobras de marcha y contramarcha para ir encajando el largo vehículo en la curva cerrada… El camino sigue y, ya casi a nivel del río, bordea una quebrada que es más bien un “cañón“, por lo abrupto del corte de los cerros. A pesar de haber comenzado el otoño, vegas verdes y laderas aterciopeladas acompañan esta parte del recorrido. Al otro lado del río, en esos cerros gigantes, enormes, descomunales se ven fincas rodeadas por pircas pequeñísimas y rebaños como puntos blancos. Pienso en el esfuerzo que debe significar vivir de aquel lado…

Sin embargo, cada vez que recuerdo aquel viaje y pienso que podría morir allí: mientras hago equilibrio para no caerme de esas montañas, voy sintiéndome un punto que se desvanece en la inmensidad…

Un cartel anuncia que IRUYA está cerca. En el último tramo del recorrido mi madre viene a mi mente con su relato de lo sorprendente que es la llegada a ese pueblo: luego de girar y contragirar en las incontables curvas del camino, de repente, tras una de ellas, la última, aparece la emblemática vista de postal con iglesia enclavada al pie de los gigantes graníticos.

Llegamos a IRUYA. Me siento ligera, como suspendida de un hilo invisible.

Justo en frente de la iglesia recibo señal de celular y llamo a mi madre para anoticiarle dónde estoy. Al principio no me entiende. Luego, felizmente recicla una vez más su recuerdo: “que a IRUYA fueron con mi padre para casarse pero, por hallarse el camino cortado por las lluvias, tuvieron que volverse y cambiar el destino de la ceremonia…“. Le corto un poco el mambo ya que es 2005 y la telefonía celular sale carísima. Quedo un poco asombrada de lo que estoy viviendo: IRUYA, iglesia, señal, comunicación por celu como por obra de “altos espíritus”…

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Iglesia de Iruya (veromendo 2005)

A todo esto ya es mediodía. Bandadas de niños salen de la escuela y es un verdadero desparramo de delantales por las callecitas, con alegres voces y correteos… Resulta hermoso verlos. Contagian felicidad.

Tenemos vianda con choclos tibios y unas vainillas. Luego recorremos el pueblo de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Lástima no haber contado con la información de que podíamos hospedarnos allí para así poder conocer, al día siguiente, los alrededores. Haciendo una caminata se puede acceder a San Isidro, Panti Pampa, San Juan, entre otros lugares con paisajes deslumbrantes.

Sobre las 3 sale el ómnibus de regreso hacia Humahuaca. El camino inverso nos permite contemplar el paisaje con otra luz y con otra perspectiva. Pasar por el abra por segunda vez en el día no es gratuito. Mientras “el Morado” lidera las vistas otra vez me siento desmayar y tengo que quedarme “piola” en mi asiento. Recién, cerca de Iturbe empiezo a recuperar mis facultades plenas. Siento que el hilo celestial del que había pendido en IRUYA se cortó y caigo con el rigor de todo mi peso a la realidad del regreso.

Sin embargo, mi mente se quedó en IRUYA, atrapada por ese hilo invisible que un día me hará volver.

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Dedicado a  Pey Lien, a quien me une un hilo de amistad que misteriosamente aparece y desaparece tras curvas y contracurvas de la vida.

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From Humahuaca to Iruya . English abstract.

During 2005 Easter, my friend Pey and I visited Iruya. For me, it was a long waited trip as it was always present in my mothers memories as one of the most beautiful places she ever went to. In this short chronique I describe the trip from Humahuaca to Iruya, how I felt being there, the things we did or could have done and the activities that were left to do in the future.

I also describe how I missed the sceneries at the “abra” (top part of the way) due to “puna“=”soroche” = altitude sickness -even I was born in Jujuy!-.

 

Las elecciones en un cerro argentino

Hace tiempo que me preguntaba cómo transcurrirían las elecciones en los pueblitos y caseríos perdidos en la Quebrada y Puna. Me parecía una buena idea la de cubrir una elección en alguna de esas zonas recónditas y quasi olvidadas del norte argentino, para así conocer cómo es el operativo y cómo la gente vive el evento.

En ese sentido, la periodista Paz Rodríguez Niell, en una original y larga nota publicada el 16 de agosto de 2015 en el diario La Nación ponía luz sobre la misma inquietud. Allí describe la odisea que tiene lugar para llevar a cabo el proceso eleccionario en Chiyayoc, una localidad ubicada en la Cordillera Oriental salteña que, de seguro, debe tener su equivalente en lugares poco accesibles de Jujuy y también, de otras provincias argentinas. Aquí, la nota:

Política extrema: un viaje a la montaña de los votos perdidos

Las increíbles peripecias para que una urna llegue a un pueblo casi aislado del norte salteño

“IRUYA.- Un paso en falso es letal. A 3200 metros de altura, avanzamos en fila india por una senda de cornisa de 45 centímetros de ancho que serpentea sobre el precipicio. Somos puntos en la inmensidad de los cerros gigantescos. El burro frena. Lleva seis horas subiendo la urna sobre el lomo y no planea dar un paso más. Justo ahí, entre la pared de piedra y el abismo, donde nadie quiere quedarse parado.

Mauro V. Rizzi elecciones2015-LA NACION

Burro con urna, urnero y dos gendarmes en procesión eleccionaria. Foto: Mauro V. Rizzi (La Nación, 2015)

“¡Chuuuuu, burro!”, le grita Moisés Alancay, el baquiano, y le tira desde el final de la hilera una piedra que le rebota cerca de una pata. El burro retoma la marcha. Moisés, con 20 años, es la autoridad, “el urnero”, el único que sabe el camino y el responsable de que la urna llegue a destino, a tiempo. A cambio, el Correo le va a pagar 400 pesos. La urna es lo más importante, casi lo único que importa en esta expedición. Viaja en una bolsa de plástico celeste, atada al burro con tres vueltas de soga y custodiada, además, por dos gendarmes que cargan en sus cinturones pistolas y esposas, aunque ninguno de los peligros que acechan en la soledad de estas montañas pueda resolverse con tiros.
Hay que llegar rápido a Chiyayoc, antes de que caiga la noche y haga mucho frío (en esta zona de los cerros salteños de día puede hacer más de 30 grados y temperaturas bajo cero de noche).
En Chiyayoc está la escuela N° 4345, la meca de esta procesión patriótica. No exageró para nada el Ministerio de Educación cuando la catalogó de “inhóspita”.

La fila marcha lento y los picos parecen multiplicarse en una sucesión infinita. “Unita más”, se sonríe Moisés, pero las subidas no terminan nunca. Él habla poco y camina con pasos cortos. Se crió en estos cerros, pero ahora vive en “la ciudad”, Iruya, donde estudia para ser maestro especializado en lenguas originarias. No hay una nube y el silencio es casi total; sólo se escucha a lo lejos el murmullo del río que quedó cientos de metros más abajo. Da vértigo asomarse a buscarlo. Siete horas y media de marcha por la precordillera salteña, siguiendo un camino de huellas que por momentos apenas se adivinan, con antecedentes de despeñamientos letales. Una gesta con un único objetivo: acercarles la urna a los 67 empadronados de Chiyayoc, de los que finalmente votarán 32.
Organizado por el Correo Argentino y custodiado por Gendarmería Nacional, el operativo electoral que tiene a Iruya como sede de operaciones es el que llega a las escuelas más recónditas del país.

Chiyayoc Iruya mapa GEarth

Chiyayoc, Iruya (Salta) y Humahuaca (Jujuy), en el mapa de Google Earth (veromendo)

Y la odisea no termina con el viaje de la urna. Muchos lugareños viven aún más lejos y caminan horas para votar. Es que Chiyayoc no es un pueblo, ni siquiera un caserío. Es una escuela enclavada en lo alto de un cerro sin nombre, con una iglesia algunos metros más arriba y una cancha de fútbol sin pasto todavía más allá, donde falta el aire y el corazón late tan rápido que es increíble que alguien pueda pensar en correr. Todo rodeado por un manojo de casitas de adobe que, mimetizadas con la montaña, son invisibles en un primer golpe de vista.
Los habitantes de Chiyayoc no tienen luz, agua corriente ni Internet, pero lo que más les preocupa es que no tienen camino. “La principal causa de muerte es el despeñamiento”, dirá Leopoldo Salas, “el director” -y también el maestro- de la escuela, que tiene 24 alumnos de entre 4 y 16 años. Hay cantidad de historias escalofriantes que lo ratifican. La más dramática es la de una mujer que avanzaba con sus dos hijitos, uno caminando y el otro envuelto en su espalda. El más grande se resbaló y para tratar de agarrarlo ella se agachó. Se le cayó el bebe y los dos niños murieron.

 Una rayita blanca
La expedición había salido antes del mediodía y a las 18.20, cuando faltaba una hora para el destino, apareció por primera vez la escuela en un pico vecino. Es una rayita blanca que se ve a lo lejos. Está detrás de la pendiente más vertical de todo el camino, una pared de piedra que es rojo fuego a los últimos rayos del sol.
Antes que la urna, llegaron por su cuenta los dos policías. Siguiendo un protocolo trazado muy lejos de aquí, se les asignó “cuidar el orden en el establecimiento de votación”. Tomaron un atajo no apto para animales ni para “extrairuyanos”.  Esta noche la escuela será el albergue de todos. Es un gran galpón de paredes de ladrillo revocado y techo de chapa, iluminado con la luz mortecina de una tortuga.

Chiyayoc captura de pantalla2

Vista de Chiyayoc (Captura de pantalla, video de Goton ERO, 2009).

Alimenta la escuela un panel solar que tiene los circuitos gastados; por eso se usa el mínimo indispensable de energía. “Acá todo se economiza, incluso las palabras”, dice el maestro desde la cabecera de la mesa montada sobre caballetes. Cuenta que la gente de la zona suele pasar largas temporadas en soledad, en sus puestos, vigilando a sus animales, y que los más grandes apenas saben leer. “No tienen nada que leer, así que no necesitan más”, dice.
Vestido de jogging, se levanta para chequear en la ventana cómo va la búsqueda de señal de su teléfono celular. Como todo en Chiyayoc, el proceso de intentar comunicarse con el mundo es lento y requiere de paciencia. El maestro deja su aparato colgado de la verja durante horas y si de casualidad en algún momento del día pasa una ráfaga de señal, recibe mensajes.
Esta noche el sistema no funcionó. El frío congela las manos. Volverá a probar al día siguiente.
El domingo de las PASO (*) el cerro de Chiyayoc amaneció arriba de un colchón de nubes. Los gendarmes están en el patio con sus trajes verdes completos, incluidos borceguíes y gorros, cuando llegan los hermanos Fabio y Rafael Chorolque, presidente de mesa y suplente. Ya no viven en Chiyayoc, donde casi todos son viejos y niños, y son varias las casas abandonadas. “Es el único lugar de la Argentina con más viviendas que gente”, dice el maestro. Las casas no se pueden vender porque todas estas tierras son una finca coya, Finca Potrero. Sólo pueden transferirse a gente de la comunidad.
-No me puedo quedar. Tengo que volver a Salta [Capital] -dice Fabio, vestido con una campera de River-. Su hermano tiene un buzo con el escudo de Independiente, pero sólo porque, como es negro y rojo, pasa por “gallina”.
-Podés irte, pero tengo que hacer un acta -le contesta con tono amable Reinaldo Rivero, que con 29 años es el mayor de los gendarmes-. Su compañero, Manuel Sosa, “el Gringo”, tiene 23. Ya vino a Chiyayoc el año pasado y creyó que esta vez no le tocaba. Cuando le avisaron que volvía, acababa de llegar a La Quiaca, donde está la sede del escuadrón. Venía de su Formosa natal, del franco que se tomó para casarse.
Fabio desiste de abandonar y se sienta.
A las 10.30 sólo apareció un votante. Otro Chorolque, Jorge, primo de Fabio y Rafael. La familia Chorolque, con 14 empadronados, es la que más nombres aporta a la carilla de electores, que está pegada en el frente de la escuela. Aburridos de esperar, gendarmes contra autoridades de mesa juegan un partido de metegol. El metegol, donado, llegó desde Buenos Aires, y fue subido por la gente del pueblo, igual que el freezer que los más jóvenes cargaron en la espalda, haciendo turnos, durante tres días.

Chiyayoc Vista satelital en Google earth

Vista satelital de Chiyayoc en Google Earth.

En estas “primarias”, además de la urna, hicieron todo el camino 350 sobres y 1300 boletas; mil dentro de la urna y el resto, las “de contingencia”, que entregaron los partidos, en una bolsa amarilla. Todo subido por el mismo burro.
La Justicia Federal Electoral es consciente de la odisea que implica una mesa como ésta. Está claro que mantenerla no esconde un móvil proselitista: Chiyayoc está lejos de mover la aguja en un padrón nacional con 23,2 millones de electores. “Es valorar las condiciones de vida de la gente. Si levantamos la mesa, los estamos obligando a que hagan ellos el esfuerzo”, explicó Adolfo Aráoz Figueroa, el secretario electoral salteño. Que hagan el esfuerzo o que se queden afuera.
De los cientos de boletas, se van a usar sólo 31 (hubo un voto en blanco): 29 de Daniel Scioli (Frente para la Victoria), una de Alejandro Bodart (Movimiento Socialista de los Trabajadores) y una de Elisa Carrió (Cambiemos). “A ésta la han elegido por el color -dijo uno de los que contaban los votos-. Si nadie la conoce”
En Chiyayoc tampoco a Scioli le conocen la cara. El único televisor que hay está en la escuela. “Acá los chicos vieron a Messi, su ídolo, por primera vez. No podían creer que fuera así de chiquito. Se lo imaginaban enorme”, contó el maestro.
Además de un viaje a lo alto, el ascenso a Chiyayoc parece un viaje en el tiempo. El único contacto con el resto del mundo es la radio. Una eternidad separa a este electorado de las campañas de marketing que gobiernan la política: acá la imagen de los candidatos no juega.
“Escuchamos por la radio que la Presidenta dice que hay que apoyar a tal candidato”, explica Ester Rojas, de piel curtida, pulóver abrigado y un viejo sombrero de ala negro. Acaba de votar a Scioli y va camino a la ciudad. Baja a llevar a Rosalinda, su beba, que duerme en su espalda envuelta en un pañuelo violeta. Hace dos días que su hija no hace pis y la lleva al hospital. Ester es peronista, como su madre. “Acá no hay radicales y esas cosas. Capaz en Iruya”, dice. Ella siempre votó a Cristina Kirchner. “Es mujer, igual que yo, y no parece mala persona.”
-¿Qué es Scioli de Cristina? -pregunta Nativa Ramos, sentada en el mástil del patio de la escuela. Ella también lo votó y no se refiere a cargos ni vínculos políticos: quiere saber cuál es el parentesco.
Sergio Ramos viene subiendo la montaña mascando coca, con un palo como bastón. Otra vez, apareció empadronado en San Juan, a varias horas por los cerros. Tiene 26 años y es lo más parecido a un militante político que hay en la zona. Este año, antes de las elecciones en las que se votó al intendente de Iruya, organizó un encuentro con el candidato que finalmente ganó, Alfredo Soto, kirchnerista, que llegó a pie y durmió en su casa. “Le junté como 20 personas”, dice con orgullo. Ramos también tiene una tragedia en su haber. Cuando estaban rompiendo el cerro a paladas para construir la cancha de fútbol, la pared se desplomó y su hermano de 13 años murió aplastado frente a él.

Chicayoc PASO-2015-Mauro V. Rizzi

En Chiyayoc, elecciones PASO 2015. Foto: Mauro V. Rizzi (La Nación, 2015).

En Chiyayoc, la gente vive de sus animales y eso le alcanza apenas para subsistir. La llegada de los planes sociales les cambió la vida. “Acá todos tienen sueldito y no quieren trabajar. Por eso no me gustan los políticos. No veo y voy a votar a cualquiera”, refunfuña una mujer de 72 años, que no dice su nombre, sólo que ella también cobra el suyo: “el ama de casa”. Su opinión no es para nada mayoritaria. “Voto porque nos ayudan, para que nos sigan ayudando. Es muy importante para nosotros”, dice Pamela Ramos, que habla tan bajito que su voz es casi inaudible. Ella es alumna de la escuela y vota por primera vez.

El pago de los planes está bancarizado a través del cajero que se instaló en Iruya. No obstante, la gente conserva la costumbre de bajar de los cerros el tercer viernes de cada mes, para buscar “el pago”, y ese día se monta una feria en la plaza. Instalada en la misma calle del cajero, la pequeña oficina del Correo les sigue pagando a muchos que desconfían de las máquinas.
“Algunos dicen que los planes echan a perder a la gente, pero acá tampoco hay muchas fuentes de trabajo. Ahora por lo menos no se sufre tanto”, reflexiona el flamante intendente kirchnerista de Iruya. Las elecciones que Soto ganó en mayo fueron muy peleadas y desgastantes (entre todos los candidatos peronistas). Ahora, para las PASO (*), aflojaron. “Ya no había fondos, por eso no hubo comités”, cuenta.
-¿No hay comité? -pregunta una señora que asoma la cabeza por la puerta de la escuela de Chiyayoc.
Nos miran como marcianos cuando preguntamos qué es un “comité”. Es la comida que, pagada por una fuerza política, se organiza en una casa cercana a la escuela el día de las elecciones. La mesa se levanta por un rato -ni las autoridades más estrictas se animarían a impedirlo- y todos se van a almorzar.
Eso es después de otra ceremonia obligada: la celebración en la iglesia. Como el cura sube una vez al año, para la fiesta patronal de Nuestra Señora de Luján, el resto de los domingos encabeza la ceremonia “el animador”, Ciriaco Rojas. Además, los viernes, a un costado de la iglesia, le dan de comer a la Pacha Mama. Entierran comida y bebidas en un pozo a la altura del altar.
Ciriaco se olvidó los anteojos y apenas puede leer. Mira la Biblia y después de tantos años la recita casi de memoria. La iglesia tiene ocho filas de bancos apretadas adelante y un altar con cuadros de la Virgen coronados por flores de papel multicolores. Sus nueve feligreses cantan “Hosanna en las alturas” tratando de seguir la voz de la más joven, que es potente, aguda y zigzagueante, y suena como los cantos del altiplano. En el patio de la escuela, varios metros más abajo, quienes ya votaron miran para arriba. Especulan con que en cualquier momento termina la celebración y se completan los votantes.
Saben a quién hay que esperar, quién no va a venir, quién está lejos, en su puesto de invierno. Los desconcierta la aparición en el padrón de “Condorí, Héctor Rubén”, un desconocido. Seguramente, un error.
A las 18 en punto cierra la mesa. Hay que hacer todo rápido. Falta la bajada. No se puede esperar al día siguiente. La urna tiene que llegar esta noche a Iruya, aunque sea de madrugada. Sin “handy” ni señal de teléfono, no hay forma de adelantar los resultados. Efraín Arraya, el encargado del Correo del pueblo, estará toda la noche esperando que vayan llegando las mesas más lejanas, apostado en la hostería Tacacho, centro de operaciones de Gendarmería.
La urna está asegurada sobre el burro, lista para emprender el viaje, cuando se levanta un viento zonda. Entre las nubes de polvo, el paisaje se vuelve fantasmal. No parecen las mismas montañas que un día antes brillaban al sol. Ahora apenas se ve. Los gendarmes apuran el paso y por momentos van casi corriendo. Concentrados. En silencio. Hay que subirse a ese fervor y confiar en que la gesta tiene sentido. La noche, sin luna, es muy oscura. Que las linternas sólo muestren la huella es una ventaja. Permite olvidar, de a ratos, el precipicio.

Publicación original en http://www.lanacion.com.ar/1819748-camino-a-chiyayoc-un-viaje-en-el-tiempo-a-la-montana-de-los-votos-perdidos

Imágenes

  • Mauro V. Rizzi, para La Nación.
  • Gotzon ERO. Video “Los Valles de Altura – Iruya-Chiyayoc”. Agosto de 2009 en https://vimeo.com/7293851
  • Mapas, a partir de Google Earth.

(*) ¿Qué son las elecciones P.A.S.O. en la Argentina?

P.A.S.O es un acrónimo de Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, indicando:

  •  Primarias: porque en esas elecciones se pre seleccionan los candidatos para los cargos públicos que se elegirán a nivel nacional.  Una o más listas de precandidatos de cada partido o alianza compiten entre sí, para determinar la candidatura con la que cada agrupación política se podrá presentar en las elecciones nacionales. Además se habilita qué partidos y alianzas podrán competir, ya que se requiere un mínimo de 1,5% de los votos para poder participar en la elección definitiva. Estas elecciones fueron previas a la elección definitiva, que se llevó a cabo el 25 de Octubre de 2015.
  • Abiertas: porque pueden participar tod@s l@s argentin@s mayores de 16 años, sin necesidad de afiliación a los partidos políticos.
  • Simultáneas: porque se realizan en todo el país al mismo tiempo.
  • Obligatorias: porque ese es su carácter, para l@s ciudadan@s argentin@s mayores de 18 años.
Iruya collage Chucalezna--

Llegando a Iruya por la RP 133 (collage de fotos 35 mm, veromendo 2005)