En la búsqueda de la imagen comunicante

 

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“Naturaleza contrastante por su topografía accidentada, por su incontrolable lujuria formal, por su luz anonadante, por el vértigo de sus sombras, por las múltiples y constan­tes mutaciones, por el flujo y reflujo de su invencible misterio.

Así es Jujuy, contrastante, suspendida a veces en su abismo territorial, atemporal; otras comunicante, vital e indomable en su virginidad.

Aquí la atomización mecanicista no ha llegado, no ha destruido aún esa especie de magia subyacente que re­sopla y nos angustia por momentos, como así nos impul­sa otras.

De este mundo emergemos, de allí nuestra obra pro­ducto de un andar pausado, de un sentir lleno de asom­bro, sumergidos en lo telúrico, ajenos al vano juego de las especulaciones intramentales, en la búsqueda de la imagen comunicante.”

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Catálogo de la exposición conjunta en Galería Van Riel, Buenos Aires, 4 al 16 de mayo de 1970.
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Delicada y feroz

“¡Ya pueden venir los tigres con sus garras!”
El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Argemone mexicana, comúnmente llamada cardo santo, es una planta nativa presente desde el sur de Estados Unidos y México hasta Argentina. Se la encuentra en rastrojos, campos de pastoreo, orillas de caminos, baldíos, terraplenes de ferrocarril, por lo general prefiriendo suelos fértiles y asoleados. Los delicados pétalos de su flor, en la gama del amarillo, tiemblan ante una suave brisa y contrastan con sus hojas glaucas y espinosas. Pertenece a la familia de las Papaveráceas.

Dentro de esta especie, las variedades mexicana y ochroleuca son las que se encuentran en Argentina y, en particular, en la provincia de Jujuy. De manera equivalente se ha utilizado el nombre Argemone mexicana var. ochroleucaArgemone subfusiformis, para la especie presente en América del Sur.

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Cardo santo a la vera de la Av. Santibañez, en San Salvador de Jujuy (veromendo, nov. 2015)

Popularmente esta especie es utilizada con fines medicinales a partir de ejemplares silvestres y también como ornamental, cultivándose en jardines y cercos vivos donde es muy útil como atractora de polinizadores. Como medicinal, el empleo de sus hojas, tallos tiernos, flores y raíces debe hacerse con gran cuidado puesto que los principios activos presentes –saponinas, berberina y protropina, entre otros– son tóxicos en altas dosis. Cabe aclarar que esta especie no se halla inscripta en la Farmacopea Nacional Argentina.

Sin embargo, esa toxicidad ha sido aprovechada con éxito, aplicando los extractos alcohólicos obtenidos de hojas de Argemone subfusiformis para el control de larvas de Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue, entre otras enfermedades.

Referencias

 

 

Perpetua Villa San Martín

 

Vº San Martín chucalezna

Vista de Vº San Martín hacia 1960 (por Jorge Mendoza)

 

Esta imagen me llena de nostalgia pues, tal como relaté en una Entrada anterior, durante mi infancia viví precisamente en una esas casas, en la primera fila de la fotografía, sobre la costanera. Hacia el año 1978, la Villa era todavía considerada un barrio semi-marginal de San Salvador de Jujuy, de pobre reputación aunque en aquel momento y a mi edad me era imposible percibirlo así. Era la extensión de mi hogar, la antigua casona que habitábamos balconeando directamente hacia el río Grande. Hacia el frente, algún que otro sauce en la orilla, la playa y sobre la otra margen, el coqueto barrio de “Los Perales” descendiendo desde el cerro homónimo. Hacia el oeste, podía verse el glorioso cerro Azul, con su típico “poncho” de granizo en el invierno y en diciembre un gigantesco árbol navideño, cuajado de bombillas de todos colores, que emergía desde la mismísima usina de Jujuy.

Pero la entrañable panorámica -la de la fotografía- me recuerda a aquella que, volviendo de alguna jornada extenuante de paseo por “La Viña” o “Los Perales”, anticipaba que ya casi estábamos en casa.

Desde Los Perales 26-11-2007 por hraffag PANORAMIO

Vista de Vº San Martín desde Av. Mosconi -acceso a Los Perales- en 2007 (por hraffag, Panoramio)

Imágenes y referencias

El Museo Municipal de Bellas Artes “Jorge Mendoza” cumple 30 años

Inaugurado el 29 de julio de 1986, el Museo Municipal de Bellas Artes “Jorge Mendoza” ya festeja sus treinta años de existencia. Hoy emplazado en el Centro Cultural Manuel Belgrano de la Vieja Estación de San Salvador de Jujuy, este será entonces el epicentro de los festejos.

Este  jueves 28, diversos artistas estarán presentes en la Feria de Artesanías 19 de Abril, según informó la responsable del Museo, Nancy Salazar.

El viernes 29, en tanto, a partir de las 18.00, se realizará un acto en reconocimiento a quienes aportaron el acervo cultural que se resguarda en este espacio cultural.

En el Museo Jorge Mendoza se pueden admirar las veinte pinturas del Taller de los Niños Pintores Chucalezna, donadas por la familia Mendoza para su inauguración en 1986.

Con el tiempo, a estas se agregaron las obras y bocetos del reconocido profesor escultor Nicasio Fernández Mar, donados por su hija, Alicia Fernández Distel, a las que luego se sumaron diez obras aportadas por la familia de Laureano Rodríguez Pérez.

Cuadros museo Mosaico-

Museo2015 Composición

Más sobre el Museo:

 

 

 

Chocos de Jujuy

“Calle angosta, calle angosta,
¡si me habrán ladrao los chocos!”

José A. Zavala y Alfredo Alfonso

Lanudos y “pila“. Flacos y… más flacos. Apurados por llegar a quién-sabe-a-dónde. Avisores, pachorreros, amigueros, desconfiados, ladradores compulsivos de todo vehículo rodante. Perros con dueño y los tradicionales “callejeros”, forman parte del paisaje y de la cultura de Jujuy.

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perros banner

Chocos en las peñas Blancas, Humahuaca (veromendo  2014)

Jujuy diáfano

 

“Pocas veces sucede que un cerro alto quede limpio de nubes […] se cuentan los días en que él está claramente visible”

Luis Brackebusch

Puente Lavalle con SOL-

Desde el nuevo puente “Juana Azurduy” que une las calles Otero y Urdininea (veromendo, 2015)

Noviembre de 2015. Un día cualquiera. 8 AM.

Colectivos, taxis, autos circulan y ya se amontonan en el icónico puente Lavalle. La ciudad va despertando y reedita sus habituales rutinas. Como telón de fondo, un límpido perfil de cerros graníticos se recorta sobre la bóveda azul-celeste, y los grises y verdes en el cauce del río Chico estallan en su esplendor.

A través de la lente me quedo observando una inocente nubecilla que irrumpe en el perfil de San Salvador de Jujuy. Imagino su evolución: en un rato ya habrá “emponchado” a los cerros altos. Así que me decido y doy “click“. Con tanta luminosidad no puedo ver en la pantallita como quedó la foto. Hago un par de tomas extra por las dudas, y también con la cámara de rollo. Intento continuar con mi camino pero me quedo embobada ahí, frente a esa imagen…

Hoy.

Cada tanto vuelvo a mirarla. Tiene cierta magia. Quizás sea que resume a la perfección los recuerdos del Jujuy de mi infancia cuando salir al mundo transcurría por default en un escenario con ese maravilloso paisaje de fondo, enaltecido por ese collar de cerros violeta…

Resulta increíble pero no tengo recuerdos de días nublados, todos los días eran así:

diáfanos.

Mi Jujuy, recuperado en formato digital.

Juy en espejo