Koas para la Pacha

En agosto durante las celebraciones en honor a la Pachamama, así como en otros rituales agrícolas y ceremonias en la zona andina de Bolivia, Argentina y Chile, es imprescindible la presencia de la “koa”, una planta nativa emblemática.

sahumerio con carbones y koa

Sahumerio, carbones y ramitas de koa durante la ceremonia a la Pachamama en Humahuaca (veromendo, 2016)

Investigando sobre su origen y propiedades pude saber que, en realidad, son varios los arbustos resinosos aromáticos que se reúnen bajo el nombre de “koa” u otras denominaciones vernáculas, integrando familias botánicas diferentes (1).

A su vez, palabra “koa” significa “lo que se transforma en otra cosa” (2). Por ello, la acción de “koar”, es decir, quemar estas plantas de manera ceremonial y sahumar, representa un acto de limpieza, de curación o un medio para elevar los pedidos y agradecimientos a las divinidades y a los ancestros. El humo entonces, es el vehículo que ejerce la capacidad de comunicar y unir los diversos mundos en la cosmovisión andina. El poder simbólico está contenido en el nombre: “koa” (o en sus otras nominaciones) y no necesariamente en la especie botánica involucrada que, si bien es importante, puede ser reemplazada (3).

Cada pueblo, un ritual, un nombre

Una completa descripción de las koas fue publicada en los trabajos de Carolina Villagrán y Victoria Castro, donde sus usos están minuciosamente explicados y discriminados por zonas y poblados de las regiones del norte de Chile. Según esas investigaciones, la koa, koba, o wirakoa es considerada la planta ceremonial más importante de los Andes que, tanto en la zona más septentrional de Chile como en el sur de Bolivia se identifica con el arbusto de Diplostephium cinereum, abundante entre los 3500 y 4500 m de altitud en los Andes. La planta se recolecta, se pica, se seca y después se quema sin que prenda en llamas, de manera similar a como en Mesoamérica se utiliza el copal. Con ella se sahuman los animales durante la “señalada”, como forma de asegurar su fecundidad y su multiplicación. También se la utiliza en la ceremonia de “huilancha” ofrecida a la Pachamama, los mallkus o los santos, en retribución por los favores de fertilidad para el campo y el ganado. Asimismo se emplea para rituales de limpieza de la casa, para inaugurar un techamiento e incluso, para curarse de algún “mal” (1, 2).

D. cinereum vs P. quadrangularis vs F. bryoides

Algo más al sur, en la región chilena de Antofagasta, comienzan a utilizarse otros dos arbustos resinosos: Fabiana squamata y Fabiana bryoides, pertenecientes a la familia de las Solanáceas. Allí, estas especies son llamadas k’oa, koba, koba Santiago, illakowa, koille, entre otros nombres. También se encuentran presentes aunque con menor abundancia, en los tolares del sur de Bolivia y norte de Argentina a la misma latitud. Allí también, su uso está relacionado con el sahumado del ganado, limpieza de canales de riego o acequias y como una costumbre para la suerte. Algunas diferencias en el ceremonial se observan en las diversas poblaciones, aun encontrándose muy cercanas entre sí, remarcando lo local y lo familiar en la tradición. Por ejemplo, se pueden quemar junto con llareta (Azorella compacta) o con wiracoba (D. cinereum) traída de más al norte; el procedimiento puede hacerse en un plato o en un “kobero”, sahumador de cerámica confeccionado para tal propósito.

Desde tiempos antiguos, algunas regiones han funcionado como ruta de enlace entre territorios andinos. Allí, el constante intercambio de tradiciones culturales ha promovido el uso concomitante de las variedades botánicas endémicas y de las especies “importadas” desde otras regiones. Tal es el caso del territorio de Pica-Collahuasi-Ollagüe, en Chile, donde se utilizan Diplostephium cinereum, a la usanza del extremo norte de Chile y sur de Bolivia, Fabiana squamata (aquí llamada tara macho) característica de áreas más sureñas y la resinosa local Parastrephia teretiuscula (“tara koba”) (1, 2).

En la Quebrada y la Puna jujeñas, según Bugallo & Vilca, la koa o koba destinada a quemarse es Parastrephia quadrangularis, cuyo aroma queda asociado a los momentos de ceremonias en que se “da de comer” a la Pachamama. Asimismo, al traer alimentos de otras regiones, los mismos son “chayados” y sahumados con esta planta, en un ritual destinado a conservar su “ánimu” –sus propiedades– y con el deseo de que duren más. Con fines curativos, relatan que “los olores de las plantas que se sahuman entran en el cuerpo” y “crean el ambiente de curación” (4).

P. quadrangularis Ref.7 pag151

Parastrephia quadrangularis (Ref. 9, pp. 151).

Por otra parte, Ivana Jofré Luna aporta su análisis sobre los rituales en Antofalla (Catamarca), donde se usa la misma especie botánica, que aquí recibe el nombre de “chachaco’a”, para la señalada, para las ceremonias para la Pachamama y durante otros rituales agrícolas. En ocasión de estar en falta, la planta puede ser reemplazada por especies lugareñas, como “pata de perdiz” (Fabiana bryoides [Phil]) o “lejía” (Baccharis incarum [Wedd.]) (3). Volviendo al territorio chileno, en el área del Salar de Atacama las funciones de la koa también son identificadas con Parastrephia quadrangularis, llamada vulgarmente chacha, chacha hembra (2).

En la zona de Potosí, Bolivia, se describe que terminada la construcción de una casa se realiza una ceremonia en la que se utiliza la “q’uwa” como planta ceremonial para sahumar, aunque no se especifica a qué especie botánica corresponde (5).

Db de Koas Chile Arg

Distribución de las diferentes especies de “koa” en Chile y Argentina en base a las fuentes consultadas (Mapa base: Google Earth)

Todos los nombres, la koa

Una misma especie botánica que crece en diferentes ámbitos geográficos puede ser conocida mediante dos o más nombres vernáculos, ya sea por influencia de los distintos idiomas que confluyen en una misma región o porque la tradición oral ha ido transformando esos nombres. Se revaloriza así su importancia lingüística y cultural (6, 7). Por otra parte, un mismo nombre vulgar puede ser utilizado para referirse a especies botánicas diferentes que, por el simple hecho de ser elegidas para participar de los rituales, transmutan en “koa” (1, 2).

De esta manera koa, khoa, ko’a, koba, koba hembra, koya hembra, wirakoa, huira-koa, k’oa, koba, koba Santiago, koa Santiago, orqokipa, orqo kipat’ula, qoba, illakowa, koille, koba macho, tara macho, tara koba chacha, tola, pulika, chacha, chacha hembra, chacha chica, chacha fina, chachakoa, koa macho, chakatola, chachaco’a, tola de río, tola vaca, tola cebosa, tola kobatola, kulkut’ula; kobatola, kulkut’ula, chacha macho, chacha pelada, tola, koba del zorro, koya macho, koya, kolla, koba, biscular, q’uwa son algunos de los nombres vernáculos recopilados a partir de las diferentes fuentes consultadas para este artículo.

Por su parte las especies botánicas asociadas a estas denominaciones corresponden a Diplostephium cinereum, Fabiana squamata, Fabiana bryoides, Parastrephia quadrangularis (Parastrephia lepidophylla), Parastrephia teretiuscula, Baccharis incarum, Plazia daphnoides.

  • Diplostephium cinereum: koa, koba, koba hembra, wirakoa.
D. cinereum - Cristián Estades

D. cinereum (por Cristián Estades, GEP, Chile)

Es un arbusto resinoso y aromático, perteneciente a la familia de las Asteráceas. Su nombre botánico –diploos, doble y stephan, corona– refiere a los vilanos en doble hilera que persisten en los aquenios o frutos, y cinereum, del latín cinereus, gris-ceniza, hace referencia al color característico de sus hojas tomentosas. Las inflorescencias son en capítulo, con flores marginales liguladas, femeninas, blancas mientras que las flores centrales son tubulosas y hermafroditas (8). El género comprende cerca de 90 especies, todas nativas de los Andes desde Colombia hasta el N de Chile en la denominada transición tolar-pajonal, y para el altiplano boliviano, en la zona vegetacional de Puna Seca. Esta especie fue observada en el piso puneño, creciendo conjuntamente con Parastrephia quadrangularis, Baccharis tola, Fabiana ramulosa, gramíneas, entre otros arbustos (9, 10).

  • Parastrephia quadrangularis (Meyen) Cabrera: chacha, chacha hembra, chacha chica, tola, pulika, coba, tola de río, tola vaca, tola cebosa.
P. quadrangularis por Lucas Burchard Señoret-Flickr-

Parastrephia quadrangularis por Lucas Burchard Señoret (Flickr).

El nombre específico de este arbusto resinoso, perenne y nativo, significa “cuadrangular” y alude probablemente al aspecto que muestran sus ramas debido a la disposición de sus hojas. Variando desde 20 cm a 1,5 m de altura, sus ramas se disponen de forma densa y laxa, algo rastrera. Las hojas imbricadas, muy apretadas al tallo, presentan una nervadura central y la cara inferior tomentosa. Ofrece flores tubulares amarillo-anaranjadas. Es una especie representativa del piso altoandino de Chile, por sobre los 4000 msnm, asociada con Azorella compacta (llareta) entre otras. En Argentina, se la encuentra desde Jujuy hasta San Juan, entre los 3000 y los 4700 msnm, en formaciones arbustales y en vegas de la Puna. Se la utiliza como medicinal, como leña y forraje. También tiene propiedades tintóreas en la gama de los verdes y amarillos (9, 11, 12). Esta especie presenta una morfología similar a Parastrephia lepidophylla, aunque esta última mostraría un crecimiento mucho más erecto y ramas más delgadas. Dado que comparten el hábitat, pueden ser confundidas (9, 11). En algunas referencias se citan como dos denominaciones de una misma variedad (13).

  • Parastrephia teretiuscula (Kuntze) Cabrera: tola kobatola, kulkut’ula, kobatola, kulkut’ula, chacha macho, chacha pelada, tola, koba del zorro
P. teretiuscula Ref.7 pag152-

Parastrephia teretiuscula [Ref. (9), pp. 151].

Es un arbusto pequeño (familia de las Asteráceas) forma parte de los tolares en torno a los 3800 m de altitud, integrado a las comunidades del llamado piso puneño. Las ramas son verde-amarillentas y presentan una lanosidad blanquecina en el tallo, donde las hojas se disponen. Forma comunidades arbustivas junto con especies de Fabiana, Baccharis y Junellia, entre otras. Es considerada planta medicinal y también es utilizada para leña (9, 11).

  • Fabiana squamata Phil.: qoba, koba, santiago koba, koba santiago, koa, orqokipa, orqo kipat’ula
F. squamata por S. Teillier-

Fabiana squamata por S. Teillier [Ref. (16), pp. 20]

En un arbusto pequeño, de resina fragante perteneciente a la familia de las Solanáceas. Mide aprox. 30 cm de alto. Se caracteriza por presentar hojitas muy pequeñas, imbricadas, que semejan escamas dispuestas en torno al tallo y lo recubren en distintos grados, otorgándole un tono verde claro-amarillento. Es endémica del norte de Chile, habitando en determinados sectores de la puna por sobre los 3400 m de altitud, integrándose de esta manera, a los pisos: puneño y altoandino (9) donde coexiste con Baccharis tola, Azorella compacta, Parastrephia quadrangularis, entre otras (11).

  • Fabiana bryoides Phil.: k’oa, k’oa Santiago, oreja, oreja de ratón, pata de loro, pata de perdiz, leña de lagarto
F. bryoides Ref. 9 pp. 231

Fabiana bryoides [Ref. (11), pp. 231]

Es un arbusto resinoso de unos 40 a 70 cm de alto, con tallos densamente poblados de hojas, perennes, sésiles, glabras. Las inflorescencias son terminales y solitarias con flores tubulares que van del blanco, amarillento al azulado-violáceo. Se la usa como leña y como planta que acompaña los rituales de las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, en Chile, y también en el noroeste de Argentina. Se ubica en ambientes altoandinos y puneños, entre los 2900 m y los 4900 m de altitud. Crece protegida por las rocas en laderas secas, arenosas, rocosas; se la ha observado creciendo en salares por lo que es considerada resistente a los suelos muy salinos. Junto con Parastrephia quadrangularis son plantas típicas del altiplano de Antofagasta y Atacama (3, 11, 14, 15, 16).

  • Baccharis incarum ó Baccharis tola Phil ó Baccharis lejia Phil.: ñakat’ula, ñakat’ola, tola, lejía, ñacatula, tola lejía, baila bien

El género Baccharis (Asteráceas) tiene alrededor de 400 especies exclusivamente americanas, presentes desde el centro-sur de los Estados Unidos hasta Tierra del Fuego, y sólo en la Argentina se han relevado 99. Baccharis deriva de Baco, dios de la vendimia y el vino en la mitología romana, probablemente en relación con las propiedades aromáticas de la raíz del vegetal. En la Puna el nombre “tola” se utiliza para designar indistintamente a varias especies de arbustos de morfología similar (12).

Baccharis tola por Mauricio Mercadante Flickr-

Baccharis tola por Mauricio Mercadante (Flickr)

Baccharis tola es un arbusto resinoso de 30 a 75 cm de altura, con ramas redondeadas, resinosas, con hojas densamente distribuidas dispuestas hasta el ápice, que suelen tener un aspecto lustroso debido a la presencia de resina que las recubren. Florece en forma abundante durante el verano, con flores blancas reunidas en capítulos. En la zona andina Argentina se encuentra presente hasta Mendoza, entre los 2200 y 4500 msnm, muy abundante en arbustales de suelos arenosos y pedregosos de la Puna jujeña. Se la utiliza localmente por sus propiedades medicinales, como combustible y forraje. Se han descripto dos subespecies: Baccharis tola Phil. ssp. tola y Baccharis tola Phil. ssp. altiplanicola F.H. Hellwig (9, 11, 12).

  • Plazia daphnoides Weddel: koya macho, koya, kolla, koba, biscular

Plazia daphnoides es una especie llamada koya macho, que coexiste en su habitat con la koa ceremonial Diplostephium cinereum y, aunque no reviste características resinosas (2, 7) se incluyó en esta descripción puesto que los nombres vulgares que recibe coinciden con algunos de los consignados para otras especies.

El género Plazia (Asteráceas) fue descripto por los botánicos españoles Hipólito Ruiz López y José Antonio Pavón a fines del 1700. Su nombre fue elegido en homenaje a Juan Plaza, médico y profesor de botánica español que creó uno de los primeros jardines de plantas medicinales en la Universidad de Valencia. El nombre específico significa “similar a Daphne”, quizás por presentar algún parecido con las plantas europeas del género homónimo, parecidas al laurel.

Plazia daphnoides es un arbusto de entre 0,5 – 1 m de altura, con ramas jóvenes densamente pobladas de hojas enteras, pubescentes en ambas caras y ramas viejas que carecen de hojas, mostrando cicatrices donde las mismas estuvieron insertas. Las bellas inflorescencias en capítulos solitarios sésiles, aparecen en los ápices de las ramas, con involucro acampanado. Sus flores, hermafroditas, presentan dimorfismo: las marginales son bilabiadas mientras que las centrales son pentalobuladas (17). Su color es blanco-liláceo y poseen un suave perfume (9, 12, 18). Son tres las especies endémicas de la zona andina de Sudamérica, pero en Argentina habita sólo ésta, en las provincias de Jujuy, Salta, San Juan y Mendoza, entre los 2500 y los 4500 msnm. Sus ramas son utilizadas como agujas para tejer y puscas para hilar. Sirve como tinte natural amarillo-verdoso y como forrajera (12). En algunas zonas se observan pocos ejemplares, indicando quizás un problema de conservación (9).

© veromendo, 2017.

Referencias

 (1) Villagrán, C.; Castro, V.; Sánchez, G.; Romo, M.; Latorre, C. e Hinojosa, L.F. La tradición surandina del desierto: Etnobotánica del área del Salar de Atacama (Provincia de El Loa, Región de Antofagasta, Chile). Estudios Atacameños, 1998, (16), pp 7-105: http://revistas.ucn.cl/index.php/estudios-atacamenos/article/view/474/457

(2) Villagrán, C; Castro, V. Ciencia indígena de los Andes del norte de Chile; Editorial Universitaria: Santiago de Chile, 2003, pp. 108-115: https://books.google.com.ar/books?id=n_nKYskOgDQC&dq=koa+planta&hl=es&source=gbs_navlinks_s

(3) Jofré Luna, I. C. Humito que se va pa’l cerro. Problematizaciones sobre la arquebotánica a partir de un caso de estudio en la Puna catamarqueña, República Argentina. Arqueología Suramericana / Arqueología Sul-Americana, 2013, 6, (1,2), 11-28.

(4) Bugallo L. y Vilca, M. Cuidando el ánimu: salud y enfermedad en el mundo andino (puna y quebrada de jujuy, argentina). Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2011. [En línea] en: https://nuevomundo.revues.org/61781

(5) Castro, V. La oralidad y su importancia en la transmisión de técnicas y valores. II Taller de Artífices del Barro (UNESCO), Tlaxcala, México. Septiembre Ponencia: https://www.academia.edu/5696773/La_oralidad_y_su_importancia_en_la_transmisi%C3%B3n_de_t%C3%A9cnicas_y_valores

(6) Vignale N. D.; Gurni, A. A. Avances sobre plantas medicinales andinas. Cap. 4: Parámetros micrográficos para identificar doce especies medicinales andinas de Asteraceae de la Provincia de Jujuy, Argentina. Vignale Nilda Dora y Pochettino María Lelia (Eds.): San Salvador de Jujuy, 2009, pp. 137-141.

(7) Villagrán, C., Romo, M. y Castro, V. Etnobotánica del Sur de los Andes de la Primera Región de Chile: Un enlace entre las culturas altiplánicas y de las quebradas altas del Loa Superior. Chungara. Revista de Antropología Chilena, 2003, 35 (1). pp. 73-124.

(8) Ficha de cinereum. Laboratorio de Geomática y Ecología del Paisaje (GEP) de la Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile: http://www.gep.uchile.cl/Biodiversidad/fichas_especies/plantae/arbustos/Diplostephium_cinereum/index.html

(9) Trivelly, M. A. y Valdivia, V. Alcances sobre flora y vegetación de la Cordillera de los Andes. Región de Arica y Parinacota. Región de Tapacará. 2º Ed. Ministerio de Agricultura. Servicio Agrícola y Ganadero: Santiago de Chile. 2009, pp. 112-154: https://issuu.com/terranoide/docs/alcances_sobre_flora_y_vegetaci__n_

(10) Muñoz-Schick, M.; Moreira-Muñoz, A. y Moreira Espinoza, S. Significado de los géneros de plantas chilenas. Gayana Bot. 2012, 69 (2), pp. 309-359.

(11) Trivelly, M. A. y Huerta, J. A. Alcances sobre flora y vegetación de la Cordillera de los Andes. Región de Antofagasta. 1º Ed. Ministerio de Agricultura. Servicio Agrícola y Ganadero: Santiago de Chile. 2014, pp 231-237; 272-278: http://www.sag.gob.cl/sites/default/files/libro_sobre_flora.pdf

(12) Szumik, C.; Molina, A.; Rajmil, J.; Aagesen, L.; Correa, C.; Pereyra, V. V.; Scrocchi, G. J.. El maravilloso mundo de los animales y plantas de la Puna. Alfarcito, Laguna de Guayatayoc, Jujuy, Argentina. Serie Conservación de la Naturaleza, 22. Fundación Miguel Lillo: Tucumán, Argentina, 2016, pp. 105-167.

(13) a) Sistema de Información de Biodiversidad en https://www.sib.gov.ar/ficha/PLANTAE*parastrephia*quadrangularis ; b) Cajal, J.L., García Fernández, J. y R. Tecchi (Eds.). Bases para la conservación y manejo de la Puna y Cordillera Frontal de Argentina. El rol de las Reservas de la Biosfera, FUCEMA/UNESCO, Uruguay: 1998.

(14) Flora Argentina (Plantas Vasculares de la República Argentina): http://www.floraargentina.edu.ar/detalleespecie.asp?forma=&variedad=&subespecie=&especie=bryoides&espcod=4472&genero=Fabiana&autor=2&deDonde=4

(15) Aguirre, M. G.; Rodríguez Criado, M. F. Experimentación con especies leñosas de la Puna Meridional de Argentina. Aportes a los estudios antracológicos. Comechingonia Virtual: Revista Electrónica de Arqueología. 2013, 17 (2), pp. 255-274.

(16) Alaria, A. y Peralta, I. Las especies de Fabiana Ruiz & Pav. (Solanaceae) que crecen en Chile Chloris Chilensis, 2013, 16 (1), pp. 1-24: http://www.chlorischile.cl/

(17) a) Plazia daphnoides en floraargentina.edu.ar : http://www.floraargentina.edu.ar/detalleespecie.asp?forma=&variedad=&subespecie=&especie=daphnoides&espcod=17376&genero=Plazia&autor=196&deDonde=0&letra=Plazia b) Ficha de antecedentes de especie (2015). Ministerio de Medio Ambiente – Gobierno de Chile: http://www.mma.gob.cl/clasificacionespecies/fichas12proceso/pac/Plazia_daphnoides_12RCE_INICIO.pdf

 

Imágenes:

SITIO RECOMENDADO PARA FLORA Y FAUNA DEL ALTIPLANO: https://www.flickr.com/photos/burchard/

“adoro escribir estos textos…”
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Peregrinación en lo alto del mundo – Parte II

viene de Peregrinación en lo alto del mundo – Parte I

Los pormenores de una devoción

La veneración de la Virgen de Copacabana tiene casi cuatro siglos de recorrido en la Quebrada de Humahuaca. Guardando semejanza con la imagen boliviana original, comenzó a ser venerada localmente con gran intensidad luego de su “aparición”, en 1835. Este “primer milagro” tuvo lugar en el Abra de Estancia Vieja en Punta Corral ante Don Pablo Méndez, un lugareño que luego se consagró como su primer esclavo. De ahí que su nombre conjugue el de los dos lugares de origen, ubicando primero al del nacimiento de la devoción –Copacabana– y segundo, al del milagro local –Punta Corral–. De esta manera, la devoción hacia la Virgen de Copacabana de Punta Corral, llamada familiarmente “la Mamita de los Cerros”, cumple casi dos siglos de tradición en la Quebrada. (1, 2)

Desde la construcción de su santuario en Punta Corral, terminada en el año 1889, cada Domingo de Ramos una peregrinación de fieles ha escoltado el descenso de la imagen de la Virgen de Punta Corral hacia el pueblo de Tumbaya.

En aquellos primeros años, las continuas transformaciones socio-políticas en la región generon cambios jurisdiccionales que repercutieron en esta tradición de manera decisiva. Por un lado, la creación de los departamentos de Tilcara y Tumbaya determinó que la línea limítrofe dejara a Punta Corral con su santuario en jurisdicción tumbayeña. Más adelante, en 1917, dicho pueblo quedó sin sacerdote, motivo por el cual durante los 54 años siguientes la Virgen era subida hacia su santuario desde Tumbaya pero la peregrinación descendía hacia Tilcara el Miércoles Santo. En la década del ’60 comenzaron a manifestarse las tensiones entre ambos pueblos por la propiedad de la imagen, la sucesión de sus esclavos y por el desarrollo de las celebraciones de Semana Santa que año a año se iban consolidando como un fuerte atractivo turístico-religioso. Finalmente, en 1972, luego de varios años de litigio, el culto se subdividió a instancias del obispo de Jujuy José Miguel Medina. En principio, se resolvió dejar la imagen antigua en posesión de la feligresía de Tumbaya, que retomó la costumbre de la bajada de la Virgen de Copacabana de Punta Corral desde su santuario hacia Tumbaya durante el Domingo de Ramos. Y a continuación, se mandó tallar especialmente una nueva imagen y se construyó un nuevo santuario en una altiplanicie cercana a la primigenia, pero en jurisdicción tilcareña. De esta manera, quedó instituido el descenso de la denominada Virgen de Copacabana del Abra de Punta Corral todos los Miércoles de Cenizas hacia Tilcara, posibilitando que este pueblo mantuviera también su tradición.  (1, 2, 3, 4)

*

Dos pueblos, una misma celebración.

Tumbaya

Los promesantes y devotos ascienden al santuario de Punta Corral varios días antes para acompañar el descenso de la Virgen a Tumbaya. La procesión se inicia al rayar el alba del Domingo de Ramos para hacer su ingreso al pueblo al anochecer. Algunos fieles eligen bajar antes que la imagen y esperarla en playa del río Grande, para no perderse la vista del emotivo e imponente descenso.

La imagen es trasladada en un camarín descubierto, adornado con rosas blancas y moños hechos de cintas de colores de celeste y blanco y cintas rosadas. A su lado desciende la Virgen de La Merced, en su camarín adornado con flores naranjas y ambas, precedidas por más de medio centenar de bandas de sikuris, que tocan sus instrumentos. Ya en el pueblo, los fieles alzan pañuelos o ramilletes de olivo saludándola a su paso y pudiendo generar pequeños tumultos en su afán por “tomar la gracia”: tocar la imagen, sus cintas o sus ropas. Finalmente, llegada al palco principal, se inicia la misa de bendición de ramos. La peregrinación de la Virgen de Copacabana de Punta Corral recibe la denominación de “Patrimonio Cultural Inmaterial” según la UNESCO. (2, 5)

*

Tilcara

Por su parte, la peregrinación al Santuario del Abra de Punta Corral, que también es masiva, comienza un día después del Domingo de Ramos. Ya desde la noche, devotos y promesantes van subiendo por una senda que parte de Tilcara, pasa por la Garganta del Diablo, cruza el río Huasamayo y luego serpentea cercana al cerro Paleta del Pintor a la altura de Maimará, para descender hacia el Santuario del Abra. El descenso tiene lugar el miércoles de la semana santa, también al son de la música de los sikus, bombos y redoblantes de las numerosas bandas que encabezan la procesión. En el pueblo se confeccionan las tradicionales “ermitas”: grandes paneles en los cuales se evocan imágenes o escenas del Evangelio realizados con pétalos de flores y semillas de especies de la zona. Estos trabajos son verdaderamente impactantes por su belleza y nivel de detalle. Muchos de ellos se exponen en la explanada de la iglesia de Tilcara y en las calles del pueblo. (4, 6,7)

Ermitas CFI

Confección de ermitas en Tilcara (www.localidades.cfi.org.ar)

El cuidado del ambiente

punta-corral-ambiente 2016

Año tras año, las distintas reparticiones comunales y provinciales han mejorado la organización del evento, incorporando actividades para generar conciencia del cuidado del medio ambiente por parte de los peregrinos a Punta Corral. En 2015, por ejemplo, niños de Tilcara y Tumbaya realizaron carteles con mensajes de colaboración con la limpieza y ecología, que fueron ubicados a lo largo de los caminos que conducen a Punta Corral. Esta iniciativa se llevó a cabo bajo la supervisión de sus maestros y de alguna ONG. También, se entregaron bolsas biodegradables para que peregrinos, integrantes de las bandas musicales y comerciantes ubicados a la vera de los senderos, guarden en ellas los residuos que se van generando durante la travesía y luego los bajen al pueblo para desecharlos de manera apropiada. También se dispusieron “corrales” al inicio del ascenso y en el primer y segundo calvario para arrojar allí la basura.

Asimismo, se pide encarecidamente no depredar especies de flora local como cardones, queñoa, churquis y tolas, indicando que no corten éstas u otras especies para hacer sus fogones nocturnos. (8, 9)

 Referencias

(1) Zanolli, C.; Costilla, J.; Estruch, D. Cofrades, esclavos y devotos. La peregrinación al Santuario de la Virgen de Copacabana de Punta Corral. Jujuy, Argentina en Patrimonio Cultural Inmaterial Latinoamericano. Fiestas. Cusco, CRESPIAL-UNESCO, 2010.

(2) Costilla, J. El milagro en la construcción del culto a Nuestra Señora de Copacabana (virreinato del Perú, 1582-1651). Estudios Atacameños – Arqueología y Antropología Surandinas, 2010 (39), pp. 35 – 56.

(3) La Mamita de los Cerros: Virgen de Copacabana de Punta Corral, Argentina (www.forosdelavirgen.org) en  http://forosdelavirgen.org/590/virgen-de-copacabana-de-punta-corral-jujuy-argentina-16-de-marzo/

(4) Punta Corral en Semana Santa  (www.tilcarajujuy.com.ar) en  http://www.tilcarajujuy.com.ar/general/calendario/semanasanta/puntacorral.htm

(5) Un camino de devoción, sacrificio, fe y promesas (www.elsubmarinojujuy.com.ar, 12-04-2014) en http://www.elsubmarinojujuy.com.ar/especiales/5174-un-camino-de-devocion-sacrificio-fe-y-promesas

(6) Virgen de Punta Corral en http://puntacorral.blogspot.com.ar/

(7) Semana Santa y ermitas – Consejo Federal de Inversiones en http://localidades.cfi.org.ar/Jujuy/Tilcara/Noticia/21505/semana-santa-y-ermitas

(8) http://www.gestionambiental.jujuy.gov.ar/noticias-generales/cuidado-del-ambiente-en-el-camino-a-la-virgen-de-punta-corral/  y http://www.clickjujuy.com.ar/2016/03/lanzan-concurso-ambiental-para-la-peregrinacion-a-punta-corral/

(9) Campaña ambientalista entre los peregrinos (El Tribuno de Jujuy, 16-04-2014) en  http://www.treslineas.com.ar/campana-ambientalista-entre-peregrinos-n-1083691.html y Preparativos para el cuidado del medio ambiente (El Tribuno de Jujuy, 25-02-2016) en http://www.eltribuno.info/jujuy/nota/2016-2-25-16-38-0-preparativos-para-el-cuidado-del-medio-ambiente

Fotografías

  • “Virgen de Copacabana” (Bolivia), Julia Costilla (Referencia 2).
  • Virgen de Copacabana” por Alejandro G. Belasques (2009, Panoramio).
  • Nuestra Señora de Copacabana de Punta Corral” en http://puntacorral.blogspot.com.ar/
  • “Vista general del santuario del Abra de Punta Corral durante la peregrinación de 2010” por Sara Milliard (Milliard, S. Geografía del folclore del Noroeste Argentino: una música entre el hombre y la tierra. El caso de la Quebrada de Humahuaca. Revista Española de Antropología Americana 2012 (42), pp. 225-242).
  • Peregrinación a la Virgen de Punta Corral” por Alejandro Gabriel Belasques (2008, Panoramio).
  • Regreso de la peregrinación” por Alejandro Gabriel Belasques (2008, Panoramio).
  • Jujuy sube al encuentro de la Virgen de Punta Corral” (Jujuy al día, 11-04-2014) en http://www.jujuyaldia.com.ar/2014/04/11/jujuy-sube-al-encuentro-de-la-virgen-de-punta-corral/
  • Semana Santa y ermitas” – Consejo Federal de Inversiones en http://localidades.cfi.org.ar/Jujuy/Tilcara/Noticia/21505/semana-santa-y-ermitas

Enlaces relacionados

Iglesia de Tumbaya Interior VMM chucalezna

Virgen de Copacabana de Punta Corral en la iglesia de Tumbaya (veromendo, 2005)

Peregrinación en lo alto del mundo – Parte I

Cuarenta días después del entierro del Carnaval comienzan las celebraciones de la Semana Santa. En la provincia de Jujuy, las localidades que más se destacan por su devoción son Tumbaya y Tilcara, donde los festejos tienen su punto culminante cuando las imágenes locales de la Virgen de Copacabana descienden en dos procesiones: desde Punta Corral, el Domingo de Ramos hacia Tumbaya y, desde el Abra de Punta Corral, el Miércoles de Ceniza hacia Tilcara. Dependiendo del calendario de cada año, estas celebraciones suelen caer entre fines de marzo y mediados de abril.

El santuario de Punta Corral se encuentra en el departamento de Tumbaya, al este del río Grande a 3700 metros sobre el nivel del mar, aproximadamente a la latitud del pueblo de Purmamarca, mientras que el santuario del Abra de Punta Corral fue erigido más al norte, casi a la latitud de Maimará en el departamento de Tilcara. Desde allí los fieles bajan en procesión.

Para bajar, primero hay que subir

Unas semanas antes de la peregrinación las distintas comunas ya se preparan para recibir a los promesantes que acompañarán a las imágenes quebradeñas de la Virgen de Copacabana.

Para llegar hasta Punta Corral existen cuatro senderos principales, que llevan el nombre de la localidad desde donde parte cada uno. Tumbaya y Tilcara son los caminos tradicionalmente elegidos por la mayoría de los peregrinos para subir a Punta Corral. Se suman a ellos los que parten desde Tunalito y Maimará. Cada uno guarda sus encantos y sus dificultades. (3)

–El camino más clásico y antiguo parte desde Tumbaya, cruza el Río Grande hacia el Este y prosigue por detrás de la “Loma Larga”, continuando por la profunda quebrada surcada por el arroyo que nace en Punta Corral. Este recorrido es uno de los más largos y, si bien tiene algo más de 23 kilómetros, la senda va subiendo de a poco, de manera constante y está muy bien marcada. A su vez es la que suele contar con mayor número de puestos sanitarios y de comida ofrecida por los propios pobladores. La Asociación de Peregrinos de la Virgen de la parroquia de Tumbaya colabora en mantener el camino acondicionado con fondos mínimos que se obtienen a través de la venta de un bono contribución anual.

–Un poco más al norte de Tumbaya, sobre la margen derecha del río Grande y a la altura de Purmamarca, se ubica el pequeño pueblo de Tunalito desde donde parte el segundo camino para acceder a Punta Corral. Por este sendero el recorrido es más corto (15 km) y desemboca directamente sobre el santuario de Punta Corral pero el camino es más angosto y empinado siendo un ascenso más difícil que el anterior. No obstante, año tras año muchos de los peregrinos eligen subir por este lugar porque saben que la panorámica del famoso cerro pumamarqueño “de los siete colores”, es increíble. La Comisión Municipal de Purmamarca se encarga del control del estado del camino y de su reconstrucción en caso de estar derrumbado. Este sendero cuenta con un único puesto médico, por lo cual hay que estar muy seguro de la capacidad física y mental para elegir esta vía. (1, 2)

– Desde Tilcara ya el camino está mucho mejor construido, es ancho y se lo repara todos los años después del paso de las lluvias estivales, pero el trayecto es de 25 km.

– Finalmente, el sendero que parte desde Maimará es el más difícil de los cuatro puesto que escala por la empinada ladera de la Paleta del Pintor (también conocido como Cerro Rosa) para luego pasar por un punto de máxima altura donde suelen manifestarse los efectos del apunamiento. La recompensa la constituye una inigualable vista panorámica que abarca la Quebrada de Humahuaca toda, hasta las cadenas del oeste donde puede divisarse el Nevado de Chañi. Pasado este punto de máxima altitud, el camino desciende hasta la denominada Apacheta del Abra, donde nacen tres sendas bien marcadas: hacia la izquierda (Norte) se desciende hacia Tilcara; hacia el frente se llega al Santuario del Abra de Punta Corral, en el departamento tilcareño, y el camino hacia la derecha (Sur) cruza hacia el Departamento de Tumbaya conduciendo hacia el Santuario de la Virgen de Punta Corral. Esta opción es para avezados o conocedores del lugar. (4, 6)

Para cualquiera de los ascensos se deben calcular entre 8 y 12 horas y no hay que olvidarse del factor clima. Por ello, los peregrinantes consideran al ascenso como un acto supremo de fe, devoción y sacrificio en pos de agradecer o realizar una promesa a la Virgen. ¡El poder concretarlo es para ellos un milagro en sí mismo! (7)

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Caminos y senderos a los santuarios de Punta Corral (veromendo & Google Earth)

Recomendaciones

En caso de visitar la Quebrada durante la Semana Santa hay que tener en cuenta que si el tiempo es soleado habrá que vestir ropas livianas durante el día puesto que el sol todavía calienta con gran intensidad. Sin embargo, a principios de abril ya suele presentarse un clima otoñal que en combinación con la altura y el viento característico, puede estar bastante frío, llegando incluso a lloviznar. Para las noches siempre hay que llevar abrigo y mucho más si se pernoctará en lo alto del cerro.

Aquellos visitantes foráneos que desean emprender el ascenso deben tener en cuenta que a causa de la altura, la oxigenación del cuerpo se dificultará, por lo que la travesía podría requerir mucho más tiempo y esfuerzo que para un lugareño. (5) Como la caminata suele durar entre 8 y 12 horas, es aconsejable detenerse en los denominados “calvarios”, puntos estratégicos de descanso donde, además de reponer fuerzas, se ofrecen bebidas calientes y alimentos. (6) Es importante llevar un calzado cómodo, un palo o bastón para ayudarse en la marcha, mochila pequeña o morral, botella con agua, algo liviano para comer. Si se pernocta llevar también linterna y carpa liviana. (4)

bienvenidos a pta corral rojo12cds-

Bienvenidos a Punta Corral (rojo12cds)

Referencias

  1. Peregrinación a Punta Corral – Virgen de Copacabana (Click Jujuy, 15-03-2011) en http://www.clickjujuy.com.ar/2011/03/peregrinacion-a-punta-corral-virgen-de-copacabana/#sthash.phEXZ2kR.dpuf
  2. Purmamarca se prepara para los peregrinos de Punta Corral (El Tribuno de Jujuy, 20-03-2014) en  http://www.eltribuno.info/jujuy/nota/2014-3-20-12-5-0-purmamarca-se-prepara-para-los-peregrinos-de-punta-corral
  3. La Mamita de los Cerros: Virgen de Copacabana de Punta Corral, Argentina (www.forosdelavirgen.org) en  http://forosdelavirgen.org/590/virgen-de-copacabana-de-punta-corral-jujuy-argentina-16-de-marzo/
  4. Punta Corral en Semana Santa  (www.tilcarajujuy.com.ar) en  http://www.tilcarajujuy.com.ar/general/calendario/semanasanta/puntacorral.htm
  5. La Virgen de Punta Corral bajó ayer a Tumbaya (El Tribuno de Jujuy, 25-03-2013) en  http://www.eltribuno.info/la-virgen-punta-corral-ayer-tumbaya-n264297
  6. Un camino de devoción, sacrificio, fe y promesas (www.elsubmarinojujuy.com.ar, 12-04-2014) en http://www.elsubmarinojujuy.com.ar/especiales/5174-un-camino-de-devocion-sacrificio-fe-y-promesas
  7. Zanolli, C.; Costilla, J.; Estruch, D. Cofrades, esclavos y devotos. La peregrinación al Santuario de la Virgen de Copacabana de Punta Corral. Jujuy, Argentina en Patrimonio Cultural Inmaterial Latinoamericano. Fiestas. Cusco, CRESPIAL-UNESCO, 2010.
  8. Milliard, S. Geografía del folclore del Noroeste Argentino: una música entre el hombre y la tierra. El caso de la Quebrada de Humahuaca. Revista Española de Antropología Americana 2012 (42), pp. 225-242.

Fotografías

  • “Vista general del santuario del Abra de Punta Corral durante la peregrinación de 2010” por Sara Milliard (Referencia 8).
  • Peregrinación a la Virgen de Punta Corral” por Alejandro Gabriel Belasques (2008, Panoramio).
  • “Tunalito” por Lucio Alberto Soria (2010, Panoramio).
  • “Sendero Maimará – Punta Corral” por -Pupu¬ (2011, Panoramio).
  • Camino a Punta Corral” (por Tunalito) por Alejandro Gabriel Belasques (2008, Panoramio).
  • Punta Corral” por rojo12cds (2012, Panoramio).

Enlaces relacionados

Iglesia de Tumbaya Velas VM-1

Velas en la iglesia de Tumbaya en Semana Santa (veromendo, 2005)

Antigal y montoyismo

Negativos así rotulados por su autor, Jorge Mendoza (ver entrada La caja de Pandora: diapos inéditas).

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Antigal y Montoyismo 4. Por Jorge A. Mendoza (Digitalización: veromendo)

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Sobre Gustavo Montoya (1905 – 2003): artista y muralista mexicano de la primera parte del siglo XX, quién conformó la más tarde denominada “Escuela Mexicana de Pintura tardía”.

Feria del Trueque en Yavi: la producción en manos campesinas.

Nota tomada de http://www.elsumbarinojujuy.com.ar

Este fin de semana (9 y 10 de abril de 2016) se realizará la 20º edición de la Feria del Cambalache y Trueque en la Comunidad de Escobar Tres Cerritos, departamento de Yavi, a 50 kilómetros de la ciudad de La Quiaca, bajo la consigna “Producción de Alimentos en Manos Campesinas Indígenas”.

La Feria está organizada por la Red Puna, la Comunidad Aborigen de Escobar Tres Cerritos y la Asociación de Pequeños Productores Aborígenes de la Puna (APPP), con la participación de 45 comunidades originarias de la Quebrada, Puna y Valles jujeños.

Los campesinos y campesinas intercambiarán, de modo ancestral una gran variedad de la producción agrícola, ganadera y alimentaria: frutas, variedades de papas, maíz, habas y verduras, carnes, granos, lanas, cueros, sal, artesanías y todos aquellos productos que hay en las comunidades.

Feria de trueque imagen flyerTomamos la experiencia de nuestros abuelos, de nuestros antiguos. Hoy, venimos haciendo lo mismo, recuperando la historia, la de nuestro pueblo, nuestras raíces. Estas raíces son las que forjan nuestra organización y nuestra lucha. Buscamos defender nuestro derecho a la tierra y a nuestros territorios, a la producción y la comercialización de nuestros productos, y por sobre todo el derecho a nuestra soberanía alimentaría”, señalan en la invitación.

La Feria implica un reconocimiento de la importancia de la producción agroecológica campesina, que diversifica la producción alimentaria, trabaja con cultivos orgánicos y nativos, respeta una relación de reciprocidad con la naturaleza y entre las personas, y produce alimentos sanos para las comunidades locales.

El modelo de los agronegocios, en cambio, impone un paquete tecnológico con semillas transgénicas y agroquímicos, con monocultivos que limitan la variedad de productos y semillas, y condiciona las formas de producir y consumir los alimentos, de acuerdo a las costumbres ancestrales.Feriadel TruequeFlyer comprimida

Referencias

Ferias de otros años:

Otras ferias y festividades en Jujuy:

 

 

 

Las elecciones en un cerro argentino

Hace tiempo que me preguntaba cómo transcurrirían las elecciones en los pueblitos y caseríos perdidos en la Quebrada y Puna. Me parecía una buena idea la de cubrir una elección en alguna de esas zonas recónditas y quasi olvidadas del norte argentino, para así conocer cómo es el operativo y cómo la gente vive el evento.

En ese sentido, la periodista Paz Rodríguez Niell, en una original y larga nota publicada el 16 de agosto de 2015 en el diario La Nación ponía luz sobre la misma inquietud. Allí describe la odisea que tiene lugar para llevar a cabo el proceso eleccionario en Chiyayoc, una localidad ubicada en la Cordillera Oriental salteña que, de seguro, debe tener su equivalente en lugares poco accesibles de Jujuy y también, de otras provincias argentinas. Aquí, la nota:

Política extrema: un viaje a la montaña de los votos perdidos

Las increíbles peripecias para que una urna llegue a un pueblo casi aislado del norte salteño

“IRUYA.- Un paso en falso es letal. A 3200 metros de altura, avanzamos en fila india por una senda de cornisa de 45 centímetros de ancho que serpentea sobre el precipicio. Somos puntos en la inmensidad de los cerros gigantescos. El burro frena. Lleva seis horas subiendo la urna sobre el lomo y no planea dar un paso más. Justo ahí, entre la pared de piedra y el abismo, donde nadie quiere quedarse parado.

Mauro V. Rizzi elecciones2015-LA NACION

Burro con urna, urnero y dos gendarmes en procesión eleccionaria. Foto: Mauro V. Rizzi (La Nación, 2015)

“¡Chuuuuu, burro!”, le grita Moisés Alancay, el baquiano, y le tira desde el final de la hilera una piedra que le rebota cerca de una pata. El burro retoma la marcha. Moisés, con 20 años, es la autoridad, “el urnero”, el único que sabe el camino y el responsable de que la urna llegue a destino, a tiempo. A cambio, el Correo le va a pagar 400 pesos. La urna es lo más importante, casi lo único que importa en esta expedición. Viaja en una bolsa de plástico celeste, atada al burro con tres vueltas de soga y custodiada, además, por dos gendarmes que cargan en sus cinturones pistolas y esposas, aunque ninguno de los peligros que acechan en la soledad de estas montañas pueda resolverse con tiros.
Hay que llegar rápido a Chiyayoc, antes de que caiga la noche y haga mucho frío (en esta zona de los cerros salteños de día puede hacer más de 30 grados y temperaturas bajo cero de noche).
En Chiyayoc está la escuela N° 4345, la meca de esta procesión patriótica. No exageró para nada el Ministerio de Educación cuando la catalogó de “inhóspita”.

La fila marcha lento y los picos parecen multiplicarse en una sucesión infinita. “Unita más”, se sonríe Moisés, pero las subidas no terminan nunca. Él habla poco y camina con pasos cortos. Se crió en estos cerros, pero ahora vive en “la ciudad”, Iruya, donde estudia para ser maestro especializado en lenguas originarias. No hay una nube y el silencio es casi total; sólo se escucha a lo lejos el murmullo del río que quedó cientos de metros más abajo. Da vértigo asomarse a buscarlo. Siete horas y media de marcha por la precordillera salteña, siguiendo un camino de huellas que por momentos apenas se adivinan, con antecedentes de despeñamientos letales. Una gesta con un único objetivo: acercarles la urna a los 67 empadronados de Chiyayoc, de los que finalmente votarán 32.
Organizado por el Correo Argentino y custodiado por Gendarmería Nacional, el operativo electoral que tiene a Iruya como sede de operaciones es el que llega a las escuelas más recónditas del país.

Chiyayoc Iruya mapa GEarth

Chiyayoc, Iruya (Salta) y Humahuaca (Jujuy), en el mapa de Google Earth (veromendo)

Y la odisea no termina con el viaje de la urna. Muchos lugareños viven aún más lejos y caminan horas para votar. Es que Chiyayoc no es un pueblo, ni siquiera un caserío. Es una escuela enclavada en lo alto de un cerro sin nombre, con una iglesia algunos metros más arriba y una cancha de fútbol sin pasto todavía más allá, donde falta el aire y el corazón late tan rápido que es increíble que alguien pueda pensar en correr. Todo rodeado por un manojo de casitas de adobe que, mimetizadas con la montaña, son invisibles en un primer golpe de vista.
Los habitantes de Chiyayoc no tienen luz, agua corriente ni Internet, pero lo que más les preocupa es que no tienen camino. “La principal causa de muerte es el despeñamiento”, dirá Leopoldo Salas, “el director” -y también el maestro- de la escuela, que tiene 24 alumnos de entre 4 y 16 años. Hay cantidad de historias escalofriantes que lo ratifican. La más dramática es la de una mujer que avanzaba con sus dos hijitos, uno caminando y el otro envuelto en su espalda. El más grande se resbaló y para tratar de agarrarlo ella se agachó. Se le cayó el bebe y los dos niños murieron.

 Una rayita blanca
La expedición había salido antes del mediodía y a las 18.20, cuando faltaba una hora para el destino, apareció por primera vez la escuela en un pico vecino. Es una rayita blanca que se ve a lo lejos. Está detrás de la pendiente más vertical de todo el camino, una pared de piedra que es rojo fuego a los últimos rayos del sol.
Antes que la urna, llegaron por su cuenta los dos policías. Siguiendo un protocolo trazado muy lejos de aquí, se les asignó “cuidar el orden en el establecimiento de votación”. Tomaron un atajo no apto para animales ni para “extrairuyanos”.  Esta noche la escuela será el albergue de todos. Es un gran galpón de paredes de ladrillo revocado y techo de chapa, iluminado con la luz mortecina de una tortuga.

Chiyayoc captura de pantalla2

Vista de Chiyayoc (Captura de pantalla, video de Goton ERO, 2009).

Alimenta la escuela un panel solar que tiene los circuitos gastados; por eso se usa el mínimo indispensable de energía. “Acá todo se economiza, incluso las palabras”, dice el maestro desde la cabecera de la mesa montada sobre caballetes. Cuenta que la gente de la zona suele pasar largas temporadas en soledad, en sus puestos, vigilando a sus animales, y que los más grandes apenas saben leer. “No tienen nada que leer, así que no necesitan más”, dice.
Vestido de jogging, se levanta para chequear en la ventana cómo va la búsqueda de señal de su teléfono celular. Como todo en Chiyayoc, el proceso de intentar comunicarse con el mundo es lento y requiere de paciencia. El maestro deja su aparato colgado de la verja durante horas y si de casualidad en algún momento del día pasa una ráfaga de señal, recibe mensajes.
Esta noche el sistema no funcionó. El frío congela las manos. Volverá a probar al día siguiente.
El domingo de las PASO (*) el cerro de Chiyayoc amaneció arriba de un colchón de nubes. Los gendarmes están en el patio con sus trajes verdes completos, incluidos borceguíes y gorros, cuando llegan los hermanos Fabio y Rafael Chorolque, presidente de mesa y suplente. Ya no viven en Chiyayoc, donde casi todos son viejos y niños, y son varias las casas abandonadas. “Es el único lugar de la Argentina con más viviendas que gente”, dice el maestro. Las casas no se pueden vender porque todas estas tierras son una finca coya, Finca Potrero. Sólo pueden transferirse a gente de la comunidad.
-No me puedo quedar. Tengo que volver a Salta [Capital] -dice Fabio, vestido con una campera de River-. Su hermano tiene un buzo con el escudo de Independiente, pero sólo porque, como es negro y rojo, pasa por “gallina”.
-Podés irte, pero tengo que hacer un acta -le contesta con tono amable Reinaldo Rivero, que con 29 años es el mayor de los gendarmes-. Su compañero, Manuel Sosa, “el Gringo”, tiene 23. Ya vino a Chiyayoc el año pasado y creyó que esta vez no le tocaba. Cuando le avisaron que volvía, acababa de llegar a La Quiaca, donde está la sede del escuadrón. Venía de su Formosa natal, del franco que se tomó para casarse.
Fabio desiste de abandonar y se sienta.
A las 10.30 sólo apareció un votante. Otro Chorolque, Jorge, primo de Fabio y Rafael. La familia Chorolque, con 14 empadronados, es la que más nombres aporta a la carilla de electores, que está pegada en el frente de la escuela. Aburridos de esperar, gendarmes contra autoridades de mesa juegan un partido de metegol. El metegol, donado, llegó desde Buenos Aires, y fue subido por la gente del pueblo, igual que el freezer que los más jóvenes cargaron en la espalda, haciendo turnos, durante tres días.

Chiyayoc Vista satelital en Google earth

Vista satelital de Chiyayoc en Google Earth.

En estas “primarias”, además de la urna, hicieron todo el camino 350 sobres y 1300 boletas; mil dentro de la urna y el resto, las “de contingencia”, que entregaron los partidos, en una bolsa amarilla. Todo subido por el mismo burro.
La Justicia Federal Electoral es consciente de la odisea que implica una mesa como ésta. Está claro que mantenerla no esconde un móvil proselitista: Chiyayoc está lejos de mover la aguja en un padrón nacional con 23,2 millones de electores. “Es valorar las condiciones de vida de la gente. Si levantamos la mesa, los estamos obligando a que hagan ellos el esfuerzo”, explicó Adolfo Aráoz Figueroa, el secretario electoral salteño. Que hagan el esfuerzo o que se queden afuera.
De los cientos de boletas, se van a usar sólo 31 (hubo un voto en blanco): 29 de Daniel Scioli (Frente para la Victoria), una de Alejandro Bodart (Movimiento Socialista de los Trabajadores) y una de Elisa Carrió (Cambiemos). “A ésta la han elegido por el color -dijo uno de los que contaban los votos-. Si nadie la conoce”
En Chiyayoc tampoco a Scioli le conocen la cara. El único televisor que hay está en la escuela. “Acá los chicos vieron a Messi, su ídolo, por primera vez. No podían creer que fuera así de chiquito. Se lo imaginaban enorme”, contó el maestro.
Además de un viaje a lo alto, el ascenso a Chiyayoc parece un viaje en el tiempo. El único contacto con el resto del mundo es la radio. Una eternidad separa a este electorado de las campañas de marketing que gobiernan la política: acá la imagen de los candidatos no juega.
“Escuchamos por la radio que la Presidenta dice que hay que apoyar a tal candidato”, explica Ester Rojas, de piel curtida, pulóver abrigado y un viejo sombrero de ala negro. Acaba de votar a Scioli y va camino a la ciudad. Baja a llevar a Rosalinda, su beba, que duerme en su espalda envuelta en un pañuelo violeta. Hace dos días que su hija no hace pis y la lleva al hospital. Ester es peronista, como su madre. “Acá no hay radicales y esas cosas. Capaz en Iruya”, dice. Ella siempre votó a Cristina Kirchner. “Es mujer, igual que yo, y no parece mala persona.”
-¿Qué es Scioli de Cristina? -pregunta Nativa Ramos, sentada en el mástil del patio de la escuela. Ella también lo votó y no se refiere a cargos ni vínculos políticos: quiere saber cuál es el parentesco.
Sergio Ramos viene subiendo la montaña mascando coca, con un palo como bastón. Otra vez, apareció empadronado en San Juan, a varias horas por los cerros. Tiene 26 años y es lo más parecido a un militante político que hay en la zona. Este año, antes de las elecciones en las que se votó al intendente de Iruya, organizó un encuentro con el candidato que finalmente ganó, Alfredo Soto, kirchnerista, que llegó a pie y durmió en su casa. “Le junté como 20 personas”, dice con orgullo. Ramos también tiene una tragedia en su haber. Cuando estaban rompiendo el cerro a paladas para construir la cancha de fútbol, la pared se desplomó y su hermano de 13 años murió aplastado frente a él.

Chicayoc PASO-2015-Mauro V. Rizzi

En Chiyayoc, elecciones PASO 2015. Foto: Mauro V. Rizzi (La Nación, 2015).

En Chiyayoc, la gente vive de sus animales y eso le alcanza apenas para subsistir. La llegada de los planes sociales les cambió la vida. “Acá todos tienen sueldito y no quieren trabajar. Por eso no me gustan los políticos. No veo y voy a votar a cualquiera”, refunfuña una mujer de 72 años, que no dice su nombre, sólo que ella también cobra el suyo: “el ama de casa”. Su opinión no es para nada mayoritaria. “Voto porque nos ayudan, para que nos sigan ayudando. Es muy importante para nosotros”, dice Pamela Ramos, que habla tan bajito que su voz es casi inaudible. Ella es alumna de la escuela y vota por primera vez.

El pago de los planes está bancarizado a través del cajero que se instaló en Iruya. No obstante, la gente conserva la costumbre de bajar de los cerros el tercer viernes de cada mes, para buscar “el pago”, y ese día se monta una feria en la plaza. Instalada en la misma calle del cajero, la pequeña oficina del Correo les sigue pagando a muchos que desconfían de las máquinas.
“Algunos dicen que los planes echan a perder a la gente, pero acá tampoco hay muchas fuentes de trabajo. Ahora por lo menos no se sufre tanto”, reflexiona el flamante intendente kirchnerista de Iruya. Las elecciones que Soto ganó en mayo fueron muy peleadas y desgastantes (entre todos los candidatos peronistas). Ahora, para las PASO (*), aflojaron. “Ya no había fondos, por eso no hubo comités”, cuenta.
-¿No hay comité? -pregunta una señora que asoma la cabeza por la puerta de la escuela de Chiyayoc.
Nos miran como marcianos cuando preguntamos qué es un “comité”. Es la comida que, pagada por una fuerza política, se organiza en una casa cercana a la escuela el día de las elecciones. La mesa se levanta por un rato -ni las autoridades más estrictas se animarían a impedirlo- y todos se van a almorzar.
Eso es después de otra ceremonia obligada: la celebración en la iglesia. Como el cura sube una vez al año, para la fiesta patronal de Nuestra Señora de Luján, el resto de los domingos encabeza la ceremonia “el animador”, Ciriaco Rojas. Además, los viernes, a un costado de la iglesia, le dan de comer a la Pacha Mama. Entierran comida y bebidas en un pozo a la altura del altar.
Ciriaco se olvidó los anteojos y apenas puede leer. Mira la Biblia y después de tantos años la recita casi de memoria. La iglesia tiene ocho filas de bancos apretadas adelante y un altar con cuadros de la Virgen coronados por flores de papel multicolores. Sus nueve feligreses cantan “Hosanna en las alturas” tratando de seguir la voz de la más joven, que es potente, aguda y zigzagueante, y suena como los cantos del altiplano. En el patio de la escuela, varios metros más abajo, quienes ya votaron miran para arriba. Especulan con que en cualquier momento termina la celebración y se completan los votantes.
Saben a quién hay que esperar, quién no va a venir, quién está lejos, en su puesto de invierno. Los desconcierta la aparición en el padrón de “Condorí, Héctor Rubén”, un desconocido. Seguramente, un error.
A las 18 en punto cierra la mesa. Hay que hacer todo rápido. Falta la bajada. No se puede esperar al día siguiente. La urna tiene que llegar esta noche a Iruya, aunque sea de madrugada. Sin “handy” ni señal de teléfono, no hay forma de adelantar los resultados. Efraín Arraya, el encargado del Correo del pueblo, estará toda la noche esperando que vayan llegando las mesas más lejanas, apostado en la hostería Tacacho, centro de operaciones de Gendarmería.
La urna está asegurada sobre el burro, lista para emprender el viaje, cuando se levanta un viento zonda. Entre las nubes de polvo, el paisaje se vuelve fantasmal. No parecen las mismas montañas que un día antes brillaban al sol. Ahora apenas se ve. Los gendarmes apuran el paso y por momentos van casi corriendo. Concentrados. En silencio. Hay que subirse a ese fervor y confiar en que la gesta tiene sentido. La noche, sin luna, es muy oscura. Que las linternas sólo muestren la huella es una ventaja. Permite olvidar, de a ratos, el precipicio.

Publicación original en http://www.lanacion.com.ar/1819748-camino-a-chiyayoc-un-viaje-en-el-tiempo-a-la-montana-de-los-votos-perdidos

Imágenes

  • Mauro V. Rizzi, para La Nación.
  • Gotzon ERO. Video “Los Valles de Altura – Iruya-Chiyayoc”. Agosto de 2009 en https://vimeo.com/7293851
  • Mapas, a partir de Google Earth.

(*) ¿Qué son las elecciones P.A.S.O. en la Argentina?

P.A.S.O es un acrónimo de Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, indicando:

  •  Primarias: porque en esas elecciones se pre seleccionan los candidatos para los cargos públicos que se elegirán a nivel nacional.  Una o más listas de precandidatos de cada partido o alianza compiten entre sí, para determinar la candidatura con la que cada agrupación política se podrá presentar en las elecciones nacionales. Además se habilita qué partidos y alianzas podrán competir, ya que se requiere un mínimo de 1,5% de los votos para poder participar en la elección definitiva. Estas elecciones fueron previas a la elección definitiva, que se llevó a cabo el 25 de Octubre de 2015.
  • Abiertas: porque pueden participar tod@s l@s argentin@s mayores de 16 años, sin necesidad de afiliación a los partidos políticos.
  • Simultáneas: porque se realizan en todo el país al mismo tiempo.
  • Obligatorias: porque ese es su carácter, para l@s ciudadan@s argentin@s mayores de 18 años.
Iruya collage Chucalezna--

Llegando a Iruya por la RP 133 (collage de fotos 35 mm, veromendo 2005)