Jujuy diáfano

 

“Pocas veces sucede que un cerro alto quede limpio de nubes […] se cuentan los días en que él está claramente visible”

Luis Brackebusch

Puente Lavalle con SOL-

Desde el nuevo puente “Juana Azurduy” que une las calles Otero y Urdininea (veromendo, 2015)

Noviembre de 2015. Un día cualquiera. 8 AM.

Colectivos, taxis, autos circulan y ya se amontonan en el icónico puente Lavalle. La ciudad va despertando y reedita sus habituales rutinas. Como telón de fondo, un límpido perfil de cerros graníticos se recorta sobre la bóveda azul-celeste, y los grises y verdes en el cauce del río Chico estallan en su esplendor.

A través de la lente me quedo observando una inocente nubecilla que irrumpe en el perfil de San Salvador de Jujuy. Imagino su evolución: en un rato ya habrá “emponchado” a los cerros altos. Así que me decido y doy “click“. Con tanta luminosidad no puedo ver en la pantallita como quedó la foto. Hago un par de tomas extra por las dudas, y también con la cámara de rollo. Intento continuar con mi camino pero me quedo embobada ahí, frente a esa imagen…

Hoy.

Cada tanto vuelvo a mirarla. Tiene cierta magia. Quizás sea que resume a la perfección los recuerdos del Jujuy de mi infancia cuando salir al mundo transcurría por default en un escenario con ese maravilloso paisaje de fondo, enaltecido por ese collar de cerros violeta…

Resulta increíble pero no tengo recuerdos de días nublados, todos los días eran así:

diáfanos.

Mi Jujuy, recuperado en formato digital.

Juy en espejo

Terapia jujeña.

“Volveré Jujuy, una tarde de estas…”

Así empieza una muy conocida canción con letra de Alejandro Carrizo.

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Este noviembre, llegué a Jujuy de mañana (¡emoción!). Me recibió una espesa capa de nubes en la zona del aeropuerto “El Cadillal” que, en forma de neblina, se desplazaba a ras del suelo. Durante el trayecto de 25 km aproximadamente, hasta la ciudad de San Salvador, el intenso verde de la vegetación después de una lluvia y el marrón oscuro de la tierra exaltaban el color lila de los tarcos a la vera de la ruta. Esto ya me hizo estremecer. El color celeste-violáceo de los jacarandás resulta difícil de captar con la cámara y su luminosidad sólo  perdura en toda su dimensión en mi recuerdo.

Puente Lavalle y tarco en día nublado BLOG

Día 1 (nublado): Jacarandá y Puente Lavalle, sobre el Xibi-Xibi.

Desde hace varios viajes, las nubes permanecen bajas impidiendo que la ciudad me muestre todo su esplendor de perfiles serranos. Este año, luego de cuatro días de lluvia o seminublados, el domingo amaneció absolutamente radiante regalándome toda la transición de verdes a azules y de azules a liláceos (otra vez el color lila…) de los cerros circundantes, que delimitan el Valle de Jujuy. El día domingo resulta fabuloso para hacer turismo: la ciudad está dormida y uno puede caminar a sus anchas por calles, avenidas ó angostas veredas, sin tropezar con los ríos de gente y el tránsito caótico de lunes a sábado. Camino miles de cuadras y no me canso ni temo -aunque voy atenta dado que enarbolo mi 35 mm colgada del cuello, pero nada raro se percibe-. San Salvador es una ciudad amigable, la gente mayor que me cruzo me saluda con un “Buen día…” que me hace sentir integrada. Cuando el sol roza el cenit se torna demoledor y vuelvo al barrio Gorriti, donde me esperan comida, confort y abrigo emocional que la tía Nelly y su casa me proporcionan. Elijo al voleo algún libro entre los numerosos que siempre encuentro a mano, leo un rato y luego duermo la siesta de los justos.

Rio Grande Puente BelgranoBlog

Día 5 (sol a pleno): Cadenas montañosas hacia el NO desde el Puente Gral. Belgrano, sobre el río Grande.

En Jujuy ya me siento pato en el agua, luego de ese par de días que necesito para acomodar mi barómetro a los 1200 msnm. Comer bien, siestear, caminar, inundar mi retina con paisajes constituyen mi terapia jujeña.

Ya en lunes, otro día diáfano, un poco más caluroso y con todo el movimiento propio del comienzo de semana me fagocita en su dinámica de ciudad de interior. Y no por ser del norte es una dinámica lenta, todo lo contrario, es como un inmenso hormiguero donde todo el mundo se dirige hacia algún lado con premura y desición. Disfruto de la combinación de este ritmo con el telón de fondo que más me gusta: todas las calles dan a cerros. Y eso me proporciona un descanso visual, el contraste entre el movimiento intenso y la permanencia. Saco algunas fotos, pensando justamente en ese concepto y en este Blog.

El martes debo partir hacia la Quebrada y ya me da pereza. Sintiéndome tan cómoda aquí, con un clima ideal -soñado-, con los paisajes de mi infancia, con mis referentes de cariño, cual oasis en la vida…

Sin embargo el martes muy temprano tomaré el Balut desde la nueva terminal de ómnibus, con destino a los 2900 msnm de Humahuaca -y unos poquitos menos en CHUCALEZNA- a ver qué me depara el destino por allí, esta vez.

 .

 

A mis afectos en Jujuy:S8304297a

mis tíos Nelly Ase y Leandro Álvarez Groppa

Delia Gómez Rubio y Raúl Chirimonti

Tita Riba

a mi sempiterna Victoria, con quien recorrimos Jujuy en 2012.

INDEX: 2 años, 100 entradas.

Indice 100 posts 10-BLOG-    » 100 INDEX: 2 años, 100 entradas.

 

Indice 100 posts 9-BLOG corr» 99 OCLOYAS: entre la selva y las nubes.

» 98 “Y el arriero va…” Trabajo de los Niños del Taller de Chucalezna.

» 97Paisaje con luna.” Trabajo de los Niños del Taller de Chucalezna.

» 96 MIKUNA, red jujeña, por vero mendoza.

» 95 Ventana al pasado: crónica desde Villa San Martín.

» 94 “TIRAXI, lugar encantado” por Laura Ballatore (Clarín, 2004).

» 93 Semana Santa en Jujuy – Viacrucis en PURMAMARCA.

» 92 Semana Santa en Jujuy.

» 91 Cultura: una tarea para afianzar… (El Tribuno de Jujuy, 1987).

» 90 Museo Municipal de Bellas Artes “Profesor Jorge A. Mendoza”: Inauguración. (Pregón 1987).

» 89 Museo Municipal de Bellas Artes “Profesor Jorge A. Mendoza”: su historia, por vero mendoza.

 

Indice 100 posts 8-BLOG--

» 88 CHUCALEZNA: paisaje para no olvidar.

» 87 Desapego, por Grupo Renacer.

» 86 JuyDroid: todo el clima de Jujuy.

» 85 Paisajes imperdibles de Jujuy, por Kevin Zaouali.

» 84 En verano, Jujuy a pura fiesta por vero mendoza.

» 83 Poesía en imágenes. La mirada de Néstor Groppa.

» 82 En Jujuy los restaurantes ofrecerán agua potable sin cobrarla por Editor.

» 81Tiraxi está a tiro de piedra (La Nación, 1995).

» 80 Puentes 2.

» 79 Termas de Reyes.

» 78 Tercera edición de la “Noche de los Museos de Jujuy” (ServiPren, 2014).

 

Indice 100 posts 7-BLOG--» 77Quebradas y abras en la geografía de Jujuy” por vero mendoza.

» 76 Noviembre en el Calendario 1981: “Día de los finados”.

» 75 Termas en Jujuy por Joaquín Carrillo.

» 74 Enigmas de la Quebrada: José Armanini.

» 73 El tesoro escondido del Yacoraite por José Armanini.

» 72 LABURANDO, por vero mendoza.

» 71 Septiembre en el Calendario 1981. Trabajo de los Niños del Taller de Chucalezna.

» 70Abra de Yacoraite” por vero mendoza.

» 69Jujuy en primavera” por vero mendoza.

» 68 Serranía del Hornocal, por Kevin Zaouali.

» 672014. Año Internacional de la Agricultura Familiar” por vero mendoza.

 

Indice 100 posts 6-BLOG-» 66 IAIJUTSU por .pramundo.

» 65Etnografía de la Quebrada de Humahuaca” por vero mendoza.

» 64 Mapa etnográfico de la Provincia de Jujuy.

» 63 Invierno en San Salvador de Jujuy. La mirada de Mario Linares.

» 62 Julio en Chucalezna. Trabajo de los Niños del Taller de Chucalezna.

» 61 diecisiete , del mes seis , del dos mil catorce : Néstor Groppa, poeta.

» 60 Fervor mundialista: la selección de Chucalezna.

» 59 Selecciones Folklóricas Nº 13: último número editado.

» 58 Niños Pintores de Chucalezna” por Jorge A. Mendoza.

» 57 “Niños Pintores de Chucalezna” en Selecciones Folklóricas (1966).

» 56 AM (About me).

 

Indice 100 posts 5-BLOG-» 55 Estatice (Limoniun sinuatum).

» 54 Viva Jujuy! en el subte de Buenos Aires.

» 53 Un humilde homenaje a Radio Belgrano (1983-1989).

» 52 Tilquiza: flora.

» 51 Semana Santa en Jujuy: Tumbaya.

» 50 Museo Prof. Jorge Mendoza en San Salvador de Jujuy (El Tribuno, 2014)

» 49 Laguna de Tesorero – Parte Final.

» 48 Laguna de Tesorero. Parte IV : “Laguna virtual.

» 47 Laguna de Tesorero. Parte III.

» 46 Laguna de Tesorero. Parte II.

» 45 Laguna de Tesorero. Intro.

 

Indice 100 posts 4-BLOG-» 44 Triángulos en Tilquiza.

» 43 Trapecios en la Quebrada de Humahuaca .

» 42 El Carnaval. Parte II.

» 41 El Carnaval. Parte I.

» 40 Jujuy, el jardín de la República.

» 39 San Salvador de Jujuy: pórtico de la Quebrada por Miguel Ángel Pereyra.

» 38 Bajo el cielo de Jujuy, Samos y Mendoza… (Clarín, 1961).

» 37Quirquinchitos” por Miguel Martínez.

» 36La Víbora por Marcos Chorolque.

» 35 Petroglifos en Humahuaca por vero mendoza.

» 34 ¿Quién me ha robado el mes de Abril?

 

Indice 100 posts 3-BLOG-» 33 Gracias a la vida. Aniversario del nacimiento de Jorge Mendoza.

» 32 Postales de Jujuy: río Yacoraite.

» 31 Nicolasa Nelson, maestra de Chucalezna por vero mendoza.

» 30 Diciembre: adorando en Navidad.

» 29 La caja de Pandora II: “Papá y gallinitas”.

» 28 Yacoraite otoñal…

» 27 La caja de Pandora: diapositivas inéditas.

» 26 TROESMAS (Maestros) por vero mendoza.

» 25 La muerte es la última etapa… por Víctor Nishio Yasuoka.

» 24 Puentes.

» 23 Cardonales.

 

Indice 100 posts 2-BLOG-» 22 Yacoraite en la mañana. Panorámica

» 21 WALL CALENDAR 1976 – UNICEF.

» 20 Los 4 del Austral (Clarín, 1961).

» 19 Chivas Chuca.

» 18 Epígrafes II: San Salvador de Jujuy.

» 17 Vida de maestros por Oscar Taffetani (Argenpress, 2009).

» 16 POSTALES de Jujuy: Yacoraite.

» 15 “Los últimos trenes” por Néstor Groppa, poeta de Jujuy.

» 14 El tren por CHUCALEZNA, por Lorenzo Kelly.

» 13 Niñas que danzan. El recreo en la Escuela Taller de Chucalezna.

» 12 PERFILES, por vero mendoza.

 

Indice 100 posts 1-BLOG-» 11 Cara y contracara (Pregón, 1973).

» 10 En un recodo del paisaje, Jorge Mendoza ha muerto por Ernestina Acosta.

» 9 Epígrafes.

» 8 Geografías: Chucalezna en el mapa de Jujuy.

» 7 “La fuerza de la tierra en un escultor jujeño” (Clarín, 1962).

» 6 JORGE MENDOZA: antecedentes artísticos y docentes.

» 5 Chucalezna – La Cherenta. Entrevista a Claudio Samos (El Ojo Digital, 2008).

» 4 Jorge Mendoza, siempre luz: origen del nombre.

» 3 Pensando en Chucalezna, pensando en Jorge Mendoza…por vero mendoza.

» 2 Jujuy, cuando volveré…

» 1 Jorge Mendoza, por siempre en la atmósfera de Chucalezna.

Ventana al pasado: crónica desde Villa San Martín.

Sent: Tuesday, February 12, 2002 8:58 PM
Subject: anécdotas desde Jujuy (día dos)

Querida amiga:

                         Esta mañana salí muy temprano a caminar y caminar y caminar por Jujuy. Cuando me quise dar cuenta eran alrededor de las 11 AM y me encontraba en la Fascio, sobre el Puente Senador Pérez, mirando hacia el bajo, tratando de divisar aquella vieja casona que fuera “la casa de mi infancia” en Villa San Martín, a la que siempre soñé con volver. Total, que decidí bajar y tomarle unas fotografías para el recuerdo…

Puente Senador Pérez chucalezna.wordpress com Puente Senador Pérez2 chucalezna.wordpress

Retomé la caminata. Pasé bajo el Puente Senador Pérez, crucé las vías del ferrocarril abandonadas a los yuyos y a las trepadoras que emanaban aromas tan intensos y característicos. Pasé por el frente de la Asociación Boliviana, sede de bailantas memorables que sacaban de quicio a mi vieja por el barullo que armaban, y emprendí el descenso hacia la villa. Contra todo lo que me habían advertido me resultó de lo más familiar, barrio humilde de casitas bajas… (muy parecido a Lanús, donde estaba Farmatecnia, mi primer lugar de trabajo). Así que renové las energías y seguí caminando. Al llegar a una esquina tuve un déjà vu. Era la esquina donde mi vieja pegaba la vuelta con el auto cada día al volver de la escuela. Y ahí estaba nomás, doblando esa esquina, (años más tarde, y ahora, a pie), la bendita calle Primero de Mayo, y cincuenta metros más allá el tantas veces ansiado y anhelado n.° 150…
Foto calle chucalezna.wordpressLa cuadra está de lo más cuidada; todas las casitas, pintadas; y la costanera, que solía estar plagada de basura, rellenada. Con el relleno despareció también una especie de laguna donde vivían miles de ranas que te ensordecían con su croar desde el anochecer. Me acerqué y tomé algunas fotos del frente de la casa, de su puerta. Y de pronto, una fuerza sobrepasó mi endémica timidez y percibí mi mano pulsando el timbre, viejo, blanco, el mismo de siempre.

……………… Interminables minutos. Ó quizás fueron segundos -pero me pareció una eternidad- hasta que salió una viejita a quien le expliqué mi caso: “… de chica yo viví en esta casa y, si fuera tan amable, me gustaría pasar para verla de nuevo”. Me respondió: “Bueno, espere que consulto con el dueño”… Otros infinitos minutos. Por fin salió el dueño, un tipo serio que me miró por encima de los anteojitos de leer, y dijo: “Bueno, ¿qué desea?”. Repito el versito: “Esto le va a parecer raro, pero viví en esta casa cuando era chica y, si Ud. me lo permitiera me gustaría poder pasar y tomarle unas fotografías. Mis mejores recuerdos de infancia son de aquí, bla, bla, bla…”. Inmediatamente, me preguntó de todo, que quién era yo, con quién había vivido, en qué época, hasta que se me ocurrió la idea de describirle cierto ventanal que daba hacia el fondo, y también la escalera… Al parecer, lo convencí y me invitó a pasar…
Ventanal chucalezna.wordpressDe repente me encontraba atravesando aquel recordado umbral. Fui reconociendo poco a poco cada detalle. Ahora la casa me parecía más chica que entonces. En eso, vino a saludarme una perrita muy amistosa igual a “Bijou” -nuestra mascota en esa casa-. ¡Casi me desmayo de la emoción! Fue como atravesar un túnel de tiempo…
En resumen, el dueño se presentó como Julio Lencina, cineasta, quien trabajó en las películas La deuda interna y La última siembra junto al director Miguel Ángel Pereyra. Su esposa es antropóloga. La casa, ahora suya, está ligeramente cambiada, aunque los equipos de filmar y los miles de libros me recordaron mucho al ambiente bohemio que reinaba allí cuando nosotros vivíamos. Me abrió cada habitación y me dejó sacar todas las fotos que necesitara, incluso me asesoró en cuanto a la velocidad y el diafragma en las fotos de interior. ¡Qué te parece! ¡Una experiencia única! Por mi parte, le conté de mi viejo y de su historia en Chucalezna. Ellos en cambio, estaban cansados de la vida en B. A. y decidieron volver Jujuy e instalarse en “la casa de mi infancia”.Ventana al río chucalezna.wordpress
Me dio su e-mail por si era necesario contactarlo alguna vez. Le prometí mandarle alguna foto, si es que salían bien. ¡Me aseguró que “iban a salir bien”! Todavía tengo el rollo en la cámara, saqué como veinte… Supongo que las revelare aquí mismo en Jujuy…..
Mientras te escribo estas líneas no puedo evitar que se me piante un lagrimón en memoria de ”mi casita de Jujuy”…

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Fin

Agradecimientos

A Adri Scaglione, amiga del alma, destinataria de esta crónica, que desinteresadamente colaboró en su edición.

El tesoro escondido del Yacoraite

Entre las historias menos conocidas que han tenido como escenario la Quebrada de Huamhuaca, se encuentra la que tan bien relató José Armanini en su libro “La Quebrada Enigmática” (Buenos Aires, Hachette, 1965).  Dado que es imposible hallarla en internet y el libro no se ha vuelto a editar, me pareció interesante compartirla aquí y además dedicarle unas líneas a su autor, cuyo trabajo literario y pictórico está íntimamente ligado a la cultura quebradeña.

Qda Yacoraite UNT Lorenzo Kelly

Quebrada de Yacoraite – Foto: Don Lorenzo Kelly (1959).

 

LAS CUARENTA CARGAS DE PLATA DEL YACORAITE

 por José Armanini

Entre las distintas versiones relacionadas con el tesoro escondido del Yacoraite, hemos recogido en la Quebrada la que algunos descendientes de los Heredia y los Álvarez Prado dan como verdadera. No existen documentos, ni planos, ni referencia escrita que certifiquen el lugar de su existencia, pero muchos jujeños de vieja raigambre transmiten la historia escuchada a sus abuelos con el solemne respeto y la fe que éstos inspiraban. Según ellos, fue así:

A fin de robustecer las arcas y mantener el equilibrio económico en el menos rico Virreynato del Río de la Plata, el Virreynato del Perú le enviaba anualmente, con carác­ter de subvención y en forma secreta, una determinada cantidad de dinero, consistente en fernandinos de plata y onzas de oro. El traslado de este aporte se realizaba a lomo de mula, burro o llama, a lo largo de seiscientas leguas, presentando exteriormente la apariencia común de un transporte de mercaderías o productos de primera necesidad; pues sobre el lomo de los animales se veían costales viejos y ruinosas petacas de cuero de diferente tipo y laya; un oficial español vestido de paisano actuaba de patrón y cinco arrieros oficiaban de ayudantes.

En el año 1810 esta importante ayuda metálica es conducida en cargas y aparejos acondicionados sobre cuarenta mulas. El viaje es largo y penoso, y mucha la responsabilidad de los encargados de conducir el carga­mento. Este ha vencido las cumbres, abras y valles del Perú, ha cruzado el altiplano inhóspito y entrado ya a la Quebrada jujeña, cuando los ecos de la Revolución de Mayo lo sorprende poco antes de llegar a Huacalera: el Virrey Cisneros ha sido depuesto y se debe acatar al nuevo gobierno presidido por Saavedra. Un gran ejército marcha hacia las provincias del norte para consolidar el nuevo poder constituído.

La noticia es grave para los españoles, pues tiene fuerza de desmembramiento, produce pánico y es terrible­mente desoladora para los que conducen el cargamento. ¿Qué hacer? Las cuarenta mulas con sus costales y peta­cas de plata y oro están ahí, en la playa de Río Grande como a la deriva. ¿Avanzar? Esto significaría entregarse prisionero a las fuerzas rebeldes que vienen en marcha forzada. ¿Retroceder? Tampoco. Se encuentran en juris­dicción de la nueva patria en armas y cualquier autoridad de los pueblos de retaguardia puede tomarlos. Sin em­bargo hay que salvar el tesoro en cualquier forma y a cualquier precio. Ahí, a la vista, está la quebrada afluente del Yacoraite. Llegando hasta las altas cumbres de su nacimiento, podrían encontrar una salida que les permita escapar a Chile. No hay tiempo que perder. La idea se define y la pesada arria sube por la senda pedregosa hasta que los animales, agotados, se resisten a dar un paso más. Ahí cerca están las cimas que los acorralan, pero se ve el desfiladero que les permitirá transponerlas. Sus faldas yermas son cortadas a pique y sólo muestran algunas cuevas que ha socavado el tiempo con sus cotidianos elementos y donde, de tanto en tanto, anida algún cóndor.

Ante el dilema atosigante y premioso, se recurre por fin a una solución desesperada: esconder las cuarenta cargas de plata y oro.

Ahí están las cuevas. En una se han de guardar los aparejos y en otra cualquiera o en disimulada breña, se ha de cavar y sepultar el tesoro. Luego se soltaron los animales y el oficial y los cinco arrieros, uno a uno, tratarán de escapar tomando distintas direcciones.

Así se hace y, horas más tarde, las silenciosas cadenas del Yacoraite son depositarias del tesoro amonedado, que con sus desmoronamientos y exagerado celo ha de guardar entre las capas pétreas y arcillosas de su seno.

A comienzos del siglo XX, se inician en San Salvador de Jujuy los trabajos de construcción de la línea del ferrocarril que ha de unir a la Argentina con Bolivia. En un alarde de esfuerzo humano y de aplicación técnica, ella se extiende a lo largo de la quebrada indomable de Viltipoco y Tolay, la apacible de la colonia y más tarde bravía epopeya emancipadora. Sometida por la civilización y el progreso, ella va cambiando su carác­ter. Ahora la mole trepidante de la locomotora y sus vagones viborea por sus laderas con velocidad allí des­conocida y los ecos de sus silbidos horadan la gran­diosidad virgen del paisaje milenario y policromo.

Allá por el año 1906, los campamentos de “punta rieles” se hallan cerca del pueblo de Humahuaca. Un centenar de hombres, moviéndose como hormigas entre los dos macizos de la Quebrada, levantan terraplenes, cortan cerros y construyen puentes en constante esfuerzo y común acción. Son técnicos, operarios y peones de procedencia y origen dispares: genoveses parias y soli­tarios tiroleses; santiagueños aguantadores y tucumanos alegres, bolivianos y chilenos curtidos; algún andaluz fantasioso y uno que otro yugoslavo triste; el infaltable turco acriollado y muchos hombres del predio que ponen el hombro a la obra que los beneficiará.

Durante la semana se trabaja duro. El sábado por la tarde y en la noche se bebe vino y aguardiente, y se entona, al son de guitarras, bandoneones o concertinas, la evocadora canción de la lejana tierra natal. El domingo, entre copa y copa, se juega a la taba, al truco, al tute o a las bochas y se ventilan diferencias o alca­hueterías a punta de cuchillo, trompadas o palos.

Es una noche dominguera de libaciones y juego cuando Nepomuceno Catacata, hombre de la comarca y trabaja­dor de “punta rieles”, se presenta en el despacho de bebidas de la proveeduría del campamento con gesto raro y movimientos nerviosos. Se acerca al mostrador con mirada y paso alertas. Se acoda en él con movi­miento sigiloso y pide un medio litro de vino. Luego paga con una moneda de plata más grande que la del “quinto” boliviano que por allí circula.

—¿De dónde has sacado esta moneda?— pregunta el cantinero.

Nepomuceno Catacata pide silencio llevando el índice de la mano derecha a los labios. Luego saca de uno de sus bolsillos un puñado de ellas, muestra y responde:

—Tengo muchas. ¿Sirven?

—¿Cómo no van a servir? ¡Son de plata!

—¿Y éstas amarillas?

El empleado toma la que Catacata le alcanza; la ob­serva, calcula su peso, la muerde y, mirando fijamente al peón, exclama:

—¿Dónde has robado este dinero, cochino?

Nepomuceno Catacata vuelve a pedir silencio levándose el índice a los labios y explica:

—Anduve por los cerros y encontré un “tapao”… Son muchas… Más de una carrada…

Pese al silencio y la reserva solicitada, el cantinero habla y la noticia se expande como peste entre el peonaje disperso en las casillas y carpas del campamento.

Catacata sigue bebiendo en el mostrador de la pro­veeduría.

—¡Es el tesoro escondido del Yacoraite! —exclaman, per­plejos, los viejos criollos de la zona, que allí trabajan.

—¿Dónde está el “tapao”?— interrogan los peones, sin disimular su envidia y codicia.

Por toda respuesta, Nepomuceno Catacata arroja varias monedas sobre el mostrador y ordena que sirvan vino para todos.

—¿Dónde está el “tapao”?— asedian los peones en forma casi amenazante.

Nepomuceno Catacata sigue mudo. No habla, ni ha­blará. Nadie sabrá nunca donde se halla su secreta fortuna. Ella le pertenece y la gastará cuándo y cómo quiera. Tomará mucho vino. Mascará mucha coca. Comprará un lindo caballo con montura y riendas chapeadas. No trabajará más con la pala y el pico, ni alzará más rieles. No trabajará en nada ni para nadie. ¿Para qué va a trabajar? Se trabaja para tener plata y esto a él le sobra. Así piensa Catacata y pide más vino. Pide vino para él y para todos los que están allí presentes. Él paga. Para eso tiene plata. Mientras tanto el ambiente se va haciendo cada vez más espeso. Ahora nadie habla. Sen­tados o parados a su alrededor, el peonaje bebe y observa con mirada huidiza al afortunado paisano. Se sigue bebiendo sin medida y, encendida por el alcohol, la mente aflora su maldad y baraja su egoísmo en maqui­naciones y proyectos inconfesables para compartir o apoderarse de esa riqueza.

No obstante su ebriedad, Nepomuceno Catacata presiente la amenaza y el peligro que ya pesa sobre su vida a causa del “tapao”. Por eso arroja unas monedas más sobre el mostrador y sale de la proveeduría ferroviaria haciendo eses y sin mirar al grupo heterogéneo de contertulios. Luego camina con pasos acelerados e inseguros hacia la vía en construcción, como buscando refugio en las sombras de la noche.

Al reanudar el trabajo en las primeras horas del día siguiente, la “cuadrilla colocadora de rieles y durmientes” encuentra sobre el terraplén el cuerpo de Nepomuceno Catacata atravesado por una feroz puñalada. Los dedos de las manos del peón se han clavado como garfios en la tierra y en los bolsillos de su saco ya no hay fernandinos de plata ni onzas de oro. Su alma ha volado llevándose el secreto del tesoro escondido.

Algún tiempo después de que el criminal suceso conmoviera momentáneamente a los habitantes del lugar, la codicia natural de los hombres organiza comisiones para explorar los cerros en que se supone están sepultadas las cuarenta cargas de plata y oro con que el Virreynato del Perú quiso subvencionar al Virreynato del Río de la Plata en el año 1810. Después de cruentas penurias y mucho bregar, una de ellas encuentra la cueva en que se escondieron los aparejos, los cuales, por la acción del tiempo y las filtraciones pluviales, se deshacen con la sola presión de las manos. Este descubrimiento sin valor real pero confirmatorio de la existencia del “tapao”, acicatea el espíritu y renueva el entusiasmo de los hombres que acometen la empresa. Pero, todo es en vano. Pasan meses de exploración y trabajo realizados en sacrificadas condiciones: el tesoro del Yacoraite no aparece. La paciencia se agota, la esperanza se esfuma: él sigue escondido aún entre los cerros como una burla a la tentación, a la codicia, al egoísmo y a la maldad de los hombres.

 

Sobre su autor, José Armanini, ver entrada siguiente.

Trapecios en la Quebrada de Humahuaca

(“Trapezium”)

Buscando en la web material para mostrar los increíbles  paisajes de Jujuy en este Blog, encontré una de las más bonitas  vistas que tienen como motivo central al cerro Yacoraite. El autor de la misma es Diego Ulloa y fue publicada en Panoramio.

Bellísimo y original encuadre, donde confluyen el puente ferroviario que cruza la Quebrada de Yacoraite -por donde hasta los ’90 solía transitar el tren-, el nuevo puente vial de la RN9, y en perfecto contrapunto, el cerro Yacoraite.

 

Yacoraite diego Ulloa google earth

Original vista de la Quebrada de Yacoraite. Foto Diego Ulloa. Fuente: Panoramio. http://www.panoramio.com/photo/80888605

Referencias y agradecimientos:

Diego Ulloa – Panoramio

***

Por favor, en caso de tomar información de esta entrada, citar las referencias sobre autor y link original de la fotografía. Muchas gracias.

 

 

 

 

 

Puentes…

“todo lo que tengo es todo lo que intento”

Continúo la clasificación de fotografías y negativos de mi padre, Jorge Mendoza…

¡Fue muy sorprendente encontrar varias fotos tomadas por él, cuya temática y enfoques coinciden con fotos tomadas por mí, en otro tiempo y espacio!

Un pequeño adelanto para hacer este puente, justamente con temática de PUENTES…

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En ByN: estructura en Mina “El Aguilar”, Humahuaca, Jujuy. Foto: por Jorge Mendoza, años ’50.

En color: detalle del puente en Alemania en Salta, RP Nº68. Foto veromendo 2003.

*

“Un carnaval,
un río bravo,
una calle en contramano,
un hospital abandonado,
la oscuridad,
de corazón yo voy andando de tu mano.”

Agradecimientos: a La Franela por prestarme su música y letra para intentar este puente en tiempo y espacio….

y a PopArts discos, por el link en YOUTUBE.